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| 5/28/2016 12:00:00 AM

Embestida ganadera pone en aprietos a José Félix Lafaurie

Un grupo importante de ganaderos del país le exige al líder gremial renunciar a la presidencia de Fedegán, pero él no está dispuesto a dejarse sacar. Se ahondan las grietas en este sector.

Desde hace varios meses, dos asuntos enredan a los ganaderos del país. Uno de ellos tiene que ver con la crítica situación financiera de Friogán y el otro con la crisis del Fondo Nacional del Ganado (FNG). Realmente, ambos temas están estrechamente relacionados, pues el segundo avala las deudas del primero y los dos están conectados con la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegán), que creó a Friogán y que, hasta hace muy poco, administraba el FNG.

Pero estos no son los únicos escándalos en los que se han visto envueltos los ganaderos recientemente. Otro tiene que ver con la pugna que hay dentro del sector por la permanencia de José Félix Lafaurie en la presidencia de Fedegán, donde ya completa 12 años.

Si bien se trata de un gremio privado, por lo cual el asunto no pasaría de ser una pelea de afiliados, la verdad es que es un tema de interés nacional por varias razones. La principal es que están involucrados recursos públicos, relacionados con la cuota parafiscal de fomento ganadero y lechero, que Fedegán administró por medio del Fondo Nacional del Ganado durante más de 20 años. Tarea de la cual el gobierno la relevó temporalmente en diciembre pasado.

La otra razón poderosa es que este es un pilar muy importante de la economía rural y una actividad de gran impacto para el país. En Colombia hay cerca de 500.000 ganaderos, desde los más pequeños que tienen menos de 10 cabezas, hasta los más grandes que poseen más de 500 reses. Se estima que el hato ganadero asciende a unos 22 millones de bovinos.

Aunque Fedegán funge como gremio cúpula que cobija a todos los ganaderos del país, la realidad no es exactamente así. Hay más de 100 asociaciones y comités de carácter regional y nacional integrados por personas que se dedican a la ganadería, y no todos están afiliados a Fedegán. Por esta razón, muchos sostienen que Lafaurie no los representa y piden un gremio más abierto y democrático en el que quepan todos, o al menos casi todos.

En la última semana han aparecido con mayor claridad las profundas diferencias que separan a los ganaderos del país. Por medio de cartas, un grupo importante de ellos ha exigido a Lafaurie que se retire de la federación.

Si bien la quiebra de Friogán y el mal manejo del Fondo del Ganado son los motivos más fuertes del malestar que existe contra Lafaurie, ciertamente no son los únicos. Detrás hay otras razones de peso, como la falta de democracia en el gremio; la forma como este le ha cerrado las puertas a muchas asociaciones; el manejo que le ha dado a la vacuna contra la aftosa; las constantes peleas de la presidencia ejecutiva con el gobierno nacional y la rivalidad que sostiene con el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri.

La salida de Lafaurie, sin embargo, está lejos de confirmarse, pues él no está dispuesto a dejarse sacar y asegura tener el respaldo de la mayoría de afiliados. Según el dirigente, los reales motivos de sus contradictores tienen que ver con su oposición a los diálogos de La Habana. “¿A quién estorban Fedegán o Lafaurie?”, se pregunta, para darle peso a su tesis de que en el fondo se trata de un asunto político y que toda la crítica que se le hace está afectada por su verticalidad frente a las negociaciones de paz. Mauricio Moreno, representante de Santander, comparte esta misma visión.

Por el contrario, otros opositores de Lafaurie afirman que el dirigente quiere ocultar con excusas políticas las deficiencias administrativas y financieras que afectaron a Friogán y al Fondo del Ganado. Otros dicen que el dirigente volvió personal un asunto institucional.

El presidente de Fedegán no solo rechaza estas críticas, sino los hallazgos disciplinarios de la Contraloría en el Fondo del Ganado. Alega que su administración no tomó decisiones unilaterales en el FNG y advierte que algunas de las fallas que detectó el organismo de control no son imputables a la federación misma, sino a la junta del fondo donde tiene asiento el gobierno. Lafaurie también responsabiliza al gobierno por el fracaso del frigorífico.

En medio de este escenario, queda la pregunta de si el presidente de Fedegán cuenta con suficiente apoyo para permanecer en su silla. En un comunicado expedido la semana pasada, el gremio señaló que la junta directiva, reunida el 18 de mayo, apoyó por decisión unánime al presidente ejecutivo. “Respaldamos la gestión del actual presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie Rivera, no solo en lo relacionado con la administración de la parafiscalidad hasta el 31 de diciembre de 2015, sino en el desarrollo de programas propios en beneficio de los ganaderos y de sus organizaciones gremiales regionales”.

