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| 4/19/1993 12:00:00 AM

En tierra derecha

La competencia entre los bancos es cada vez mayor.<BR>Con cifras de la Superintendencia Bancaria, SEMANA establece un ranking de los bancos del país.

EL AÑO PASADO NO FUE FACIL PARA LOS bancos. En el primer semestre debieron afrontar una drástica reducción en la demanda interna por crédito.
A partir de junio sus tasas de interés fueron sometidas a control. Y dada la apertura financiera, tuvieron que competir arduamente por los recursos del público. Aún así los resultados de la vigencia fueron excelentes, si se juzga por el nivel de utilidades. En conjunto, los bancos ganaron 233.000 millones de pesos, lo que significa un incremento del 40 por ciento con respecto a 1991.
No todo, por supuesto, fue obra de su gestión. Porque si bien es cierto que tuvieron que enfrentar algunas dificultades, no lo es menos que contaron con algunos elementos favorables, algunos de los cuales permiten explicar buena parte de las utilidades. Es el caso de la intermediación con divisas, y de las nuevas normas sobre contabilización de sus activos en moneda extranjera, que de acuerdo con las cifras oficiales le representaron a los bancos ingresos contables cercanos a los 140.000 millones de pesos. Y de la reducción de las inversiones forzosas, que liberó un monto importante de recursos para la intermediación, o para su colocación en inversiones voluntarias y rentables.
Pero no se puede desconocer que la gestión misma de los bancos es un vital componente de sus buenos resultados. A pesar de que subsisten algunos problemas, a estas alturas es indudable que los bancos han aprendido a desempeñarse dentro del nuevo entorno creado por las reformas estructurales emprendidas por la actual administración. Asi lo demuestra el hecho de que a pesar de los riesgos cambiarios y de la competencia dcl exterior, los bancos han mantenido un aceptable nivel de rentabilidad, un importante ritmo de capitalizaeión y una progresiva adecuación de sus márgenes de intermediación a los niveles internacionales.
El año pasado, la mayoría de los establecimientos de crédito vieron incrementadas sus ganancias, a pesar del efecto adverso de la aplicación del sistema de ajustes integrales por inflación que, en el caso de los bancos, significó una reducción cercana al 13 por ciento en las utilidades finales. Estas últimas mostraron, de todas formas, un crecimiento conjunto del 40 por ciento con respecto a las de 1991. Y eso significa un incremento del orden del 15 por ciento en términos reales, es decir, descontado el efecto inflacionario.
Medida con respecto a los activos, la rentabilidad promedia de los bancos fue del 3.1 por ciento en 1992.
Los activos bancarios registraron, por su parte, un crecimiento cercano al 41 por ciento, lo que significó, de acuerdo con la Superintendencia Bancaria, "una recuperación notable frente a la evolución del año anterior". Y algo similar sucedió con el patrimonio. Gracias a la favorable evolución de las utilidades que en buena parte fueron capitalizadas- y a la pronta respuesta de las entidades a las condiciones exigidas por las autoridades en términos de requerimiento de capital mínimo, el patrimonio de los bancos se incrementó el año pasado en un 56 por ciento lo que significa que "las operaciones activas de los establecimientos de crédito, ponderadas por su nivel de riesgo, cuentan con un nivel adecuado de respaldo de patrimonio técnico".
El comportamiento favorable de los indicadores no fue el mismo, sin embargo, para todos los bancos. En materia de utilidades, por ejemplo, de acuerdo con las cifras de la Superintendencia Bancaria, tres bancos que arrojaron pérdidas el año pasado -Latino, Popular y Mercantil- mientras sólo cuatro de los 25 que funcionan en el país -excluyendo a la Caja Agraria- explican cerca del 60 por ciento de las utilidades totales: Ganadero, Colombia Cafetero y Bogotá. Aunque la situación general de los bancos puede considerarse como buena, son varios los indicadores en los cuales ocurre algo similar a las utilidades. Y lo mismo sucede entre los demás intermediarios financieros.
Esa es una de las razones que explica el que, después de haber dejado de hacerlo por un tiempo relativamente largo, la Superintendencia Bancaria haya decidido reanudar la publicación -después de hacerles varios ajustes para que reflejen mejor el comportamiento del sector- de un conjunto de indicadores de solvencia, rentabilidad, eficiencia y calidad de la cartera de cada uno de los bancos del país, con el fin de que sirvan de guía para sus labores de fiscalización y para que le permitan al público en general tener una mayor información en torno del mercado.
En total, la Superintendencia diseñó 15 indicadores, y para cada uno de ellos estableció una especie de ranking por tipo de intermediario. Pero como dada su naturaleza la entidad no podía ir más allá en la calificación del sector, SEMANA decidió, siguiendo el ejemplo de publicaciones especializadas tanto a nivel nacional como internacional, reunir en uno solo el ranking de los bancos, para que sus lectores se formen una idea sobre los niveles relativos de eficiencia de dichos intermediarios, publicando, de todas maneras, los resultados de la Superintendencia.
Como en toda clasificación, hay un alto grado de subjetividad en la ponderación de los indicadores. Se procuró, sin embargo, mediante una amplia consulta a-expertos del sector, reflejar de la mejor manera posible la eficiencia relativa de los bancos, tomando en consideración los tres grandes rubros que definen su actividad: la eficiencia financiera, la eficiencia administrativa y la calidad de sus activos y de su cartera. Y al hablar de eficiencia relativa se está diciendo que la clasificación resultante no dice absolutamente nada sobre la situación particular de cada banco.
El consenso general entre los expertos consultados, es que los tres grandes rubros considerados debían tener una ponderación relativamente igual, aunque dada su naturaleza- la eficiencia financiera y la calidad de la cartera podían pesar un poco más. Y así se hizo finalmente, aunque sin subestimar el problema administrativo, que en Colombia juega un rol fundamental en el funcionamiento de las instituciones financieras. Al final, a los dos primeros se les dió un peso del 35 por ciento, y al último del 30.
Posteriormente se agruparon, alrededor de cada uno de esos rubros, 12 de los 15 indicadores de la Superintendencia: cinco en el primer rubro, tres en el segundo y cuatro en el tercero. Y ponderados nuevamente con el consejo de los expertos, se llegó a una clasificación final que coincide, en buena medida, con las que se han realizado últimamente en el país, pero que recoge, gracias al trabajo de la Superintendencia, un mayor número de factores determinantes de los resultados de la actividad bancaria.
Al hacer la evaluación, no hay que olvidar que el año pasado se produjeron cambios importantes en el sector. Dos organismos cooperativos de grado superior se convirtieron en bancos: Uconal y Bancoop. Se privatizaron el Banco de los Trabajadores -hoy Banco Mercantil- y el Tequendama. Se fusionaron los bancos Comercial Antioqueño y Santander y los bancos del Comercio y Bogotá. Y se constituyó el Banco Latino. Lo que da una idea de lo movido que está el sector. Y de la gracia que tiene el que, aún así, esté tan bien.
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