Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1985/11/25 00:00

FIN DE LA CRISIS

Con venta de Ardila a Santodomingo terminan cinco meses de interinidad en Avianca

FIN DE LA CRISIS

Era la salida menos esperada, pero analizando la situación, la única que podía solucionar la crisis. El enfrentamiento entre los grupos Santodomingo y Ardila en cuanto a la administración de Avianca, mantenía desde hace cinco meses paralizada a la compañía y comenzaba a paralizar también la refinanciación internacional del país. Los bancos que se habían comprometido a prestar mil millones de dólares estaban condicionando el primer desembolso a la solución del problema de Avianca, cuyos 190 millones de dólares de deuda externa no podían estar por fuera de ningún arreglo. Por esto y por mucho más, la interinidad generada en la presidencia de la aerolínea debido a la pelea no podía prolongarse indefinidamente y uno de los dos socios tenía que retirarse.
En la medida en que crecía el abanico de candidatos para el cargo, parecia más lejana la posibilidad de que los dos grandes socios se pusieran de acuerdo. Después de la negativa a aceptar del ex ministro Abdón Espinosa, se había acordado que el grupo Santodomingo presentaría listas de candidatos para que el grupo Ardila escogiera.
Anteriormente, estas listas habían incluido uno que otro estadista, que no necesariamente era militante del grupo Santodomingo. Pero la semana pasada, Julio Mario Santodomingo se aburrió de jugar a la supuesta neutralidad de la presidencia, que era el requisito presentado por Carlos Ardila. A partir de ese momento, resolvió no presentar nombres que no fueran de su confianza. Cada iniciativa de éstas se tropezaba con el inevitable veto de Ardila, quien al igual que Santodomingo se encontraba en el exterior, desde donde ambos libraban sus batallas.
Al final de la semana, las dos partes se desesperaron. Se presentaron extremos como la renuncia del presidente encargado, Hernando Castilla Samper, quien había perdido la confianza de Ardila por servir Coca-Cola a los pasajeros de los aviones de Avianca, lo cual fue considerado como una afrenta por Ardila, quien es el propietario de Pepsi-cola en Colombia. Cuando ambos estaban a punto de tirar la toalla, el grupo Ardila ofreció vender todas sus acciones equivalentes al 30% del total de acciones de la aerolínea. Se pactó la negociación al precio de bolsa y en pocas horas se ultimaron detalles.
El viernes en la mañana se dio inicio a la compraventa. La Bolsa de Medellín fue el escenario de la negociación. Un total de 40.2 millones de acciones, a $3.70 la unidad, fueron adquiridas en una transacción que ascendió a más de 149 millones de pesos. Los comisionistas, Corredores Asociados por el comprador, y Alberto Alvarez y Cía. por el vendedor, se ganaron cada uno 750 mil pesos, equivalentes al 0.5% del monto de la negociación. Según los conocedores del mercado de valores, se trató de la transacción en acciones más grande del año. Pero según el Presidente de la Comisión Nacional de Valores, Juan Camilo Restrepo, en declaraciones a El Espectador, la compraventa podría ser ilegal debido a una posible violación de la resolución 005 de 1982 de esa Comisión.
El precio de la negociación significa una pérdida para Ardila si se tiene en cuenta que en total, en los últimos años, había pagado cerca de 800 millones de pesos por esas acciones. Por otro lado, cualquier pago es un buen negocio si se considera que nadie en Colombia pagaría hoy un solo centavo por una acción de Avianca. La compañía viene perdiendo un promedio de 2.500 millones de pesos al año, cifra que había sido superada ya en el primer semestre de este año.
Con deudas de alrededor de 45 mil millones de pesos, cualquier recuperación posible es a largo plazo.
Para Santodomingo, aunque financieramente tiene un costo tener que cargar solo con el "bacalao" de Avianca, no sólo en cuanto a las pérdidas, sino a las capitalizaciones exigidas por el gobierno y los bancos internacionales, la negociación significa recuperar la autonomía en el manejo de la aerolínea, que mal que bien, es con la Federación de Cafeteros una de las dos multinacionales del país.
La familia Santodomingo ha controlado la empresa históricamente, aunque hace apenas 15 años no poseía más del 7% de las acciones y la Pan American tenía el 49%. En enfrentamientos con socios sucesivos como Fernando Mazuera, Jaime Michelsen y ahora Ardila Lulle, ha venido aumentando su participación hasta quedar con cerca del 80% de las acciones, mientras el restante 20% pertenece a pequeños accionistas, incluido el gobierno que posee un 2%.
Tan pronto culminó la transacción, se conoció el nombre del nuevo presidente, Hernán Rincón hasta ahora presidente de Bancoquia, y el candidato de Santodomingo después del impasse de Edgar Lenis (ver SEMANA N° 175) es reconocido en círculos financieros y empresariales como un excelente administrador y como un hombre de gran criterio. Como dato curioso, su nombramiento confirma una tendencia a la antioqueñización y a la descosteñización del grupo.--

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.