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| 12/7/2013 9:00:00 AM

“No hay motivo para el pesimismo”

Según el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, la infraestructura será el antídoto con el que se enfrentarán los menores vientos de cola provenientes de la economía global. Para 2014 ve el dólar moviéndose entre 1.900 y 1.950 pesos.

SEMANA: Usted dice que desde afuera la visión sobre la economía colombiana es mucho más positiva que desde adentro. ¿Qué ven los extranjeros que no ven los analistas locales?

MAURICIO CÁRDENAS SANTAMARÍA: La visión desde el exterior tiene menos contaminación política. Internamente, al estar entrando en un proceso electoral, todo tiende a verse con ese lente político. En cambio, quienes nos miran desde el exterior tienen más independencia y objetividad. Por lo tanto, tienen la capacidad de sustraer la economía de la política. La visión internacional es relativa frente a lo que está pasando en el resto del mundo y en ese sentido es muy favorable para el país. Desde afuera se ve que Colombia tiene la tasa de inversión más alta de América Latina, es uno de los países con mayor crecimiento y menor inflación.

SEMANA: Según la regla fiscal, el máximo déficit al que se podrá llegar el próximo año es del 2,3 por ciento. ¿Cómo lograremos esa meta? ¿Y esto no es una camisa de fuerza en un año electoral?

M. C.: Indudablemente es una camisa de fuerza. En cualquier democracia del mundo los años electorales son de mayor gasto y más déficit. Nosotros afortunadamente adoptamos esta regla fiscal que nos restringe enormemente el gasto. La gran virtud de la regla fiscal es que quedó escrita de tal manera que es en los años electorales cuando se mide puntualmente el cumplimento de la meta. En 2014 será del 2,3 por ciento del PIB, pero irá bajando.

SEMANA: ¿Cómo se beneficia el ciudadano de a pie con un déficit fiscal bajo?

M. C.: El menor déficit fiscal también conlleva con una reducción de nuestra deuda pública, lo que genera una mejor calificación de las agencias internacionales. Y gracias a ello bajan las tasas de interés que piden los inversionistas para comprar papeles colombianos. Es decir, el gobierno tiene que pagar menos cuando se va a endeudar y esto es cierto para el gobierno, para las empresas y para los hogares. Si no fuera por esto, en Colombia no podríamos tener tasa de interés para vivienda del 7 por ciento. La mejor manera de traducir el manejo fiscal es que ha bajado el costo de financiamiento para toda la economía incluyendo los que quieren comprar vivienda.

SEMANA: Hay preocupación por el tema tributario en 2014. El impuesto al patrimonio se acaba y el 4 por mil sigue, pero con destinación específica. Será necesaria una reforma tributaria para aumentar el recaudo. ¿Usted qué piensa?

M. C.: Creo que a mediano plazo Colombia sí debe pensar en aumentar el recaudo de impuestos como porcentaje del PIB. Lo que ocurre es que ese aumento vendrá del control de la evasión. Más que cambios en la estructura tributaria del país vamos a tener que dar el paso, que han dado muchos países del mundo, de convertir en delito la evasión de impuestos. Eso quiere decir que el tema de control a la evasión no sea exclusivamente de la Dian, sino compartido con la Fiscalía.

SEMANA: ¿Lo presentarían el próximo año?

M. C.: Yo creo que es un proyecto a mediano plazo pero que hay que ir ambientándolo. Porque cada vez que se ha planteado en el Congreso muere la tesis. Como la evasión es tan generalizada, mucha gente le tiene temor a sanciones de tipo penal. Aquí normalmente la gente paga impuestos mirando cuánto le retuvieron. Cualquier colombiano que esté leyendo esta entrevista sabe que es cierto. Sabe que le dice al contador cuadre para que coincida con la retención y eso está mal.

SEMANA: También hay incertidumbre por el futuro del sector minero-energético. No está claro que seguirá creciendo. ¿No le preocupa esto para poder cumplir con las metas fiscales?

M. C.: Dado el tamaño del Estado y de los compromisos que hemos adquirido a futuro, el país no se puede dar el lujo de que se reduzcan los ingresos minero-energéticos. Esa es una opción que no tenemos. Tenemos que asegurar que la producción siga creciendo, particularmente la de petróleo y carbón para cumplir con los compromisos en infraestructura, con las obligaciones en el sector agropecuario y con las necesidades que vamos a tener, bien sea para firmar un acuerdo de paz o para reforzar el sector de defensa y seguridad.

SEMANA: ¿Cree que hay algo en contra de ese sector?

