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| 4/14/1997 12:00:00 AM

EN PICADA

La economía creció el año pasado mucho menos de lo que estimaba el gobierno y por debajo de lo que esperaban los más pesimistas.

En diciembre del año pasado, cuando el Ministro de Hacienda anunció que la economía colombiana había crecido 3 por ciento en 1996, muchos recibieron la noticia como un verdadero baldado de agua fría. Y no era para menos, pues al fin y al cabo se trataba de uno de los peores desempeños económicos de toda la década, sólosuperado por el 2 por ciento registrado en 1991 (ver gráfico).Pero los motivos para el desconcierto no paraban allí. A comienzos del año el gobierno había anunciado que el crecimiento económico sería de 5 por ciento, cifra que corrigió hacia abajo en tres ocasiones a lo largo del período hasta llegar al 3 por ciento de diciembre. Por eso muchos observadores se llenaron de frustración la semana pasada cuando empezaron a cobrar fuerza los rumores de que el año anterior la economía tan sólo había crecido 2,1 por ciento, y no faltaron algunos que sintieron que les habían puesto conejo con las cifras oficiales. Para el jefe del Departamento Nacional de Planeación -DNP-, Juan Carlos Ramírez, la cosa no reviste tanto misterio y lo más conveniente es esperar a que salgan las cifras del año completo antes de especular. Según Ramírez, "cuando sacamos el estimativo en diciembre sólo teníamos cifras hasta octubre, y esos datos nos daban para pensar que el crecimiento sería 3 por ciento. Sin embargo las cifras del mes de noviembre fueron bastante malas, y si ese comportamiento se hubiera repetido en diciembre el crecimiento para todo el año sería de alrededor de 2,2 por ciento".Para Ramírez existe la posibilidad de que los malos resultados obtenidos con las encuestas oficiales en noviembre no sean muy confiables, pues "difieren de las cifras de Fedesarrollo y la Andi, que muestran que, si bien la situación no mejoró, tampoco empeoró. Por eso lo más conveniente es esperar a fines de este mes, cuando se conocerán las estadísticas de diciembre, para saber a qué atenernos". Más allá de las discusiones estadísticas, lo cierto es que hay motivos para pensar que el crecimiento económico del año pasado estuvo más cerca del 2 por ciento que del 3 por ciento anunciado por el gobierno. Según Mauricio Cárdenas, director de Fedesarrollo, la industria el año pasado se contrajo en más de 1 por ciento, la edificación cayó cerca de 20 por ciento y la agricultura no tuvo el desempeño que esperaba el gobierno, todo lo cual da para ser pesimistas sobre el comportamiento global de la economía.En palabras de Cárdenas, "los estimativos actuales de Fedesarrollo señalan un crecimiento de alrededor de 2,3 por ciento para el año pasado". Lo más grave del asunto es que buena parte de ese crecimiento corrió por cuenta del sector petrolero y del gobierno. De hecho, según cálculos de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras -Anif-, si se deja de lado la dinámica de esos dos rubros el crecimiento económico de 1996 quedaría reducido a 0,6 por ciento.La discusión generada por los nuevos estimativos ha revivido un viejo debate sobre el manejo que se le debe dar a las cifras del crecimiento económico. Según Armando Montenegro, presidente de Anif, "este episodio lo que demuestra es que el gobierno es el que ha politizado el manejo de las cifras, mientras que las entidades de análisis independientes hemos obrado con objetividad". Montenegro es partidario de que se reforme el Dane, dándole más recursos, haciéndolo más independiente del gobierno y otorgándole el monopolio absoluto de las estadísticas oficiales sobre el desempeño económico.En concepto de Montenegro, "Planeación Nacional no debería estar haciendo cálculos de crecimiento porque no es una entidad del todo independiente. Al fin y al cabo comparte los éxitos o fracasos de la política económica". Para él está claro que en un país cada vez más polarizado se requieren entidades independientes para manejar los temas económicos más sensibles.Por su parte el jefe del DNP considera que estos comentarios son suspicacias sin mayor fundamento. Según Ramírez, "Planeación hace estimaciones como las puede hacer cualquier otra entidad relacionada con el análisis económico. El problema de fondo es que el Dane no tiene suficiente capacidad operativa para sacar datos confiables con rapidez. Hoy en día las cifras preliminares del Dane salen con seis meses de retraso y las definitivas al cabo de dos años". De toda esta discusión quedan dos cosas en claro. Una es que la economía está peor de lo que muchos pensaban y que su recuperación será una labor más difícil de lo esperado. La segunda es que el gobierno debe replantear urgentemente sus procedimientos estadísticos para así producir cifras confiables con mayor rapidez. Mientras eso no suceda, en las discusiones económicas no faltarán las suspicacias y la incertidumbre.
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