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| 8/5/2002 12:00:00 AM

A exportar se dijo

Con la aprobación del Atpa las exportaciones volverán a sacar la cara por el sector productivo y le darán un empujón muy oportuno a la economía.

Los exportadores del pais andan dichosos por estos días. El Congreso de Estados Unidos por fin aprobó la extensión del Atpa, el tratado de preferencias arancelarias para los países andinos, que se había vencido en diciembre pasado. Se abren ahora nuevas perspectivas no sólo para quienes se beneficiaban del tratado original, sino para muchos otros empresarios, pues la nueva versión del Atpa cobija más productos de exportación colombianos.

La renovación de estas preferencias arancelarias fue un proceso largo y difícil. Durante los últimos dos años el gobierno y los empresarios colombianos realizaron un intenso trabajo para asegurarse de que el gobierno y los legisladores de Estados Unidos la apoyaran. Incluso los floricultores y los textileros contrataron firmas de cabildeo para que les ayudaran a defender sus intereses ante los legisladores estadounidenses. Por su parte los funcionarios del gobierno colombiano en Bogotá y Washington, y el propio presidente Andrés Pastrana, hicieron cientos de llamadas y visitas a congresistas clave de Estados Unidos para que en todas las etapas del proceso legislativo el proyecto saliera "como tocaba".

La meta inicial era que la renovación del Atpa se aprobara antes del 4 de diciembre del año pasado, cuando se vencía el tratado original. Llegada esta fecha, sin embargo, el proyecto seguía en el limbo, entre otras razones porque los atentados del 11 de septiembre habían enredado y frenado la actividad del Legislativo estadounidense en el segundo semestre del año pasado.

Así las cosas, los exportadores colombianos empezaron el año 2002 con una gran incertidumbre. El gobierno estadounidense autorizó una prórroga para que los beneficiarios del Atpa original no tuvieran que pagar aranceles hasta el 16 de mayo pasado. Pero a partir de esta fecha les tocó empezar a hacerlo. Los más perjudicados fueron quienes más se habían beneficiado del Atpa original. Los floricultores, por ejemplo, tuvieron que pagar cerca de 22 millones de dólares en aranceles desde cuando expiraron las preferencias.

Por fortuna la semana pasada el Congreso estadounidense le dio la aprobación final al nuevo Atpa. Se hizo además con retroactividad, de manera que los floricultores y otros empresarios, después de hacer ciertos trámites, tendrán la posibilidad de que les devuelvan la plata pagada en estos últimos meses.

Los frutos

Los efectos a las preferencias se harán sentir en la economía colombiana. "Con la terminación del Atpa original se nos habían bajado mucho los márgenes, pero ahora hemos recuperado lo que teníamos", dijo Augusto Solano, presidente de Asocolflores. Los empresarios de su gremio, que generan 78.000 empleos directos en el país, destinan cerca del 85 por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos. De no ser por el Atpa tendrían entre 6 y 7 por ciento de arancel.

Pero quizá los mayores beneficios vendrán por el lado de los sectores que antes no contaban con las preferencias pero sí las tendrán con la nueva versión del Atpa. Es el caso, por ejemplo, de algunos productos de atún, el calzado y otras manufacturas de cuero, los textiles y las confecciones. En este último sector es en el que se verán los mayores beneficios del acuerdo ampliado.

Los confeccionistas colombianos estaban teniendo problemas para competir en Estados Unidos, sobre todo desde hace dos años, cuando este país le otorgó unas preferencias arancelarias a las confecciones de las naciones de Centroamérica y el Caribe, que compiten con las colombianas. En un principio la aspiración de los empresarios nacionales era que les otorgaran el mismo tratamiento que se les había dado a los competidores caribeños. Pero después fueron más ambiciosos y al final lograron beneficios aún mayores.

Las confecciones de los países caribeños no pagan aranceles en Estados Unidos siempre y cuando estén hechas con insumos y telas norteamericanas. En cambio las colombianas gozarán de las preferencias aun si están hechas con telas locales. Esto último es muy importante porque las exportaciones de confecciones nacionales jalonarán también la producción local de textiles.

De manera que la versión del Atpa que se aprobó es bastante generosa. "Ningún textilero lo podía creer", dice María Luisa Mejía, presidenta de Confecciones Colombia, empresa que hace tanto textiles como confecciones y vende el 70 por ciento de su producción en Estados Unidos. "El Atpa partirá en dos la historia de esta compañía", añade. Como ella, muchos empresarios empezaron a recibir llamadas de sus clientes tan pronto se supo de la aprobación del Atpa.

"Las exportaciones de textiles y confecciones podrían aumentar en 350 millones de dólares durante los próximos dos años", calcula Carlos Eduardo Botero, quien preside la cámara de algodón, textiles y confecciones en la Andi. De acuerdo con sus estudios, por cada 100 millones de dólares exportados se generarían 22.300 empleos (directos e indirectos).

Lo que sigue

Una vez firmada la ley del Atpa por el presidente George W. Bush lo único que hará falta para que entre en vigencia es que Colombia cumpla las condiciones de elegibilidad contempladas en el acuerdo. Algunas de ellas tocan puntos sensibles, como lo son las normas de propiedad intelectual. De tiempo atrás las multinacionales farmacéuticas le han pedido al gobierno colombiano que imponga una protección más estricta frente a los medicamentos genéricos. Un estudio de Fedesarrollo encontró que, de acogerse en su totalidad estas pretensiones, los colombianos tendrían que pagar 777 millones de dólares anuales de más por el mayor precio de las medicinas.

No obstante el Atpa no dice nada muy concreto sobre el tema, fuera de que se sigan respetando los tratados internacionales sobre la materia. Algo similar ocurre con los tribunales de arbitramento. Por fortuna el caso de Nortel y Telecom, en el que la empresa nacional perdió y acató la decisión, demostró que en Colombia se respetan las decisiones de la justicia, independiente de la nacionalidad de las partes involucradas.

En todo caso el embajador en Estados Unidos, Luis Alberto Moreno, aspira a tener resuelto el tema de la elegibilidad en septiembre próximo. Con el Atpa y con la reciente devaluación las exportaciones seguramente volverán a sacar la cara por el sector productivo, dándole un empujón a la economía en un momento muy oportuno.

El Atpa será además el punto de partida para las negociaciones del Alca (Area de Libre Comercio de las Américas), que ahora tomarán un mayor impulso pues el Congreso de Estados Unidos también le acaba de dar facultades especiales al presidente Bush para que negocie tratados comerciales. Mientras otros países empezarán de cero en las negociaciones del Alca los andinos comenzarán con ventaja, pues acaban de dar un importante paso adelante.
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