Sin embargo, el miembro de junta Pedro Jaller Dumar, quien representa a Córdoba, departamento ganadero por excelencia, rechazó este comunicado. Es decir, no hubo tal unanimidad. Jaller y la Federación Ganadera de Córdoba (Ganacor) emitieron un documento en el que se preguntan “¿Por qué el doctor Lafaurie habla de decisión unánime, si el departamento de Córdoba con su representante ratificó la solicitud de su renuncia?”. Y cuestionan por qué emitieron un comunicado sin la autorización de sus miembros de junta directiva.

La presidenta ejecutiva del comité de ganaderos del Casanare, María Lucila Reyes, en una carta dirigida al ministro de Agricultura, se pronuncia sobre el grave daño que causa el enfrentamiento de Lafaurie con el gobierno. En esta comunicación, el segundo departamento ganadero del país afirma que “es necesario que el actual presidente ejecutivo de Fedegán, en un acto de grandeza pero también de decoro mínimo, presente su renuncia y le permita al sector y al gremio tomar un nuevo rumbo”.

Como estas, hay más cartas de comités y asociaciones -grandes y pequeñas-, algunas que no han logrado entrar a Fedegán, que piden un cambio en la dirección del gremio. “Nunca nos hemos sentido representados por Fedegán, queremos una entidad más incluyente”, dicen pequeños ganaderos del sur del Atlántico. Benjamín Quiñones Mera de Demogan, asociación de ganaderos, dice que después del paso de Lafaurie por Fedegán “los ganaderos colombianos somos hoy más pobres que hace más de una década y los consumidores participan cada vez menos de la producción de los bienes que generan nuestra actividad ganadera”.

Frente a esta arremetida en su contra, José Félix Lafaurie desestima las voces que piden su renuncia y, en cambio, sostiene que el ministro de Agricultura está buscado fracturar al gremio, citando a reuniones en las que lo excluyen y hablan mal de él.

Al respecto, el ministro Iragorri le explicó a SEMANA que la última reunión, convocada por su cartera, tenía como fin coordinar el nuevo ciclo de la vacuna antiaftosa y, dado que el gobierno retiró a Fedegán temporalmente de la administración del fondo, se citó directamente a cerca de 130 comités y asociaciones que son realmente los involucrados en el tema. Y rechaza la afirmación de Fedegán.

Precisamente, sobre el futuro de la administración del Fondo del Ganado, el jefe de la cartera de Agricultura señala que espera devolverles a los ganaderos esta importante tarea, pero con la advertencia de que deben cumplir los parámetros exigidos por la ley, entre ellos, una mayor representatividad de los ganaderos que pagan la cuota de fomento lechero y ganadero. Esta es una de las grandes fallas atribuida a Fedegán, que quedó plasmada en la auditoría que en su momento mandó a realizar el entonces ministro Juan Camilo Restrepo.

Para muchos críticos, la mala distribución democrática se traduce también en la junta directiva de Fedegán, donde no hay una representación regional equilibrada, teniendo en cuenta la importancia relativa del hato colombiano. Por ejemplo, sobresalen las situaciones de Atlántico, que con menos del 1 por ciento del inventario ganadero participa con dos miembros en la junta directiva, y Antioquia, que con  el 9 por ciento del inventario solo tiene una suplencia. Escasa participación, según el inventario ganadero, tienen Meta, Santander, Caquetá y Arauca. Varios departamentos de la costa participan con exceso como Magdalena, Bolívar y Sucre. Casanare es otro ejemplo, pues tiene 30 entidades ganaderas y solo tres están afiliadas a Fedegán. María Lucila Reyes, de este comité departamental, cita el caso de Yopal, que no ha sido admitido en el gremio, y el de Paz de Ariporo, el segundo municipio con más cabezas de ganado del país (391.300), que tampoco está en Fedegán.

El tema ganadero se seguirá calentando. Esta semana la Superintendencia de Sociedades se pronunciará sobre el caso de Friogán. Hasta el momento no hay acuerdo posible con los acreedores que permita reorganizar la empresa, lo cual hace inminente liquidarla. En el caso del Fondo del Ganado se vencieron los términos y no quedó otro camino que la liquidación.

En síntesis, con el ambiente tan caldeado, la embestida de muchos en el sector por propiciar la reestructuración de Fedegán no se ve fácil. Sería importante que todo se resolviera en favor de la institucionalidad, porque, como van las cosas, solo habrá perdedores.

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