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| 11/7/2015 10:00:00 PM

En busca de la integración

Además de mejorar la competitividad frente a otros países del mundo, el plan de concesiones de Cuarta Generación busca solucionar el aislamiento regional en que se encuentra el país.

Desde tiempos inmemoriales Colombia se ha caracterizado por tener una débil integración regional y un atraso en infraestructura vial. Hace medio siglo transitar por las carreteras del país era toda una odisea. En el mejor de los casos, un viaje de Bogotá a la costa Atlántica podía durar dos o tres días, pero si un colombiano quería ir de Cali a Cartagena o a los Llanos, el recorrido era prácticamente imposible. Ha sido tan difícil la interconexión regional que era más sencillo trasladarse de la costa Pacífica al Caribe por avión o incluso por barco.

Aun hoy, Colombia no ha podido salir del atraso en ese tema, pues ocupa el puesto 130 de 150 en el ranking mundial de calidad de carreteras, ni tampoco ha podido fortalecer la integración del país. Estos problemas hacen que transportar las mercancías producidas en el territorio para el consumo interno y para exportar sea muy costoso, lo que genera una menor competitividad frente a otros países.

Aunque desde mediados de la década de los noventa los gobiernos han intentado mejorar la situación mediante el sistema de concesiones viales, los resultados no han sido los mejores. En laPrimera y Segunda Generación de concesiones (1994-1998), los proyectos desarrollados contemplaron carreteras aisladas que no tenían continuidad dentro de la red vial.

En 2002 comenzó la Tercera Generación de concesiones viales con la firma del contrato para construir la doble calzada Briceño-Tunja-Sogamoso. En esta ocasión el gobierno trató de remediar los errores cometidos en las anteriores oportunidades al integrar el concepto de corredores viales que, en pocas palabras, significa agrupar diversos proyectos para conectar varios centros de producción y de consumo con los puertos. Pese a las críticas, a los retrasos y a que todavía no se ha entregado, la obra más emblemática de esta generación es la Ruta del Sol, cuya construcción comenzó en 2010. Se trata de una autopista de casi 1.000 kilómetros de largo que une a Villeta, Cundinamarca, con la Y de Ciénaga, Magdalena.

Con la Ruta del Sol el gobierno no solo buscaba conectar la capital y el interior del país con los puertos de la costa Atlántica, sino convertir a esta carretera en la gran arteria vial de Colombia. Este ha sido uno de los proyectos que ha impulsado la integración regional al conectar los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Santander, Cesar y Magdalena.

Las 4G y la integración regional

A pesar de esta obra y de las demás realizadas en las anteriores concesiones, el Conpes 3760 de 2013 concluyó que todavía no hay carreteras modernas que conecten las grandes capitales con los puertos del Pacífico y el Caribe. En el caso de Medellín, se constató que esta ciudad no tenía conexiones eficientes con Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, ni con Buenaventura y tampoco con la Ruta del Sol. El documento mostró otro caso preocupante: el de la región oriental (santanderes y Llanos Orientales) que prácticamente no tiene vías modernas y seguras para comunicarse entre sí ni con el resto del país.

Para solucionar los problemas de conectividad regional, este Conpes, que dio vida a las concesiones de Cuarta Generación (4G), agrupó los casi 50 proyectos viales propuestos en nueve grandes corredores, cuatro troncales (occidente, Medellín-Barranquilla, Magdalena y cordillera Oriental) y cinco transversales (Bogotá-Buenaventura, occidente-Magdalena, Caribe, Magdalena-cordillera Oriental y cordillera Oriental-Llanos Orientales). Los objetivos de estas obras son conectar gran parte de las regiones colombianas con la Ruta del Sol, modernizar las vías que van desde Bogotá y Medellín hacia Buenaventura y la costa, y mejorar las carreteras del suroccidente y oriente del país.

Pero como las arcas del Estado no tienen suficiente dinero para adelantar todos los proyectos de este ambicioso plan, el gobierno de Juan Manuel Santos decidió priorizarlos. Sacó un primer paquete de nueve obras en el que cinco de ellas beneficiarán al departamento de Antioquia. Las otras buscarán mejorar el tránsito en el valle del río Magdalena, ubicado en Cundinamarca, Tolima y Caldas, así como en el corredor Cartagena-Barranquilla y en la salida del Valle del Cauca a Buenaventura.

El segundo paquete de concesiones conectará a Medellín con el Urabá antiqueño y las demás se localizarán a lo largo de la geografía nacional. Se rehabilitarán y mejorarán carreteras en Nariño, Putumayo, Cauca, Huila, Cundinamarca, Meta, Casanare, Sucre, Bolívar y Santander.

Las obras que mejorarán la conexión de los santanderes con el resto del país se habían dejado para la tercera ola de concesiones 4G. Sin embargo, la desaceleración económica, causada por el descenso de los precios del petróleo y por la revaluación del dólar, hizo que el gobierno postergara la adjudicación de estos proyectos hasta conseguir el dinero para financiarlos. Por ahora, el vicepresidente Germán Vargas anunció que la próxima semana se expedirá el Confis que aprueba las vigencias futuras para ejecutar las autopistas 4G Bucaramanga-Pamplona y Pamplona-Cúcuta.

¿Quién gana?


Aunque los proyectos de las 4G no han comenzado, aun así hay que reconocer que el diseño de este ambicioso plan va a aumentar la integración regional. A diferencia de las otras generaciones, las 4G se distribuyen de una manera más equitativa en todo el país. Se podría decir que por casi todos los departamentos de la zona andina, pacífica, atlántica y de la altillanura pasará una de estas autopistas.

Sin embargo, los más beneficiados son Antioquia y Medellín con un total de siete proyectos, sin contar las asociaciones público privadas por iniciativa privada. Esta región, una de las más productivas del país y con importantes centros de consumo, no tenía buenas vías para comunicarse con el Caribe, el Pacífico y la Ruta del Sol.

Desafortunadamente, y como explica el ingeniero y profesor de la Universidad Julio Garavito, Santiago Henao Pérez, “ninguna de las 4G llegará al Chocó o hacia las zonas más alejadas de la Orinoquia, por la sencilla razón de que en estas poblaciones o ciudades no hay aún carreteras primarias”. Para remediar esta situación, el Estado colombiano ha diseñado un plan para destinar alrededor de 4,5 billones de pesos a modernizar vías primarias y secundarias y asegurar de ese modo la conexión de regiones apartadas con las autopistas 4G. Aunque todavía queda mucho por hacer, si lo propuesto por el gobierno nacional se cumple, el país dentro de cuatro años superará uno de sus más grandes problemas: el aislamiento regional.

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