M. C.: Digo esto porque acá permanentemente surgen factores que ponen en peligro la expansión minero-energética, bien sea por problemáticas sociales o ambientales, por temas como de consulta previa y por otras cuestiones como el aumento en la tributación de ese sector. Ese es un tema que está gravitando. Yo les diría a todos los colombianos que promueven las iniciativas de ponerle una mayor carga tributaria para este sector que, si queremos mantener el Estado que tenemos, el país no puede darse el lujo de dar un gran reversazo en la producción de petróleo ni de minerales.

SEMANA: La recuperación de la economía estadounidense también significa que los vientos de cola que nos impulsaron se van a acabar o a disminuir. ¿Qué opina?

M. C.: El mundo que vamos a enfrentar en los próximos años se va a caracterizar por dos factores: uno, mayores tasas de interés y menor liquidez global y dos, probablemente menores precios de los productos básicos, que es el resultado de la desaceleración china. Por ejemplo, ya lo estamos viendo por el acuerdo con Irán. De inmediato bajaron los precios del petróleo. Ese es el mundo que vamos a enfrentar en 2014 y 2015 y de ahora en adelante. Entonces, si los vientos de cola son menos fuertes, para que el avión mantenga la misma velocidad tiene que aumentar la potencia de los motores. De afuera no nos van a empujar tanto, por consiguiente vamos a tener que impulsarnos por nuestros propios medios.

SEMANA: ¿De dónde vendrá ese factor para aumentar la potencia de los motores?

M. C.: Tiene que ser de la inversión privada. Y esa en los próximos años se llama infraestructura de transporte. Tenemos que asegurar que el programa de inversión de cuarta generación (4G) tenga éxito. Ya no solo como un objetivo de largo plazo para aumentar la productividad de nuestra economía, sino de corto plazo para mantener a buen ritmo el crecimiento en los próximos años.

Ese va a ser el antídoto para los menores vientos de cola global. Ahí es donde debemos tener éxito de integrar en el paquete no solo la estructuración de proyectos, las vigencias futuras -que le dan tranquilidad al inversionista que va a tener respaldo fiscal-, sino también el financiamiento para que esa inversión privada se desarrolle.

SEMANA: ¿De qué suma inicialmente se está hablado?

M. C.: Estamos hablando de recursos de gran calado. Hoy la cartera de los bancos en el sector de infraestructura vale 8 billones de pesos. Solamente las nueve concesiones que ya están en licitación -que son una cuarta parte del programa total- van a requerir financiamiento por otros 8 billones de pesos. Esto quiere decir que, para que el plan funcione bien, se necesita crédito suficiente para que los concesionarios tengan como financiarse.

SEMANA: ¿Según esto el mercado de capitales estará muy dinámico en 2014?

M. C.: Probablemente más hacia final del año, porque recordemos cómo es la cronología: las licitaciones se van a adjudicar en el primer trimestre –a partir de febrero– y durante los siguientes meses los ganadores tendrán que presentar su cierre financiero. Ahí es donde van a salir a buscar los créditos a los bancos y al mercado de capitales por la vía de emisión de bonos. Será un año muy activo.

SEMANA: Usted dice que uno de los temas más importante es la inversión privada. ¿En qué se traduce para el crecimiento?

M. C.: Una de las cifras que a mí más me gustan de la economía colombiana, –y es la que más atención recibe desde el exterior– es la tasa de inversión. Es decir, qué porcentaje del Producto Interno Bruto reinvertimos. Hoy es del 28,6 por ciento. Es la más alta en toda la historia. Esta tasa permite refutar contundentemente la tesis de que en Colombia se ha perdido la confianza inversionista. Por el contrario, hemos ganado. Esta cifra es la que permite ser optimista sobre el futuro de la economía colombiana. Si la inversión es alta, el crecimiento será alto.

SEMANA: ¿Piensa que puede aumentar más y cómo impactará el crecimiento?

M. C.: Primero déjeme decirle que de las pocas cosas que nadie ha podido debatir en economía es que a mayor inversión, mayor crecimiento. Es una tesis universalmente aceptada. Hay una regla que dice que por cada tres puntos de mayor tasa de inversión, hay un punto de crecimiento. De hecho, una forma de ver el programa de inversión en infraestructura es que vamos a lograr pasar del 28,6 por ciento de tasa de inversión como proporción del PIB a cerca del 32 por ciento. Esto con el programa de las 36 concesiones y por eso es que uno puede decir que el crecimiento va a ser un punto adicional por año.

