Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2015/09/26 22:05

En la vía de los sueños

Tras los puestos de peajes de Invías, que en la actualidad están concesionados a Odinsa, se esconden historias de vida de recaudadoras que día a día atienden con una cara amable a los conductores.

Marisela Serje trabaja incansablemente como recaudadora del peaje de Calamar para mantener a sus tres hijas. Gracias a su empeño fue seleccionada por sus compañeras para participar el año pasado en el II Encuentro de Mujeres Odinsa. Foto: LEH Fotografía

Asus 39 años y con la dura tarea de ser madre y padre al mismo tiempo, Marisela Serje Peñalosa no pierde la alegría y las ganas de salir adelante. Sus tres hijas son su mayor motivación, por ellas trabaja incansablemente hace 13 años como recaudadora de peajes en el caluroso municipio de Calamar, al norte del departamento de Bolívar, trabajo del que asegura le ha permitido darles educación, alimentación y una casa digna donde vivir. Es tímida, habla pausado y en su mirada se nota que no le ha tocado fácil. “Es que la vida es dura, todos los días es una lucha incansable pero no me detengo porque hay que ponerle actitud y buena cara e incluso a las adversidades”, expresa la menuda mujer, quien vive en la población atlanticense de Suan, a escasos minutos del peaje de Calamar.

Marisela terminó el bachillerato y luego estudió administración contable en el Sena. También se ganaba la vida trabajando en casas de familia, pero en eso no duró mucho, pues gracias a una amiga ingresó al peaje de Calamar donde se ha mantenido. Desde hace cuatro años Odinsa Proyectos e Inversiones tiene la concesión y por supuesto Marisela se siente a gusto y, sobre todo, agradecida con su nuevo empleador. “Gracias a esta empresa pude construir mi casa y poco a poco le he ido invirtiendo en más cosas”, dice.

Su día arranca a las cinco de la mañana, prepara el desayuno, despierta a sus hijas y las manda al colegio. Su madre y abuela le ayudan en esta tarea. “En la empresa tenemos tres turnos, de mañana, tarde y noche, estos cambian cada semana y después de seis días laborados descansamos dos, así que mi familia me ayuda con mis hijas.”, asegura Marisela.

A su trabajo se va casi siempre sin gastar dinero en transporte, tiene la fortuna de ser muy conocida en la población y solo es salir a la carretera principal y que un conductor, al verla con el uniforme del peaje, la acerque hasta su lugar de trabajo.

Cada recaudadora debe durar con un pasajero máximo 30 segundos para evitar trancones. No importa si llueve, si hace un inclemente sol, si tuvo un mal día, siempre, por políticas de la empresa, debe sonreír y mantener la calma pese a que en muchas ocasiones sea agredida verbalmente por conductores malgeniados. “Hay clientes que si no tienes sencillo en el momento de cancelar te insultan y dicen de todo. En esos casos respiro profundo y manejo la situación. Pero no todos son así, hay unos amables, queridos y hasta enamoradores”, relata.

Alejandro Hernández, jefe de Marisela, la destaca con orgullo dentro del grupo de trabajo y enfatiza en que es una mujer responsable, noble y ordenada. “En este trabajo se requiere de mucha concentración porque si no la tienes te descuadras y debes responder”, asegura Hernández.

Sus compañeras también la aprecian y la consideran una madre abnegada, que se desvive por su familia y buena compañera.

Desde 2012, Odinsa Proyectos e Inversiones creó una alianza con la Fundación Juan Felipe Gómez de Cartagena de Indias para la organización anual del Encuentro de Mujeres, donde un grupo de aproximadamente 55 recaudadoras de peajes de diferentes regiones del país participan en sesiones y talleres, enfocados en la transformación personal, liderazgo y empoderamiento. Para Víctor Manuel Cruz Vega, presidente del Grupo Odinsa, “el evento es uno de los proyectos sociales más importantes de nuestra organización ya que a través de este promovemos el desarrollo integral de las colaboradoras motivándolas a hacer cambios que mejoran su calidad de vida”

En 2014, Marisela fue escogida por sus propias compañeras para asistir al encuentro, gracias a su desempeño, rectitud y disciplina. Este año, la cita es del 16 al 18 de octubre nuevamente en la capital de Bolívar. “Fueron unos días de mucho aprendizaje que me han servido para mi papel de madre, mujer y también para tener un buen ambiente laboral. Ahora soy más ordenada, tengo visión y quiero profesionalizar lo que estudié”, destaca.

Pero no solo eso, en la actualidad Marisela, gracias a las enseñanzas que obtuvo en el Encuentro de Mujeres, logró ser beneficiaria de un proyecto del gobierno nacional que le permite a ella y muchas mujeres más de su población tener huertas en los patios de sus casas y cosechar frutas, plantas aromáticas, tubérculos y hortalizas, para que de esta manera puedan solventar los gastos del hogar. “Es una gran ayuda, no me puedo quejar, la vida me sonríe y no puedo ser malagradecida”, expresa.

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