Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/30/1990 12:00:00 AM

EN RIO REVUELTO

Cuatro tostadores pescan las ganancias en la crisis cafetera.


Mucho se ha hablado sobre las repercusiones del rompimiento del Convenio Mundial Cafetero. Se sabe, por ejemplo, que los precios se redujeron en un cincuenta por ciento desde mediados de 1989; que los ingresos de Colombia se deprimieron notablemente; que la Federación de Cafeteros debió someterse a un rígido programa de austeridad, y que los consumidores colombianos han sufrido en bolsillo propio el desmonte del subsidio al precio del grano en el territorio nacional.
Pero es evidente que cuando alguien pierde, alguien tiene que ganar. ¿Quién está quedándose con las utilidades de la crisis cafetera? La respuesta la dio en los últimos días el ex ministro de Hacienda y actual presidente de la Asociación de Exportadores de Café, Roberto Junguito Bonnet: "las empresas tostadoras del grano en los países desarrollados" .

Sólo cuatro firmas multinacionales controlan hoy el 52.5 por ciento de la industria torrefactora internacional. General Foods (Estados Unidos), Nestlé (Suiza), Douwe Egberts (Suiza) y Procter and Gamble (Estados Unidos) procesan 31.5 millones de sacos de café de 60 kilos, de los sesenta millones de sacos que se mueven en el mercado global. La quinta firma que hasta mayo dominaba el tostado de café, Jacobs, de Suiza, acaba de ser absorbida por General Foods.

Como si eso fuera poco, los menores precios del mercado internacional del café no se están reflejando adecuadamente en el consumidor. Ese hecho, por ejemplo, no ha incrementado la compra de café en los países industrializados. Eso, según las teorías económicas, debería ser lo mínimo por suceder. Pero por el contrario, mientras un tostador americano compraba una libra de café colombiano en abril pasado a 75 centavos de dólar, el consumidor norteamericano lo adquiría del tostador a dos dólares con 77 centavos.

Lo anterior quiere decir que el margen de comercialización para los tostadores es de 3.68, en época de plena crisis para los productores. Ese margen fue de 2.59 promedio entre 1987 y 1989 cuando el Pacto Mundial Cafetero estaba vigente."En Estados Unidos los precios al consumidor sólo han comenzado a reducirse significativamente en 1990 pero la magnitud de la baja es muy inferior a lo sucedido con las cotizaciones internacionales", asegura Junguito Bonnet.

Pero los tostadores ni se sonrojan, dijo Forbes en un artículo aparecido a comienzos del año pasado cuando se anunció el fin del Pacto. "Durante los últimos años en Estados Unidos se vivió una guerra de precios en la que las compañías tuvieron que luchar para recuperar un mercado desvanecido. Ahora sólo se busca restablecer los márgenes de utilidad", advirtió en esa ocasión Francois Perroud de la firma Nestlé.

Lo amargo de la situación es que en medio de todo el llamado lío cafetero no están operando las teorías de la libre competencia en el mercado. El triste sabor que deja la experiencia de un mercado sin cuotas es que el manejo de precios es político. Lo que está ocurriendo en esencia es una enorme transferencia de recursos de los países en vías de desarrollo a las empresas tostadoras de las naciones industrializadas. La baja en los precios no se refleja en menores costos para el consumidor sino en mayores utilidades para la industria intermediaria de las llamadas potencias mundiales.

El caso toma tintes dramáticos en países como Colombia, segundo productor mundial de café, donde el cuarenta por ciento de sus ingresos depende de las ventas del grano en el exterior. Otra circunstancia desgraciada en medio de la crisis política y social que enfrenta el país. Según Cepal, Colombia al lado de Nicaragua y Ecuador, es uno de los tres únicos países latinoamericanos que no ha logrado reducir en los últimos tiempos la relación deuda-exportaciones.

Los efectos del colapso cafetero, además de que son visibles en el campo y en las cifras de la macroeconomía nacional, ya se tornaron alarmantes para muchas de las empresas que tienen que ver con el sector. En la Flota Mercante Grancolombiana culminó en mayo pasado un proceso que llevó a la exclusión de 450 empleados de la entidad, mediante la negociación "voluntaria" de sus contratos de trabajo.

Pero si por la Flota llueve, por la Federación de Cafeteros no escampa. Hace apenas unos días fue distribuida una circular en la cual se acaban las autorizaciones de horas extras, con el único fin de reducir el consumo de luz. Un reflejo de los planes de austeridad que comenzaron desde el año pasado con cortes presupuestarios para el equipo de ciclismo Café Colombia.

Otra de las quejas de los exportadores colombianos de café tiene que ver con que los envíos del grano se limitan a firmas tostadoras extranjeras que hayan firmado acuerdos de suministro con la Federación Nacional de Cafeteros. Eso, según Junguito Bonnet, "es muy claro que no tiene sentido económico" y que en esas circunstancias sólo salen "favorecidas las grandes empresas" En otras palabras, las tostadoras.

Ese esquema, según los detractores, era muy bueno cuando estaba en vigencia el Pacto Mundial Cafetero y se hablaba de ciertas cantidades o cuotas. La Federación de Cafeteros argumenta que los torrefactores, en contrapartida, aseguran mayores adquisiciones, mantienen precios y hasta reintegran valores a los vendedores si hay una caída en las cotizaciones y no ha llegado el cargamento a sus bodegas. Pero ese sistema de "club privilegiado" es precisamente el que ha convertido al actual mercado de café al consumidor en un oligopolio (mercado en el que hay pocos vendedores y muchos compradores).

Según la Asociación de Exportadores de Café de Colombia, la Flota Mercante Grancolombiana firma acuerdos de tarifas marítimas donde salen beneficiados "casi con exclusividad los grandes compradores". En un trabajo que será publicado en los próximos días en la Carta Cafetera, órgano de difusión de los exportadores, se analiza la reciente reducción de tarifas por parte de la Flota Mercante Grancolombiana en un mecanismo que premia el mayor volumen transportado y el llevar café en contenedores. Esa reducción de fletes vuelve más competitivo, sin duda, al café colombiano.

Pero la ironía vuelve a jugársela a los colombianos. "Quien se beneficia de la rebaja es el comprador, quien dicho sea de paso, ya está adquiriendo el producto a niveles mucho más bajos por la reducción de los precios internacionales", aseguran los exportadores agregando que "se debe destacar que en la negociación de la Flota se está premiando el volumen transportado. Si se considera que la industria torrefactora de café a nivel internacional está sumamente concentrada, esta medida les dará una nueva ventaja comparativa a las grandes empresas lo cual ayudará a aumentar el nivel de concentración".

Como puntillazo final, la Asociación Cafetera de la Costa Pacífica, de los Estados Unidos, uno de los mayores gremios privados de esa nación, acaba de emitir una resolución en la que pide a su gobierno no otorgar apoyo alguno "hacia el restablecimiento de un sistema de cuotas en las nuevas negociaciones de un Convenio Internacional del Café".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.