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| 7/27/2015 11:38:00 AM

Se va el hombre que transformó a Avianca

El presidente por una década de la compañía, Fabio Villegas Ramírez, anunció su retiro para diciembre próximo.

El presidente de Avianca, Fabio Villegas Ramírez, anunció este lunes su retiro de la compañía, la misma que recibió al borde de la quiebra -tal como la adquirió el inversionista Germán Efromovich- y que hoy es una de las líneas aérea más grandes de Latinoamérica.

"Quiero tener la oportunidad de decirles, personalmente, que he tomado la decisión del retiro de la presidencia de Avianca a partir de finales de este año. Después de conversaciones con la Junta hemos llegado al acuerdo de que estaría hasta diciembre del 2015", dijo el ahora presidente saliente en rueda de prensa.

Villegas, militante liberal, fue secretario general de la Presidencia y ministro del Interior en el gobierno de César Gaviria. Anunció que se dedicará ahora a otros proyectos de carácter profesional.

En su experiencia pública, también fue gobernador de Risaralda, gerente de las Empresas Públicas de Pereira y gerente de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda

"La Junta Directiva de Avianca Holdings S. A. informa que el CEO de la compañía, Fabio Villegas, ha manifestado su decisión de retirarse de esta posición para atender otros proyectos e iniciativas personales", dijo un comunicado de Avianca Holdings, matriz de la aerolínea.

Fabio Villegas es economista de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, con una maestría en el London School of Economics y un diplomado en Planeación del Desarrollo de la Universidad de Londres.

Villegas Ramírez, oriundo de Pereira, en el campo empresarial y financiero se desempeñó consejero de la Organización Empresarial Luis Carlos Sarmiento Angulo, director general del Deutsche Bank y Rothschild Group, así como presidente de la ANIF.

En el 2005 asumió la presidencia ejecutiva de Aerovías del Continente Americano, como pasó a llamarse Avianca una vez fue adquirida por Efromovich y, desde octubre del 2009 se desempeña como CEO de Avianca Holdings.

El milagro aéreo

Avianca era una empresa quebrada en los años 90, pero como un ave fénix renació de las cenizas y se convirtió en lo que es hoy: una de las principales aerolíneas de América Latina. Opera 168 aeronaves y vuela a 98 destinos.

En 1985 nadie daba un peso por la aerolínea. Para muchos la compañía más antigua de América y la segunda del mundo se había vuelto un encarte, incluso para el empresario Carlos Ardila Lülle, quien para entonces era accionista con el 31 % del capital.

Después de un fuerte enfrentamiento con Julio Mario Santo Domingo, entonces el mayor accionista de Avianca, Ardila decidió vender por 150 millones de pesos sus acciones, aunque se las había comprado en 800 millones a Fernando Mazuera. El empresario de las gaseosas prefirió este castigo antes de seguir discutiendo con Santo Domingo por el manejo de la compañía. De esta manera el industrial barranquillero se quedó con el control absoluto.

Pero la empresa seguía siendo un dolor de cabeza. Perdía mucho dinero, era poco eficiente y tenía gastos muy altos, entre ellos el gran pasivo pensional de los pilotos. La crisis financiera fue creciendo hasta que en 1991 acumuló pérdidas por más de 32.000 millones de pesos. Recibió el inicio del siglo XXI con un saldo en rojo de más 400.000 millones de pesos.

Ante la crítica situación, la compañía buscó salidas urgentes. En el 2000 dio un paso muy importante cuando se fusionó con Aces. Con la operación, Valores Bavaria –portafolio de inversiones del Grupo Santo Domingo– y la Federación de Cafeteros –dueña de Aces– se asociaron por partes iguales en la Alianza Summa.

La unión no podía prever las consecuencias de lo que se le vino encima a la industria aérea. El 11 de septiembre del 2001 se produjo el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, el más grave atentado terrorista en la historia de Estados Unidos. El sector aéreo mundial se resintió y el coletazo repercutió en Colombia, que apenas salía de una fuerte recesión económica. Además, la devaluación del peso golpeó duramente a muchas compañías. La situación se tornó tan complicada, que en marzo del 2003 Avianca se acogió a la ley de quiebras (Capítulo 11) de Estados Unidos para reestructurar sus obligaciones financieras. Cinco meses después se liquidó Aces.

Sin embargo, no todo estaba perdido. En el 2004 apareció un salvador: el empresario brasileño Germán Efromovich compró por 65 millones de dólares las acciones de la familia Santo Domingo y se hizo con el control total de la aerolínea.

A partir de entonces cambió la historia para Avianca. Vino la modernización de la flota, con inversiones por más de 7.000 millones de dólares; la apertura de nuevas rutas; el incremento de frecuencias; la modernización del Puente Aéreo, y la puesta en marcha de plataformas tecnológicas a la altura de las mejores aerolíneas del mundo.

De arrojar millonarias pérdidas pasó a ser un holding integrado por Avianca y Tampa Cargo (Colombia), Taca (El Salvador), Aerolíneas Galápagos (Ecuador) y Lacsa (Costa Rica), entre otras. Actualmente tiene una de las más modernas flotas de América Latina y realiza 815 vuelos diarios. Su valor en el mercado asciende a 1.500 millones de dólares y tiene 19.650 empleados directos e indirectos. El año pasado reportó ingresos operacionales por 4.700 millones de dólares y movilizó 26,2 millones de viajeros.

En una década Avianca pasó del fracaso al éxito y hoy es ejemplo para muchas compañías que intentan resucitar de las cenizas. Fabio Villegas resume la fórmula del éxito en dar prioridad al servicio al cliente y en recuperar la credibilidad perdida en términos de cumplimiento.
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