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| 6/28/1999 12:00:00 AM

EN LA CUERDA FLOJA

El sistema financiero colombiano enfrentael deterioro de sus balances y el nerviosismodel <BR>público mientras el gobierno y los banqueros buscan soluciones.

Los últimos días han sido de altísimo nerviosismo en el ámbito financiero
colombiano. Tras la intervención y anuncio de liquidación por parte del gobierno de los bancos del
Pacífico y Andino y de la Corporación Financiera del Pacífico solo bastó un rumor _que resultó
totalmente infundado_ sobre presuntas dificultades en Davivienda para que muchos ahorradores de
esta institución se agolparan en sus sucursales a retirar su dinero. A pesar de la acción decidida del
gobierno para desmentir el rumor y calmar los ánimos y la destinación de recursos millonarios para
hacer frente a cualquier eventualidad, los ahorradores colombianos terminaron la semana con los
pelos de punta, preguntándose si no sería mejor tener su dinero debajo del colchón.Detrás de esta
sensación de nerviosismo que después del episodio de Davivienda parece desmedida hay razones
reales de preocupación. El sector financiero nacional ha sufrido un proceso de franco deterioro en
los últimos años que se refleja de manera clara en sus índices de morosidad, capitalización,
crecimiento y rentabilidad (aunque es cierto que hay diferencias marcadas entre las entidades privadas
y las estatales, las más sólidas y las menos sólidas, y segmentos como el del crédito hipotecario y la
banca en general) (ver gráficos). El indicador de cartera vencida del sistema, por ejemplo _14 por ciento
del total de la cartera_, supera con creces el nivel del 10 por ciento que típicamente se relaciona con el
inicio de una crisis bancaria. Más grave aún es el hecho de que todavía no hay nada que indique que
la tendencia negativa de estos índices se haya revertido.De hecho, en los últimos años el país y el
sector financiero local han exhibido varias de las condiciones que Morris Goldstein y Philip Turner,
investigadores del Banco de Pagos Internacionales en Basilea, Suiza, identifican como causales de
una crisis bancaria, a saber:
1. Volatilidad macroeconómica a nivel interno y externo;
2. Boom de crédito y aumento en los ingresos de capital externo, seguidos de un colapso en los
precios de los activos;
3. Crecimiento en los niveles de apalancamiento en la economía con grandes brechas cambiarias y
de vencimiento entre activos y pasivos;
4. Liberalización financiera sin adecuada preparación;
5. Amplia presencia del gobierno en el sector financiero y pocos controles a créditos vinculados;
6. Debilidades en los marcos legal, contable y de información;
7. Incentivos distorsionados, y
8. Regímenes de tasa de cambio fijos. Si bien es cierto que en el marco regulatorio y de supervisión
Colombia es bastante robusto para estándares regionales, que los bancos no tienen deudas
significativas en divisas y que hay controles estrictos a los créditos vinculados, es innegable
que los demás factores se ajustan a la problemática colombiana.¿Que tan grave es la crisis? En este
contexto la pregunta evidente es ¿qué tan grave es la crisis? ¿Es del tipo de las que paralizan a un
país por varios años a un costo social enorme, como las vividas en Argentina y Chile a principios de
los 80 _cuyos costos superaron el 40 por ciento del Producto Interno Bruto_, o incluso como las que
experimentaron México y Venezuela hace apenas unos años y que costaron más del 15 por ciento del
PIB? ¿O se trata de una crisis más moderada, con costos fiscales significativos pero manejables,
quizá como la que atravesó Colombia a principios de la década pasada, cuyo costo se aproximó al 5
por ciento del PIB?La mayoría de los analistas y banqueros consultados por SEMANA piensan que se
trata de una crisis moderada, aunque algunos anotan que mucho dependerá del manejo que le den
las autoridades a la situación de aquí en adelante (El gobierno estima que el saneamiento total del
sistema tendría un costo de 6,3 billones de pesos, lo que equivale a 4,5 por ciento del PIB). Los más
optimistas, como Pablo Burbridge, analista bancario de la firma de banca de inversión Salomon Smith
Barney en Nueva York, piensa que "aunque la situación es complicada y los resultados de las
entidades van a seguir siendo malos durante algunos meses, lo peor de la crisis ya quedó atrás".