SEMANA: Algunos creen que la Ley de Garantías podría frenar la contratación el primer semestre, por ejemplo en infraestructura. ¿Es verdad?

M. C.: Muchas personas tienen una interpretación equivocada de la Ley de Garantías. Esta ley no es para la contratación pública. Lo que dice es que la contratación debe hacerse a través de mecanismos competitivos, abiertos como una licitación. Entonces nada de lo que hace el Estado a través de licitaciones se verá afectado, por ejemplo las licitaciones de 4G.

SEMANA: ¿Qué consejo le daría usted a los hogares colombianos el próximo año?

M. C.: El mercado laboral se está comportando cada vez mejor empleo. Quiere decir que hay más y mejor. Pero el hogar debe ser suficientemente prudente para mantener un ritmo de gasto acorde con esa realidad. No endeudarse excesivamente. Es fundamental para mantener la estabilidad financiera. Yo recomiendo prudencia en el uso de las tarjetas de crédito. Pero parto de la base de que el país va por muy buen camino.

SEMANA: ¿Los colombianos pueden irse a celebrar el final de 2013 y recibir animados 2014?

M. C.: Acá no hay ningún motivo para el pesimismo, yo no veo riesgos a la baja, por el contrario, todo se está moviendo en la dirección correcta, las variables están mejorando. No hay ningún reporte de las agencias calificadoras, de la banca multilateral, de los analistas de bancos internacionales que tenga el más mínimo sabor de pesimismo. Por el contrario, como se ve Colombia es un país lleno de oportunidades y progresando.


Las apuestas de Cárdenas

Con alto un optimismo proyecta el ministro de Hacienda las cifras macroeconómicas para 2014.


SEMANA: ¿Cuál es su proyección de crecimiento para 2014 y con cuánto cerrará 2013?

M. C.: Para el próximo año creemos que la economía va a crecer el 4,7 por ciento y cerraremos 2013 en el 4,5, la cifra con la que yo me he mantenido todo el año. Aprovecho para anotar que cuando todo el mundo decía que íbamos para el 3, yo insistí en el 4,5. Puede que no le pegue exactamente, pero estaremos más cerca de esta cifra que la del 3 por ciento que llegaron a decir algunos.

SEMANA: ¿Cuánto le agrega al crecimiento económico la infraestructura al final y en su etapa de desarrollo y cuánto al alcanzar el proceso de paz?

M. C.: Colombia es un país que hoy crece a un ritmo del 4,6 por ciento. Es bueno, pero insatisfactorio para las necesidades que tiene el país. Queremos aumentarlo. Las dos principales iniciativas son la infraestructura de transporte y la paz. En la primera, los 36 proyectos que hacen parte del programa de 4G nos darán un aumento de 0,7 puntos porcentuales. Esto significa pasar de un crecimiento del PIB del 4,6 al 5,3 por ciento en el largo plazo. 

La paz nos dará un aumento entre 1 y 2 puntos. Si nos vamos por el lado conservador, es decir, un punto, pasaríamos del 5,3 al 6,3 por ciento. Pero puede ser aún más alto porque hay quienes dicen que el dividendo de la paz es mucho mayor. Ahora bien, durante los años de construcción de la infraestructura el crecimiento será mayor. En 2016, que será pico para la 4G, sería 1,5 punto adicional en ese año.

SEMANA: Pasemos al desempleo. La reducción se explica por la eliminación de los parafiscales y cómo ve esta variable en 2014?

M. C.: La reducción del desempleo en Colombia es atribuible al crecimiento de la economía que ha mantenido un buen ritmo. La reforma tributaria ha ayudado a un cambio en la composición. Lo que ha hecho la diferencia en el mercado laboral es que el empleo que se está generando es formal. Estoy muy optimista de que vamos a ir a tasas del 8 por ciento.

SEMANA: En cuanto al dólar sabemos que es una bola de cristal, pero con la recuperación, en Estados Unidos los capitales ya no llegaran tanto por estos lados. ¿Cómo cree que se comportará la tasa de cambio?

M. C.: Creería que vamos a mantenernos en el rango entre 1.900 y 1.950 pesos por dólar. No vemos condiciones para que la tasa de cambio vuelva a revaluarse tanto, o volvamos por debajo de los 1.800 pesos. No lo veo, ni por lo que está pasando en Estados Unidos por el aumento de tasas de interés, ni por China. De manera que yo no veo un escenario de revaluación, más bien uno de estabilidad con tendencia hacia la devaluación.
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