Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1996/05/27 00:00

EN PLATA BLANCA

LA DINAMICA DEL SECTOR FINANCIERO SE DESACELERO EN 1995 Y NO SE ESPERA QUE ESTE AÑO LAS COSAS VAYAN MEJOR

EN PLATA BLANCA

Que el sector financiero cabalgue al ritmo del resto de la economía es algo que no debe sorprender a nadie. Al fin y al cabo se trata de una actividad que en esencia depende del dinamismo de los negocios y de la actividad económica. Por eso no es extraño que del sector financiero se pueda decir lo mismo que del sector real de la economía: ambos sufrieron una ligera desaceleración en 1995 y arrancan 1996 bajo un cierto halo de incertidumbre.Y es que el año pasado no fue tan espectacular para las entidades financieras como 1994, pero tampoco fue como para preocuparse en exceso. Los indicadores básicos permiten ver un sector con un comportamiento sólido y estable. Mientras los activos crecieron 31 por ciento durante 1995, el patrimonio aumentó 38 por ciento.Y si bien esas cifras son menores a las observadas en 1994, de ninguna manera se puede afirmar que sean malas (ver gráfico). Pero en las asambleas de las entidades financieras no todo fue euforia. Por tratarse de un sector tan dinámico, la evolución de sus utilidades el año anterior no dejó de sorprender a varios observadores, pues apenas crecieron 2,7 por ciento en términos nominales respecto a las registradas en 1994.Pero, ¿cuáles son las razones que hay detrás de este desempeño? En primer lugar, la desaceleración global de la economía trajo consigo una reducción en la demanda de crédito, que constituye la materia prima básica de la actividad. Y no se trata tan sólo de sectores tan golpeados como la construcción, que arrastró consigo el dinamismo de la financiación para la actividad edificadora. Otros rubros de la inversión, así como el consumo del sector privado, también empezaron a dar muestras de desaceleración, lo cual redundó en una menor demanda relativa por créditos nuevos. De esta manera la cartera del sistema financiero creció 37 por ciento en 1995 respecto a un aumento de 50 por ciento el año anterior.Pero no todo tiene que ver con los vaivenes caprichosos del ciclo económico. Para varios analistas esta desaceleración de la demanda por crédito no fue otra cosa que el resultado directo de la política crediticia del Banco de la República. En efecto, durante el primer semestre de 1995 la economía sufrió un severo apretón monetario, especialmente orientado a atenuar las presiones inflacionarias que se podrían derivar de una economía supuestamente recalentada. Esta contracción monetaria hizo que las tasas de captación se elevaran por encima de 30 por ciento _casi 10 puntos por encima de lo observado un año antes_, lo cual trajo como resultado evidente una reducción en la demanda por crédito. A pesar de que la restricción monetaria se redujo durante el segundo semestre de 1995, y con ella las tasas de interés, el año cerró con un nuevo apretón que disparó otra vez el costo del crédito más de 10 puntos por encima de la inflación.Pero si la moderación de la demanda de crédito y la desaceleración del crecimiento de la cartera se explican en buena parte por circunstancias macroeconómicas asociadas con la política monetaria y el ciclo económico, no sucede lo mismo con el desempeño de las ganancias del negocio financiero. La explicación a que las utilidades del sector financiero apenas hayan crecido 2,7 por ciento en 1995 hay que buscarla por los lados de las nuevas regulaciones dictadas por la Superintendencia Bancaria el año anterior. En efecto, en su empeño por forjar un sector financiero más sólido y seguro, la Superbancaria introdujo durante el año anterior diversas resoluciones tendientes a elevar las provisiones sobre la cartera.Como resultado de estas medidas, las provisiones crecieron casi 90 por ciento durante 1995, castigando de manera notable las utilidades del sector. El impacto de estas medidas fue tan grande que, según cálculos de la Asociación Bancaria _Asobancaria_, si no se contabilizaran las provisiones de cartera correspondientes a las nuevas normas los establecimientos de crédito habrían arrojado utilidades superiores a los 900.000 millones de pesos en 1995. Esto significa que sin las nuevas regulaciones prudenciales las utilidades del sector financiero habrían aumentado 39 por ciento durante el año anterior, y no 2,7 como efectivamente lo hicieron (ver gráfico). Pero estas no dejan de ser cuentas ociosas, en primer lugar porque las medidas ya están tomadas, y en segundo porque propios y extraños están de acuerdo con las virtudes de fortalecer la prudencia del sector financiero colombiano. Como dijo a SEMANA un agudo analista del sector financiero: "Después de ver el costo que tuvo la crisis financiera de 1994 para la economía venezolana, cualquier esfuerzo que se haga por estos lados está bien visto".Panorama inciertoDe esta manera el sector financiero llegó a 1996 apuntalado en sus regulaciones prudenciales y con un desempeño satisfactorio de sus activos y su patrimonio. Sin embargo, para nadie es un secreto que el desempeño a lo largo del presente año dependerá en buena parte de factores asociados con el clima de incertidumbre económica que atraviesa el país. Como lo señala Asobancaria en un informe reciente: "Es de esperarse un deterioro de la demanda de crédito, que ya ha empezado a manifestarse en las captaciones del sistema financiero y en la recuperación de cartera. A su vez, la menor demanda de crédito significará mayores dificultades para seleccionar los clientes y otorgar recursos con menor riesgo crediticio".Pero la incertidumbre también tiene que ver con un factor determinante de la actividad del sector financiero y de toda la economía: la tasa de interés. Hace dos semanas la Junta Directiva del Banco de la República, incluyendo la opinión del Ministro de Hacienda como vocero del gobierno, le tiró la pelota de las altas tasas de interés al sector financiero, señalando que ya estaban dadas las condiciones para que éstas bajaran. La Junta considera que la facilitación del endeudamiento en el exterior, la reducción de los encajes y el adecuado crecimiento de las fuentes de crédito constituyen elementos suficientes para que las entidades crediticias reduzcan las tasas de colocación.El sector financiero, por su parte, ha manifestado sus dudas sobre la estabilidad de estas condiciones mientras se mantenga la incertidumbre cambiaria. Como lo señaló hace algo más de un mes la Asociación Nacional de Instituciones Financieras _Anif_ en uno de sus informes semanales: "Mientras exista una banda cambiaria y el dólar esté dando contra su techo es racional prever que cualquier complicación adicional en materia cambiaria podría obligar al Banco de la República a defender la banda con tasas de interés mayores".Como se puede ver, a pesar de la buena voluntad de las autoridades económicas y de los establecimientos crediticios, la evolución de las tasas de interés sigue atada a la nube de incertidumbre que recorre el país, y con ella van las perspectivas del sector financiero y de la economía en general.

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