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| 5/26/2012 12:00:00 AM

Facebook: ¡qué decepción!

El esperado estreno de Facebook en el mercado bursátil ha sido un desastre. Mientras arrecian las críticas por una sobrevaloración de la red social, algunos inversionistas demandaron a la empresa, a la bolsa, a los bancos de inversión y hasta a Mark Zuckerberg. ¿Qué pasará ahora?

El año pasado, cuando se anunció la salida de Facebook a la bolsa y se calculó que la red social podría alcanzar una valoración de mercado de 100.000 millones de dólares, muchos analistas se declararon tan escépticos de esta cifra que insinuaron que esto podría ser una burbuja que en unos meses reventaría.

Pues estas profecías parecen comenzar a cumplirse. El primer día en la bolsa Nasdaq -donde se negocian las compañías tecnológicas- la acción de Facebook solo se valorizó 0,6 por ciento, hasta quedar ligeramente por encima de los 38 dólares, pero en la jornada siguiente cayó 11 por ciento y al tercer día ya había acumulado una baja de 20 por ciento. Lo que en plata blanca significaba una pérdida de alrededor de 17.000 millones de dólares. Luego, la acción se recuperó ligeramente, pero, hasta ahora, el balance para quienes invirtieron en uno de los debuts más esperados de los últimos tiempos, sencillamente es de pérdida.

Esta caída pasará a la historia. Como dice el diario The Wall Street Journal, el estreno en el mercado de valores de la popular red social que creó Mark Zuckerberg en los pasillos de la Universidad de Harvard, "pasó de estelar a bochornoso". Los analistas no sospecharon, cuando hicieron sus pronósticos hace unos meses, que se presentarían tantos problemas con esta oferta pública inicial de acciones (IPO, por su sigla en inglés) con la que la empresa recogió 16.000 millones de dólares, y que se convirtió en una de las más grandes de la historia en Estados Unidos.

A pesar de lo anterior, a medida que cae el precio de la acción arrecian las críticas de los analistas, y los reclamos de los inversionistas. Según la agencia AFP, al menos media docena de demandas fueron presentadas la semana pasada argumentando que la red social y los bancos que actuaron como agentes colocadores de sus títulos habían ocultado información crucial a los pequeños inversionistas. Los reclamos se instauraron contra Facebook, sus directivos y varias de las firmas más cotizadas de Wall Street como Morgan Stanley, Goldman Sachs y J.P. Morgan. Abogados de los demandantes afirman que se violaron las normativas de valores al emitir información "falsa y engañosa" en los prospectos que presentaron antes del debut bursátil. Fuentes de Facebook, que no fueron reveladas por AFP, señalaron que las demandas son infundadas.

El problema es que, durante la ronda de promoción que se hizo antes de la oferta, uno de los bancos colocadores advirtió sobre las menores expectativas de ingresos de la empresa de Zuckerberg. No obstante, estas estimaciones fueron transmitidas solo a pocos inversionistas. Varios de estos potenciales compradores les dijeron a algunos diarios económicos que, después de enterarse de esta delicada proyección, redujeron la cantidad de acciones que pretendían comprar. Lo grave es que muchos otros no contaban con esa información. The Wall Street Journal relató el caso de Jennifer Kohne, una representante de ventas de 52 años de edad que compró 3.000 acciones de Facebook el primer día a 42 dólares, y al cuarto día su pérdida se acercaba a los 30.000 dólares, cuando la acción cayó a 32 dólares. De acuerdo con el portal CNN-Expansión, Facebook sorprendió a los inversionistas después de que reveló, días antes de la IPO, que sus ingresos podrían verse afectados por el aumento del traslado de usuarios hacia las plataformas móviles, en donde los avisos no son muy eficaces.

Serán los jueces los encargados de determinar si hubo información suficiente para los inversionistas o se omitió algo clave. Quedará además la duda de si el precio de 38 dólares con el que salió la acción al mercado se sobreestimó de manera consciente o fue un error de cálculo. Lo cierto es que la suspicacia en estos casos siempre existe, pues si los bancos de inversión colocan las acciones a precios más altos, sus honorarios son más abultados.

El malestar generado a los compradores de acciones de Facebook es grande. Algunos demandaron también a Nasdaq porque problemas técnicos retrasaron la salida en bolsa de las acciones de Facebook lo que impidió ejecuciones de compra de millones de títulos durante las operaciones.

En busca de un modelo

Además de estas complicaciones técnicas y jurídicas, la entrada a la bolsa implica para Facebook nuevos retos. Tendrá que mostrar que además de ser la red social más popular del mundo, es capaz de generar ingresos suficientes para que los nuevos accionistas vean que sí hicieron una buena inversión y que la empresa vale realmente los 100.000 millones de dólares.

Ahí es donde los analistas del sector tienen grandes interrogantes. En la actualidad, el 82 por ciento de los ingresos de Facebook proviene de la publicidad. Se trata de unos 4.000 millones de dólares, una suma importante pero que, según analistas del mercado, está en declive. Los más escépticos afirman que el modelo de negocio de Facebook todavía no es claro. Tener más de 900 millones de usuarios activos -si fuera un país, sería el tercero más poblado del mundo- no es garantía automática de movimiento en la caja registradora. Este es un error que ya se cometió en la pasada crisis de las punto com al equiparar el tráfico y las páginas vistas con dinero contante y sonante. La pauta todavía no es realmente efectiva en una red donde lo usuarios se encuentran para entablar relaciones personales, compartir socialmente y no para hacer negocios ni estrechar lazos profesionales, como en otras redes sociales.

A pocos días del IPO de Facebook, General Motors, el mayor fabricante de automóviles del mundo, le propinó un duro golpe a la red social. La multinacional decidió retirar su publicidad ya que la considera poco eficaz. En otras palabras, en ella no venden carros. Algunos especialistas afirman que las empresas encuentran útil mantener sus páginas web en Facebook porque es una buena estrategia de marketing y pueden tener un contacto con sus consumidores. Sin embargo, esto no le genera ningún ingreso a la empresa de Zuckerberg. Esto no se da porque la publicidad en internet no funcione. Google, por ejemplo, es un caso de éxito en el manejo de pauta en la web, con ingresos que se acercan a los 40.000 millones de dólares.

Este desafío comercial no impide que en un futuro cercano Mark Zuckerberg y su equipo encuentren una fórmula de generación sostenible de ingresos para la red. Mientras tanto, los pronósticos del mercado es que la acción podría seguir bajando hasta llegar a estabilizarse sobre una cifra más ajustada a la realidad financiera de la compañía. No obstante, nadie hoy se atreve a dar un dato exacto. También se teme que este estreno tan traumático de Facebook en la bolsa les reste confianza a los inversionistas y frustre la salida de otras compañías tecnológicas al mercado.

Por ahora, los nuevos inversionistas que confiaron en la red son los únicos perdedores, porque ya la empresa aseguró los 16.000 millones de dólares de la IPO. De esta experiencia quedan lecciones para unos y otros. Los compradores del común no deben ilusionarse con ofertas, sin conocer muy bien el negocio, y los banqueros deben procurar que los prospectos sean documentos serios, técnicos y con toda la información necesaria.

El joven millonario Mark Zuckerberg, sin duda un genio de la tecnología, quedó en una posición muy incómoda. Ahora lidera una compañía que está expuesta al escrutinio del mercado y tendrá el reto de demostrar que Facebook no solo es una buena idea que cambió las relaciones interpersonales del mundo, sino también un negocio sólido y con futuro.
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