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| 9/18/2010 12:00:00 AM

Fe de carbonero

En las próximas semanas se definirá el negocio de Drummond, uno de los mayores de la década en Colombia. El hombre detrás de esta historia es Garry Drummond, un ingeniero que no forma parte del 'jet set' ni del 'ranking' de millonarios de 'Forbes'.

El negocio minero está hoy dominado por grandes multinacionales que tienen miles de millones de dólares en ingresos y proyectos por todas partes del mundo: África, Asia, Australia y, obviamente, América. En el top ten de este mercado están compañías como Vale, BHP Billiton, Anglo American, Rio Tinto, Xstrata y Glencore, todas ellas con presencia en Colombia.

Drummond, una compañía mediana que se ha convertido en la segunda exportadora de carbón del país, ha puesto a estos monstruos de la producción a revolar: está buscando socio para su actividad carbonífera en Colombia donde, además de dos proyectos mineros inmensos, tiene una operación ferroviaria y un puerto. Según se ha especulado, estos activos valen entre 5.000 y 8.000 millones de dólares. Cabe recordar que en 2005, SABMiller pagó por Bavaria 7.800 millones de dólares. Esto quiere decir que la transacción de Drummond tiene ganado un espacio como una de las operaciones empresariales más costosas en la historia del país.

Actualmente, el mercado colombiano representa para esa carbonera ingresos anuales por 3,2 billones de pesos (unos 1.700 millones de dólares), y es una de las 20 empresas más grandes de Colombia. Por su parte, la casa matriz radicada en Estados Unidos tiene ingresos por 2.800 millones de dólares y es, según la revista Forbes, una de las 200 empresas estadounidenses más grandes.

A pesar de su dimensión, Drummond sigue siendo una compañía de muy bajo perfil. Garry Drummond, originario de Birmingham, Alabama, responsable de la compañía durante los últimos 37 años, es casi un desconocido en el mundo empresarial colombiano.

Dicen los que lo conocen que es un hombre del común, con una vida muy simple. En su casa, su esposa sigue siendo la encargada de prepararle los alimentos y no cuenta con un equipo de servicio como los grandes magnates. Cuando viene al país no se aloja en hoteles cinco estrellas, sino en los cuartos de huéspedes de las casas de sus ejecutivos.

Fabio Echeverri, el ex asesor del presidente Uribe y ex presidente de la Andi, lo ha venido asesorando desde que hicieron negocios por primera vez a finales de los 80. Según él, "Drummond es un hombre sencillo, agradable, amable y descomplicado. Es tan tranquilo que en su ciudad maneja su propio carro y no tiene chofer particular".

¿Cómo llegó Drummond a convertirse en protagonista de este competido negocio y de una de las industrias más promisorias hoy en el planeta?

Llegada a Colombia

Drummond fue fundada en 1935 por Herman Drummond. El negocio empezó gracias a un crédito de 300 dólares, que tenía como garantía las tres mulas encargadas de jalar los vagones para transportar el mineral a la boca de la mina. Sobre esta base, que es motivo de orgullo familiar, empezó a construirse el emporio.

La compañía siempre ha estado en manos de un miembro de la familia. Garry Drummond, el actual presidente, es hijo del fundador y asumió el cargo en 1973. Ese es el primer factor de éxito hasta el momento: se trata de una compañía con estabilidad en la administración. Esto ha permitido continuidad en las estrategias y proyectos.

El otro factor que incidió mucho en el éxito de Drummond fue la apuesta por Colombia. Esa decisión, adoptada a finales de los 80, cambió la historia de la compañía. Se trató de un negocio que cerró Fabio Echeverri, quien lo explica así: "En la década de los 80, había dos explotaciones mineras en el Cesar. Una pertenecía a la firma Simesa, de la que yo era directivo, y la otra era de una empresa que pertenecía al hombre de negocios Allan Wallfy. Drummond se interesó en ellos y los compró". Esos dos proyectos terminaron convertidos en la mina La Loma, el proyecto carbonífero que le abrió las puertas de Colombia a la carbonera.

