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| 12/9/2011 12:00:00 AM

Europa se agrieta

El veto británico a la integración fiscal no impide que la mayoría de países de la Unión Europea sigan adelante con sus planes, pero revela una profunda grieta. Esto fue lo qué se decidió y lo qué significa.

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BBC
Si la cumbre de la Unión Europea se puede calificar de fracaso o éxito, sólo se sabrá con algo de tiempo. Lo que ya se puede constatar es que los planes del dúo "Merkozy" se toparon con el euroescepticismo británico. Y Europa salió fracturada como resultado.

El veto británico impidió que el acuerdo para avanzar hacia la integración fiscal se hiciera a través de una reforma del tratado de la Unión Europea por la oposición británica, como querían Angela Merkel y Nicolas Sarkozy.

El primer ministro David Cameron justificó su decisión por su negativa a ceder más ámbitos de soberanía a Bruselas y para proteger a su poderoso sector financiero.

Pero los europeos decidieron seguir adelante con la unión fiscal. De los 27 países que forman la Unión Europea, 24 se sumaron al tren de la coordinación fiscal y disciplina presupuestaria. Suecia y la República Checa quedan pendientes de un referendo parlamentario.

Reino Unido se queda fuera. Inicialmente se dijo también que Hungría, pero el gobierno confirmó a la BBC que se incorporaría al acuerdo tras consultarlo con el parlamento.

La cuestión es si Europa estrecha lazos y sólo deja atrás a los tradicionalmente euroescépticos británicos, o si la postura de Londres puede llegar a derivar en que se tambalee la integridad del bloque.

Los británicos se quedan fuera

La delegación británica quiso imponer dos "salvaguardas" antes de aceptar la reforma, incluido el poder abstenerse de participar en los cambios planeados en la regulación de servicios financieros.

Según fuentes del gobierno británico confirmaron al corresponsal de Asuntos Políticos de la BBC Ian Watson, la propuesta de Cameron para dejar fuera del acuerdo la industria financiera de la City de Londres (el corazón financiero de la capital inglesa) "ni siquiera fue discutida".

La condición fue directamente considerada inaceptable por el resto de sus socios europeos.

Francia y Alemania resolvieron seguir adelante renunciando a una reforma que comprometiera a los 27 miembros del bloque. Merkel y Sarkozy cumplieron con su promesa de seguir adelante con un acuerdo sólo para la eurozona.

Así fue que cerraron el pacto para imponer sanciones automáticas para quienes incumplan las metas de déficit, salvo que tres cuartos de los Estados miembros voten en contra, y que la norma de presupuestos equilibrados se integre en las constituciones nacionales.

Otros elementos sobre los que también hubo acuerdo fue en acelerar en un año la entrada en vigor del fondo de rescate permanente y dotar al Fondo Monetario Internacional de US$266.000 millones para ayudar a los países con problemas.

El canciller del Reino Unido, William Hague, negó en entrevista con la BBC que su país se haya quedado fuera de ningún club. "No cambiamos nuestra relación con la UE porque no hemos cambiado una sola palabra del tratado".

Para Hague, lo acordado ahora no es ni más que lo que ya pasa en política fronteriza o defensa, hay europeos que colaboran más que otros.

Pero, como señala Watson, la sorpresa está en que el acuerdo no se ha limitado a los 17 de la eurozona sino otros seis países lo han suscrito, a falta de referendo parlamentario en Suecia y República Checa.

"Aunque el primer ministro David Cameron niegue que vaya a quedar aislado (…), estamos ante la posibilidad de que 25 (en realidad son 26 si se incluye a Hungría) de los 27 países se reúnan hasta mensualmente para discutir políticas económicas".

Y el peligro para Cameron es que si de esas reuniones resultaran cambios en el mercado común o en la regulación financiera, eso tendría un profundo impacto en su economía, sin ni siquiera estar en la mesa en que se toman esas decisiones.

Lo que se acordó... y lo que no

Fueron más de diez horas de negociaciones que se extendieron hasta el viernes de madrugada.

Los europeos sellaron un pacto intergubernamental para asegurar una mayor disciplina fiscal. Lo acordado incluye sanciones automáticas para los que incumplan sus metas de déficit, la revisión de los presupuestos por parte de Bruselas y la inclusión de la regla de oro de presupuestos equilibrados en los ordenamientos internos.

Otro acuerdo está en adelantar a julio de 2012 la entrada en vigor del fondo permanente de rescate (Mecanismo Europeo de Estabilidad, MEDE), que se solaparía durante un año con el Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF).

El FEEF cuenta con una capacidad de intervención de US$335.000 millones, si se descuenta lo ya comprometido para salvar a Grecia, Irlanda y Portugal. El MEDE contará con el doble, US$670.000 millones.

Además, los europeos aportarán algo menos de US$270.000 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI) para ayudar a los países con problemas de financiación.

Como apunta el enviado especial de la BBC a Bruselas Matthew Price, Alemania y Francia están tratando de hacer ver el resultado de la cumbre como un éxito porque han conseguido el acuerdo para endurecer el control fiscal en la eurozona.

Sin embargo, señala Price, todavía está por ver si lo acordado servirá para resolver lo más urgente de la crisis.

"A corto plazo, los acuerdos no han sido grandes. El gran foco ha estado en el largo plazo", comenta el enviado de la BBC.

"En el corto plazo, los 200.000 euros adicionales que serán aportados al Fondo Monetario Internacional. Aunque es mucho dinero, no es suficiente. En los mercados están hablando de dos o tres billones para asegurar el futuro del euro".

Pero además, hay que tener en cuenta que más allá del desacuerdo británico, sobre la mesa había otros elementos sobre los que no hubo acuerdo en absoluto.

Ni se otorga una licencia bancaria al MEDE para que pueda captar fondos del Banco Central Europeo ni se habla de la emisión de eurobonos.

Tampoco, como algunos analistas críticos exigen, se toca la configuración del BCE, a cuyo diseño atribuyen su incapacidad para comprar deuda soberana.
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