En su concepto, "aunque sigue habiendo instituciones con problemas puntuales, no hay riesgo de
una crisis sistémica". La tesis de Burbridge se basa en su convencimiento de que la economía ya tocó
fondo y la baja en las tasas de interés representa un gran alivio para el sector. Además opina que la
solidez de los bancos extranjeros activos en el país y los grandes grupos financieros locales es una
garantía importante en tiempos de dificultades. Finalmente, piensa que las autoridades colombianas
son competentes y si acaso "están pecando por duras y no por blandas o permisivas".Efraín Forero,
presidente de Davivienda, coincide con Burbridge en que no es probable una crisis generalizada del
sector. En primera instancia, opina que las cifras agregadas del sector son poco dicientes, pues al
agrupar a la banca privada con la estatal camuflan el hecho de que las entidades más importantes de
capital privado y extranjero siguen generando utilidades y presentan indicadores patrimoniales que les
permiten cubrir la disparada coyuntural en la cartera vencida y los activos improductivos. Forero
sostiene que no ve una crisis generalizada por tres motivos principales. En sus palabras, "primero, el
proceso de depuración del sistema a través de fusiones, adquisiciones y liquidaciones viene de
tiempo atrás. Segundo, detrás de la banca oficial, que es la más emproblemada, está el gobierno.
Y tercero, detrás de los bancos extranjeros y las más importantes instituciones locales hay accionistas
sofisticados con amplios recursos".Otros analistas son menos optimistas. Moisés Naim, respetado
economista venezolano y editor en jefe de la revista Foreign Policy en Washington, dice estar
sorprendido de que el país "en su obsesión con la recesión y el proceso de paz no le esté prestando la
debida atención a la gravedad de la situación del sector financiero". Aunque también se muestra
sorprendido por la calidad del equipo que el gobierno ha puesto al frente de la resolución de la crisis
del sector, encabezado por el director de Fogafin, Jorge Castellanos. En opinión de Naim, "las cifras
de la crisis bancaria colombiana son de talla internacional". Sin embargo, sostiene que "aunque el
país ya enfrenta una crisis importante, todavía hay tiempo para darle el manejo que se necesita para
evitar una debacle, pero esto requiere toda la atención del equipo del gobierno". Un presidente de un
importante banco consultado por SEMANA, quien pidió permanecer anónimo, coincide en que la crisis
es de grandes magnitudes y estima que solventarla podría tener un costo cercano al 10 por ciento del
PIB.