La apuesta fue exitosa: Drummond terminó convirtiendo al país en potencia minera, pues hasta entonces solo marchaba el proyecto de El Cerrejón, que enfrentaba problemas de producción y eficiencia. El país ya es hoy el quinto exportador mundial de este mineral, pues las explotaciones de La Guajira y Cesar están vendiendo al mundo más de 60 millones de toneladas al año.

Muy concentrados

La otra decisión importante fue concentrar los esfuerzos. Ya en Colombia, la firma nunca volvió a buscar proyectos mineros en otros países y no buscó crecer por la vía de adquisiciones, sino llevando al máximo el potencial de la mina que acababa de adquirir. Esta firma es todo lo contrario a una gran multinacional, que se apalanca en los mercados de capital para crecer comprando proyectos por todos lados. De hecho, es muy raro que una compañía gringa tenga su principal activo en Colombia, casi siempre es al revés: los activos colombianos son uno más dentro de un gran portafolio de inversiones.

Drummond decidió sacarles todo el provecho a sus exploraciones en Colombia, y hace sus inversiones de su propio bolsillo y con cero endeudamiento (por ejemplo, ha utilizado 1.500 millones de dólares para ampliar su actividad en el país en los últimos dos años).

Esto hizo que en los últimos 15 años, la producción carbonífera de esta firma pasara de 800.000 toneladas año a 24 millones. Hoy la firma no solo cuenta con La Loma, sino con su gran proyecto El Descanso. Sumadas las dos minas, son el proyecto de explotación carbonífera a cielo abierto más grande de la región.

Según el presidente de Drummond en Colombia, Augusto Jiménez, la meta en los próximos años "es lograr que la producción de carbón llegue a 50 millones de toneladas, lo que significa que la compañía va a llegar a exportar 4.000 millones de dólares anuales".

Si todo marchaba así de bien, ¿cómo se puede explicar que ahora esté buscando un inversionista aliado o que compre sus operaciones? El asunto es que continuar con una estructura familiar podría convertirse en una vulnerabilidad en los próximos años.

Las nuevas generaciones de la familia están prácticamente afuera de la firma. Por ejemplo, uno de los hijos de Garry Drummond es un gran cirujano cardiovascular en Estados Unidos y solo uno de sus sobrinos está trabajando en la compañía. Para las nuevas generaciones, la carbonera no tiene la misma importancia. De ahí que se haya decidido buscar un inversionista aliado, pues en la línea de mando no hay quien se ponga al frente del negocio en los próximos años.

La estrategia de la compañía ha sido exitosa: continuidad en la gerencia, concentración en las actividades en Colombia y manejar un portafolio cerrado en un negocio billonario como el minero son la fórmula del éxito. La nueva decisión va a consolidar el sueño de Herman Drummond, porque pone a la compañía al lado de las grandes del mundo.

En las próximas semanas se va a conocer el futuro de la compañía. Sea cual sea el resultado, el país está a punto de presenciar uno de los negocios más grandes en su historia. Una prueba más de que hace rato Colombia es protagonista de primera mano en el mercado carbonero.
 
Algunos datos del negocio
 
- Se ha especulado que los activos de carbón de Drummond en Colombia podrían valer entre 5.000 y 8.000 millones de dólares.

- Drummond no necesariamente va a vender todos sus activos: podría darse un intercambio accionario similar al que hizo Bavaria con SABMiller. 

-  La compañía no venderá su proyecto de gas asociado a carbón que, según los expertos, podría ser más grande que el negocio carbonero. 

-  Todas las grandes firmas del mundo están pendientes: BHP Billiton, Xstrata, Rio Tinto, Glencore y Vale. Se supo, adicionalmente, que Peabody, la más grande compañía norteamericana de carbón, también está interesada. Igualmente, una compañía de origen chino estaría en la jugada.
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