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| 1/20/1986 12:00:00 AM

ESTAMPIDA EN WALL STREET

Negociaciones millonarias en la bolsa de Nueva York crean nuevas expectativas sobre la economía norteamericana

El de este año, ha sido el otoño más largo en la historia reciente de Wall Street. Después de haber permanecido en calma chicha durante la primera mitada de 1985, la meca del capitalismo mundial ha tenido un resurgimiento esperado por pocos, que ya ha llevado a los analistas a hacer toda clase de conjeturas.
Y es que lo que se está viviendo en Wall Street es una locura total. El índice Dow Jones, que mide el valor promedio de las acciones industriales que se mueven en la bolsa de Nueva York, ha pasado de cerca de 1.300 en la segunda semana de septiembre, a más de 1.550 la semana pasada. En otras palabras, las acciones se han valorizado en un promedio de 20% en escasos tres meses, en un sistema donde una rentabilidad del 12% anual es considerada como excelente.
Semejante situación puede cambiar sustancialmente las condiciones en las que se desenvuelve la economía norteamericana, al cabo de un año que ha sido calificado de mediocre. Las expectativas iniciales sobre crecimiento no se han cumplido y se cree que éste llegará apenas al 25% en 1985, después de que los cálculos iniciales hablaran de un 4%. El peso del déficit fiscal norteamericano y la existencia de una balanza comercial negativa, han impedido que la producción industrial despegue como es debido.
Pese a que la caída en el precio internacional del dólar ha mejorado la competitividad de los bienes manufacturados en los Estados Unidos, se insiste en que eso no es suficiente para salir adelante. Incluso, economistas independientes alegan que están dadas las condiciones para que en 1986 se empiece a gestar una nueva recesión, si no se toman las medidas correctivas del caso.
Sin embargo, tan negras perspectivas podrían olvidarse si las ganancias que se han obtenido en Wall Street se irrigan al resto del sistema. Según los analistas, las alzas en los precios de las acciones le han implicado a los inversionistas utilidades cercanas a los 400 mil millones de dólares. Si una parte de esa nueva riqueza se encamina hacia el consumo, es muy probable que aumente la producción y se presente un nuevo ciclo expansivo, tal como sucedió con la recesión que acabó en agosto de 1982, cuando en la bolsa de Nueva York se presentaron situaciones similares a las de este último trimestre.
Aunque la impresión generalizada entre los especialistas es la de que nadie sabe con certeza qué es lo que está pasando, existen varias explicaciones para justificar lo sucedido. En primer lugar, se insiste en que la tasa de interés está relativamente baja (el Prime Rate está en 10.5%), en comparación con el rendimiento que pueden dar las acciones. Adicionalmente, hay expertos que pronostican que el interés seguirá bajando y ello, aparte de que hace más rentables a las acciones, mejora los prospectos para toda la economía.
Un segundo factor que ha sido también identificado, tiene que ver con la ola de adquisiciones y fusiones entre grandes empresas. Los rumores sobre la posible compra de una compañía por parte de otra, hacen que los inversionistas se apresuren a adquirir acciones con la idea de venderlas cuando sube el precio. Esa situación se ha presentado semana a semana, durante los últimos meses. Por ejemplo, las apuestas la semana pasada estaban colocadas en Unión Carbide, la cual está tratando de ser comprada por el grupo petroquímico GAF en una transacción que ya supera los cientos de millones de dólares.
Pese a tales resultados, en Wall Street no faltan las voces que hacen llamados a la prudencia. En opinión de los "pesimistas", las cifras de la economía norteamericana no justifican lo que está pasando. El déficit fiscal bordea los 200 mil millones de dolares y el comercial los 150 mil millones. Adicionalmente, buena parte de las compras de acciones se ha hecho con financiación por parte de los bancos y en algunos casos esas deudas pueden volverse impagables.
Con todo, parece que los moderados son la minoria. En Wall Street hay gente que afirma que el Dow Jones va a pasar de 2 mil el próximo año y que la economía va a repuntar.
Curiosamente, el entusiasmo en Nueva York se ha transmitido a otras bolsas de valores en el mundo. En Colombia, por ejemplo, las transacciones de 1985 ya doblaron a las hechas en 1984 y en los países desarrollados hay indicadores impresionantes. La bolsa de Londres ha crecido en 53%, el mercado alemán en 100%, el italiano en 114% y el francés en 53%. Tal como le comentara un corredor de bolsa al Wall Street Journal: "Este es un fenómeno mundial y no podemos sustraernos a él".--
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