Las medidas del gobierno Hace dos semanas el gobierno anunció un programa destinado a sanear los
balances y recapitalizar el sistema financiero colombiano. El centro del paquete es una línea de crédito
de 6,3 billones de pesos, de los cuales 3,3 billones serán destinados a la banca estatal y
aproximadamente tres billones a la banca privada. La idea en lo que refiere a la banca privada es
extender crédito a los actuales accionistas para propiciar el saneamiento y fortalecimiento de los
bancos. Para acceder a estos créditos los banqueros tendrán que someterse a una auditoría externa
que determine la magnitud real de los activos improductivos de sus instituciones, castigar sus
balances en forma correspondiente y aportar de su parte capital fresco. Según Jorge Castellanos, de
Fogafin, "la mayoría de las entidades con problemas ya han solicitado líneas de crédito. En este
momento estamos en un proceso de auditoría de estas entidades que tardará entre dos y cuatro
semanas". Y añade que "no hay planes de intervenir más entidades. Las que fueron intervenidas fue
porque estaban muy debilitadas y sus accionistas no accedieron a capitalizarlas".La mayoría de los
expertos consultados por SEMANA aplauden las medidas del gobierno, aunque algunos lo
consideran muy exigente. Entre los elementos que destacan se encuentra el hecho de que involucra
recursos del Estado y de los accionistas. Después de todo, si se va a poner en juego dinero de
los contribuyentes, es deseable que los dueños de los bancos se metan la mano al dril y se
comprometan con hechos concretos en el programa de saneamiento. Este sistema también ofrece una
manera eficaz de determinar cuáles bancos son en efecto viables y por lo tanto merecen el apoyo
del Estado. Al fin y al cabo, qué mejor indicador de viabilidad que la disposición a arriesgar o no capital
fresco por parte de los accionistas de la institución. Finalmente, los analistas también consideraron
que el gobierno actuó de manera acertada cuando decidió intervenir y liquidar tres instituciones la
semana pasada. Esta acción envía una señal contundente a los accionistas y administradores de
los bancos que si no hacen un esfuerzo para sanear y capitalizar su institución perderán su patrimonio
y sus puestos.Y a todo esto, ¿cómo debe afrontar la crisis el usuario del sistema financiero
colombiano? Quizá lo más importante es conservar la calma y no actuar precipitadamente, pues
con seguridad vendrán más oleadas de rumores. Lo segundo es que en época
de crisis el ahorrador debe buscar seguridad por encima de rentabilidad y no dejarse tentar por las
altas tasas de instituciones que ofrecen mayor riesgo. Finalmente, es conveniente hacer un
seguimiento al desempeño de la institución donde tiene sus depósitos, pidiendo información y
comparándola con la de otras entidades. No hay disciplina más eficaz para los banqueros que la que
les impone el mercado. nDetrás del ambiente de nerviosismo desmedido hay razones reales de
preocupación El programa del gobierno alinea los intereses de los accionistas con los de la
sociedad Los bancos y el dólarUno de los factores clave para la recuperación del sector
financiero es la evolución del precio del dólar, que está estrechamente correlacionada con las tasas de
interés. SEMANA evalúa los factores a favor y en contra de una devaluación.A favor de una
devaluación:1. Debilidad de la economía: la gravedad de la crisis que enfrentan todos los sectores de
la economía reduce el incentivo del Banco de la República de utilizar las tasas de interés como un
arma para defender el peso.2. Crisis financiera: en la medida en que aumente la desconfianza en el
sistema financiero aumenta el incentivo para retirar los depósitos y adquirir dólares.3. Reducción de las
tasas de interés: si se mantienen las bajas tasas disminuirán los incentivos de los empresarios para
endeudarse afuera _reduciendo la entrada de divisas al país_ y aumentarán los incentivos para
inversionistas locales y externos de invertir en otras monedas.4. Caída en las exportaciones no
tradicionales: debido a los problemas de Venezuela y Ecuador se calcula una disminución de 3 por
ciento _132 millones de dólares_ en las exportaciones no tradicionales en 1999.En contra de una
devaluación:1. Menores importaciones: la desaceleración de la economía ha reducido la demanda de
importaciones, que para el año podrían caer en 16 por ciento, es decir 1.939 millones de dólares.2.
Endeudamiento del sector público: a pesar de la situación internacional el gobierno ha sido exitoso
en la consecución de recursos de crédito en el exterior. Este año el incremento neto del
endeudamiento superaría los 2.200 millones de dólares.3. Recuperación de los precios del petróleo: la
recuperación de los precios del petróleo, sumada al pico en la producción de Cusiana, puede generar
un incremento en los ingresos de más de 600 millones de dólares frente al año anterior.4.
Privatizaciones: aunque todo indica que las privatizaciones de la ETB e Isagen no se llevarán a cabo
este año, la de ISA podría representar ingresos por 600-700 millones de dólares.
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