Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/07/16 00:00

“Es difícil que la inflación termine en 6 % este año": José Darío Uribe

El gerente del Banco de la República afirma que no han buscado mantener la inflación en el 3 por ciento a cualquier costo, pues piensan en el crecimiento y el empleo. Les responde a los críticos de la política del Emisor.

"Es sencillo ofrecer recomendaciones de política después de los hechos. Es más difícil hacerlo en tiempo real". Foto: Alejandro Acosta

SEMANA: Ustedes habían planteado que la inflación cerraría este año alrededor del 6 por ciento, para que en 2017 volviera al rango meta. Pero con un dato anual -a junio- de 8,6 por ciento, esto no parece posible…

José Darío Uribe: Es muy difícil que la inflación termine este año en 6 por ciento, pero es probable que al finalizar 2017 esté en 4 por ciento o menos. Ya pasó el fenómeno de El Niño y hace rato no vemos presiones adicionales fuertes sobre el tipo de cambio. En consecuencia, en los próximos meses debemos ver descensos en la variación anual de los precios de los alimentos, de la energía y de los bienes y servicios importados. Al mismo tiempo, hasta el momento la junta del banco ha subido tres puntos porcentuales la tasa de interés, las expectativas de inflación a más de un año están cerca del 4 por ciento y el crecimiento de la demanda se ha moderado. Todo esto va en la dirección de una inflación que al finalizar 2017 convergerá al rango meta de 2 a 4 por ciento.

SEMANA: ¿Si este año supera el 6 por ciento, no será más difícil bajarla al rango meta en 2017? ¿Se requerirá subir más las tasas?

J.D.U.: El comportamiento de la inflación en los meses recientes efectivamente ha incrementado el riesgo de una convergencia más lenta hacia la meta y explica en parte los aumentos de las tasas de interés de política. El análisis cuidadoso del comportamiento de la inflación y de la economía en general nos va diciendo si dicho riesgo ha variado significativamente y si se requieren acciones de política adicionales.

SEMANA: Por segundo año consecutivo no se cumplirá la meta de inflación, ¿no es un fracaso para el Banco Central, siendo esta su principal tarea?

J.D.U.: Fracaso sería incumplir la meta por no actuar de manera apropiada según la información disponible en el momento de tomar las decisiones de política. En una economía que recibe fuertes choques de diversa naturaleza, y que pueden afectar temporalmente la inflación, no se puede ni se debe pretender mantener la inflación en cada momento del tiempo.

SEMANA: El ciclo alcista en las tasas comenzó a finales de septiembre del año pasado, cuando hacía seis meses que la inflación había desbordado la meta. ¿No actuaron muy tarde?

J.D.U.: Es sencillo ofrecer recomendaciones de política después de los hechos. Es más difícil hacerlo en tiempo real. A comienzos de 2015 los datos mostraban una economía que se debilitaba después del choque petrolero y una probabilidad positiva de que el fenómeno de El Niño no fuera de gran intensidad. Al mismo tiempo, no se esperaba un aumento adicional muy fuerte del tipo de cambio. Por lo tanto, los riesgos de alta inflación y de desaceleración económica excesiva se encontraban relativamente balanceados. En el tercer trimestre de 2015, el peso se devaluó fuertemente por causas externas y las expectativas de inflación aumentaron abrupta y rápidamente en septiembre. Por la misma época, los datos de actividad revelaban una fortaleza de la economía mayor que la esperada. En ese contexto, el balance de riesgos se inclinó hacia el de inflación alta y, en consecuencia, en septiembre mismo se inició la fase de aumentos de la tasa de interés. La aparición de un fenómeno de El Niño fuerte en medio de expectativas de inflación a más de un año por encima de la meta incrementó aún más el riesgo de inflación.

SEMANA: Algunos analistas dicen que, sin importar de dónde venga la presión, mientras las tasas sean negativas, como hoy, se seguirá estimulando la demanda. ¿Usted comparte esta visión?

J.D.U.: Las tasas de interés reales negativas a las que se refieren los analistas son las llamadas tasas ex-post, es decir, las que se calculan con la inflación observada. No obstante, las tasas de interés reales relevantes para las decisiones de gasto de las empresas y los hogares son las llamadas tasas ex-ante, es decir, las que se computan con las expectativas de inflación. Las tasas de interés de política reales ex-ante calculadas con varias medidas de expectativas de inflación son positivas. En general, el nivel adecuado de las tasas de interés depende de las condiciones y del pronóstico de la economía. Cambios en ellos implican cambios en la postura de la política monetaria.

SEMANA: ¿Qué les responde a quienes, por el contrario, afirman que esta inflación no es de demanda, sino de oferta (efecto de El Niño, sequía, paros, etcétera) y que eso no se corrige subiendo tasas?

