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| 9/4/2010 12:00:00 AM

Euforia bursátil

La exitosa colocación de Davivienda demostró que hay plata para invertir, apetito por las acciones y confianza en la bolsa. Pero también evidenció que se necesitan más empresas que se lancen al ruedo con nuevas emisiones.

Hace un mes, cuando comenzó la venta pública de acciones de Davivienda, ni los directivos más optimistas del banco imaginaron que se lograrían resultados tan exitosos. Se habían fijado la meta de conseguir 41.000 nuevos accionistas que aportaran recursos por 416.000 millones de pesos, pero el mercado los sorprendió y el objetivo fue ampliamente rebasado. Al final, consiguieron 82.000 accionistas, es decir el doble de lo previsto, y hubo ofertas por 5,2 billones de pesos, como quien dice, 12 veces el tamaño de la emisión.

Por esta colocación no solo están celebrando en Davivienda, sino también en la Bolsa de Valores de Colombia. Para su presidente, Juan Pablo Córdoba, este resultado es una excelente noticia para el mercado de capitales. "Demuestra que los colombianos sí tienen apetito por las inversiones y que las empresas pueden acudir con éxito al mercado a financiarse".

El proceso de Davivienda hace parte de una cadena de emisiones muy exitosas que se han dado en los últimos años en la bolsa colombiana. En 2007, Ecopetrol hizo una invitación masiva a muchas personas que no estaban familiarizadas con el mercado accionario. Alrededor de 400.000 colombianos se vincularon a esta democratización que marcó historia. En el primer día se valorizó la acción en un 20 por ciento en el precio. Hoy todos pueden decir que ya ganaron.

También el Grupo Aval ha pasado por el mercado de capitales con emisiones importantes. Después de la primera democratización accionaria que hizo a finales de los 90, Luis Carlos Sarmiento Angulo volvió en 2007, cuando vendió el 5 por ciento de la propiedad de Aval. Hoy, el 7,5 por ciento del Grupo está en manos del público, con 70.000 accionistas. Hasta la semana pasada esta era la segunda acción más democratizada del país, después de la de Ecopetrol. Ahora esta posición fue superada por Davivienda, que en tres semanas alcanzó los 82.000 accionistas, de los cuales 77.000 son personas naturales y, de estas, 4.000 son menores de edad.

Como dice el presidente de Anif, Sergio Clavijo, Colombia está viendo un revivir del mercado accionario. Aunque en los últimos meses se habían presentado emisiones como la de la canadiense Pacific Rubiales, es destacable que sean otros sectores diferentes al minero-energético los que estén atrayendo la atención de los colombianos.

El creciente interés por el mercado accionario está asociado a varios factores. Con las mejores expectativas económicas se espera que las compañías tengan muy buenos resultados, y eso significa mayores dividendos. Además, las tasas de interés en el mercado están bajas y, mientras tanto, las acciones han tenido un comportamiento extraordinario. El año pasado, quien invirtió en acciones ganó. Los principales índices de la Bolsa de Valores de Colombia (Igbc y Colcap) crecieron 50 y 60 por ciento respectivamente en 2009, lo que significa que si alguien replicó las acciones que conforman estos índices, vio crecer en esa proporción su dinero. Este año las acciones se han valorizado en más del 20 por ciento. El Igbc rompió el nivel de los 14.000 puntos, a pesar del efecto de la caída de la acción de la ETB.

La transformación en la bolsa es evidente. Al comienzo de la primera década del siglo XXI se negociaban al día 2.000 millones de pesos en acciones y hoy las transacciones superan los 100.000 millones. Cuando se dio la integración de las tres bolsas de valores del país en 2001, el valor de las compañías listadas (o capitalización bursátil) ascendía a 27 billones de pesos. Hoy supera los 300 billones.

Ahora bien, el apetito no solo ha sido por el mercado accionario. Las emisiones de deuda privada (renta fija) alcanzaron cifras extraordinarias. En los últimos tres años se multiplicaron por tres. El año pasado se realizaron 52 emisiones en la bolsa de valores, y el 63 por ciento fue de bonos corporativos que ascendieron a 13,4 billones de pesos. Esto significa que las empresas colombianas encontraron liquidez en el mercado de capitales como nunca antes. Anif pronostica que este año los bonos corporativos llegarán a los 11 billones de pesos, una suma que deja con la boca abierta al mercado.

Lo más destacable, sin embargo, según el presidente de la Bolsa, es que las empresas están pensando en el largo plazo. En el año 2000, las empresas planeaban a un año, y hoy lo hacen a 10 o 15 años, e incluso ha habido emisiones de bonos a 40 años como la realizada por Suramericana.

No todo es color de rosa en este auge bursátil. La sobredemanda de las acciones de Davivienda está evidenciando que se necesitan más compañías que salgan a bolsa con nuevas emisiones.

Para Leonardo Villar, vicepresidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF), esta exitosa colocación está mostrando que el mercado está subexplotado y que después de la ventana que abrió Ecopetrol el mercado está ávido de otras emisiones. Muy pocas empresas están en bolsa. En Colombia están listadas 85 compañías, mientras que en Chile y Perú sobrepasan las 200 en cada país. Aunque lo realmente importante es que quienes lleguen a la bolsa demuestren su real vocación de abrirse y de realizar emisiones.

En este sentido, las empresas colombianas siguen siendo muy tímidas para abrirse al mercado. Clemente del Valle, asesor del Banco Mundial, dice que este no es un problema exclusivo de Colombia sino en general de América Latina. Muchas empresas no están interesadas en compartir la información con el público. "No hay una cultura pública. Hay empresas familiares, otras muy cerradas, y es difícil hacer el tránsito hacia el mercado público".

Por otro lado, Colombia sigue siendo un mercado muy pequeño, a pesar de los avances de los últimos años. Tanto Colombia como América Latina se mantienen en niveles de capitalización (valor de las compañías en bolsa) por debajo de cualquier otra región de mundo.

El lado positivo, dice Villar, es que hay un margen gigantesco para crecer. Y en este sentido, se abren buenas perspectivas con la anunciada integración de las bolsas de Colombia, Perú y Chile. Juntas crearán el mercado más grande de América Latina, según el número de empresas listadas, el segundo por volumen de capitalización y el tercero por volumen negociado. Se espera que esto sea una realidad desde el 22 de noviembre del presente año. A partir de entonces, las empresas podrán acceder a los inversionistas de los tres países, y estos, a su vez, tendrán un menú de opciones más amplio para colocar su dinero.

Lo cierto es que esta parece ser la hora del mercado de capitales. Y como dijo el presidente Juan Manuel Santos en la pasada Convención Bancaria, el hecho de que los colombianos quieran invertir en sus bancos y participar de su suerte demuestra que el mercado de capitales ya está listo para convertirse en una herramienta más de la prosperidad y ser complemento de financiación para las cinco locomotoras con las que este gobierno espera impulsar la economía.
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