J.D.U.: Si la meta de inflación fuera totalmente creíble, choques de oferta transitorios como los que menciona no requerirían una respuesta de la política monetaria. La gente reconocería su naturaleza temporal y mantendría expectativas de inflación a más de un año cerca de la meta mencionada. No obstante, con credibilidad imperfecta o en presencia de fuertes mecanismos de indexación, los choques de oferta pueden afectar las expectativas de inflación y la propia inflación a plazos mayores que la duración de los choques. En estos casos se requiere una respuesta de la política monetaria. De otra forma, se corre el riesgo de generar desviaciones permanentes de la inflación respecto a la meta.

SEMANA: A la hora de subir tasas, ¿el banco debería pensar también en crecimiento y empleo o solo en frenar la inflación?

J.D.U.: La estrategia de Inflación Objetivo busca mantener una inflación baja y estable, al tiempo con una producción cercana a la capacidad productiva de la economía. El objetivo primario es la estabilidad de precios, pero eso no significa que no nos importa el crecimiento del producto y del empleo. Mire, por ejemplo, la respuesta de política monetaria frente a los choques que ha recibido la economía colombiana en estos dos años pasados. No hemos querido mantener la inflación en 3 por ciento a cualquier costo. Por el contrario, lo que se ha buscado es que la inflación converja al 3 por ciento de una manera eficiente, es decir, sin un costo excesivo sobre la producción y el empleo. Nos pusimos una meta de que la inflación estuviera entre 2 y 4 por ciento dos años después, a finales de 2017, y no en 2016. Y hemos subido gradualmente las tasas de interés.

SEMANA: En el mercado algunos creen que el ciclo contraccionista está cerca de finalizar. ¿Será que ven que las expectativas de inflación a largo plazo están bajando?

J.D.U.: Las expectativas de inflación derivadas de los precios de los bonos públicos a varios plazos han disminuido. Las obtenidas de encuestas a analistas se han mantenido estables y se sitúan en el rango de 2-4 por ciento en el horizonte de dos años. Las acciones futuras de política monetaria se derivan del análisis y la interpretación de esta información dentro de un conjunto amplio de datos y pronósticos que incluye las expectativas de inflación y muchas otras variables.

SEMANA: ¿La devaluación del peso le seguirá pegando a la inflación?

J.D.U.: Desde hace ya varios meses la tasa de cambio ha presentado una fuerte volatilidad, pero sin una tendencia definida al alza. De hecho, desde comienzos del año el peso se ha revaluado cerca de 7 por ciento. Por lo tanto, no ha habido grandes presiones adicionales de la tasa de cambio sobre los precios internos. El traspaso de la devaluación de 2014-2015 a los precios se ha dado en buena parte, aunque todavía pueden faltar algunos detalles adicionales.

SEMANA: ¿Usted cree que la economía se está ajustando de forma ordenada al fuerte choque externo de la caída del petróleo? ¿Qué muestra esto?

J.D.U.: Sí. Considerando el tamaño y la combinación de choques que ha recibido, la economía colombiana se ha ajustado de forma notablemente ordenada. Esto muestra la presencia de un marco de política adecuado y de confianza de los mercados en el mismo. En estas circunstancias, la respuesta a la caída del ingreso nacional ha sido gradual. La operación del marco de política implica que el ajuste debe completarse garantizando la sostenibilidad de la deuda pública según lo prescrito por la regla fiscal y el marco fiscal de mediano plazo, así como la convergencia de la inflación a la meta. Acciones de política en esta línea son fundamentales para mantener la confianza del público y los mercados.

SEMANA: Si persisten los aumentos del salario mínimo y de otros servicios, basados en el IPC, ¿no le preocupa que la inflación empiece el próximo año en niveles altos y sea más difícil alcanzar la meta?

J.D.U.: Como lo mencioné anteriormente, la existencia de mecanismos de indexación es un factor que complica el manejo de choques de oferta transitorios. Algunos de estos efectos están incluidos en nuestros pronósticos y, por lo tanto, ya se han contemplado en las acciones de política que han sido adoptadas. No obstante, en la medida en que aparezcan sorpresas de inflación de naturaleza persistente, los mecanismos de indexación que señala retrasan la convergencia de la inflación a la meta y pueden requerir acciones de política adicionales. Por esta razón, la identificación del origen de la sorpresa inflacionaria es esencial.

SEMANA: Aunque después de un partido todos resultan buenos técnicos, ¿usted pensaría que la junta pudo hacer algo más para frenar la subida de precios? ¿Qué responsabilidad le cae al gobierno?

J.D.U.: Lo primero ya lo respondí. Sobre el gobierno, creo que el ajuste de la economía a los choques recibidos habría sido más eficiente si ya se hubiera presentado y aprobado la reforma tributaria.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.