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| 6/30/2012 12:00:00 AM

¡Final de infarto!

Al igual que en la Eurocopa, en la cumbre que reunió a los líderes de la Eurozona la semana pasada, Italia y España lograron frenar el poder de la inflexible Alemania. ¿Logrará este acuerdo ponerle fin a la crisis económica que vive Europa?

Un curioso e inesperado cruce entre la economía y el deporte se vivió la semana pasada. Mientras en la Eurocopa, España e Italia dejaban atrás al favorito del torneo, a la poderosa selección alemana, en la Cumbre de Bruselas, los mismos dos países periféricos del euro se salían con las suyas y lograban que la dura canciller Angela Merkel cediera ante sus peticiones.

La cumbre de los líderes de los 17 países de la moneda única, realizada entre jueves y viernes, fue una auténtica medición de fuerzas que la prensa digital europea interpretó como una victoria de España e Italia. El diario británico Financial Times afirmó que "España gana la reestructuración de su acuerdo para la banca"; en Italia Corriere della Sera dijo que se ha impuesto "la línea dura de Monti" (presidente italiano); el diario económico alemán Handelsblatt escribió que "Italia ganó dos veces, en el estadio de fútbol y en la cumbre de líderes de la Eurozona", y el semanario Der Spiegel afirmó que "Italia y España ganan en el póquer de la negociación"; Por su parte Le Figaro de Francia anotó que "Italia se alió con España para convencer al Eurogrupo".

Sin embargo, la canciller Angela Merkel desestimó que Europa se haya desviado y que los postulados que ha defendido Alemania hayan sido derrotados.

Lo cierto es que, quien sea que haya triunfado, los efectos positivos en los mercados no se hicieron esperar. El viernes las bolsas europeas reaccionaron con fuertes alzas, en una señal de que los resultados de la Cumbre podrían ser un respiro para la maltrecha Eurozona.

El hecho importante es que en la declaración de Bruselas, divulgada en la madrugada del viernes, se reconoció que "es imperativo romper el círculo vicioso entre bancos y emisores soberanos", un tema clave en esta crisis.

Hasta el momento, los préstamos para rescatar a la banca -en el caso de España, hasta 100.000 millones de euros (125.000 millones de dólares)- son canalizados a través de los gobiernos que representan a las instituciones en problemas. Este mecanismo se ha considerado fatal porque eleva el déficit de los gobiernos y a su vez sube la desconfianza de los mercados y, por consiguiente, el costo de la deuda.

Pues bien, los jefes de Estado y de gobierno de la Eurozona aceptaron que se recapitalice directamente a los bancos que están en crisis, sin que esto se convierta en una presión sobre la deuda de los gobiernos. Así comenzará a operar una vez entre en vigencia el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), explicó el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. La Eurozona también aceptó las demandas del primer ministro italiano, Mario Monti, para relajar las presiones de los mercados sobre las primas de riesgo, al conseguir que los líderes reafirmaran su fuerte compromiso de hacer todo lo que sea necesario para garantizar la estabilidad financiera.

El Eurogrupo acordó también examinar la situación del sector financiero irlandés con el fin de mejorar su sostenibilidad y asegurar que el programa de ajuste esté funcionando bien.

Pero además de los compromisos de hacer cuanto resulte necesario para garantizar la estabilidad de la zona del euro, se ratificó también el Pacto de Roma que acordó destinar un paquete de estímulos por 120.000 millones de euros, equivalentes al 1 por ciento del PIB de la UE, para medidas que favorezcan el crecimiento.

La cumbre no solo significó una victoria para Mariano Rajoy y Mario Monti. Según la BBC de Londres, el presidente de Francia, François Hollande, habría tenido un papel crucial en las negociaciones al apoyar la posición de España e Italia. Para el jefe del Ejecutivo francés se avanzó de manera importante en tres frentes: "Crecimiento, medidas a corto plazo y una visión conjunta. Hemos dado pasos importantes. Hemos superado una etapa muy importante", dijo al finalizar la cumbre.

Ahora bien, el acuerdo para recapitalizar la banca no significa que no habrá contraprestaciones, un tema que ha sido álgido en la búsqueda de consensos entre los países. La canciller alemana señaló que se lograron avances importantes, sin abandonar la filosofía "ninguna prestación sin contrapartidas". Y en efecto, en el texto pactado en la madrugada del viernes se señala que habrá una "condicionalidad adecuada, incluido el cumplimiento de las normas sobre ayudas públicas".

También Merkel consiguió asegurarse de que Bruselas tenga un mayor control de las finanzas de los países de la Eurozona. Es crucial que los alemanes no sientan que su dinero se transferirá a los países socios sin control alguno. La comisión presentará en breve propuestas relativas a un mecanismo único de supervisión en el que participe el Banco Central Europeo (BCE) para los bancos de la zona del euro.

Aunque antes de arrancar esta cumbre los mercados europeos eran escépticos sobre un acuerdo, al final los anuncios enviaron señales muy positivas.

Según datos de la agencia AFP, las bolsas europeas cerraron el viernes con eufóricas alzas, lideradas por Milán y Madrid, mientras que las tasas de la deuda de España e Italia se redujeron tras la cumbre. En la plaza madrileña, el líder del sector bancario español, el Santander, ganó 6,88 por ciento, mientras que su principal competidor, el BBVA, avanzó 9 por ciento y la tercera entidad bancaria española, CaixaBank, ganó 4,32 por ciento. Las tasas de interés españolas de los bonos a diez años, que llegaron a superar en los últimos días el 7 por ciento, haciendo casi inviable la financiación, cayeron claramente por debajo del 6,5 por ciento. También retrocedieron los intereses de la deuda a largo plazo de Italia, por debajo del 6 por ciento. El euro recuperó fuerzas ante el dólar.

Pero, ¿podrá ser este acuerdo el punto de inflexión de la crisis en el viejo continente? Para algunos, podría serlo, pues lo más importante es que se separa el riesgo soberano del riesgo bancario. Para el exministro de Hacienda José Antonio Ocampo, el problema de la zona euro es que se convirtió en un círculo vicioso entre una crisis fiscal y una bancaria, por el hecho de que los bancos europeos tienden a tener en sus portafolios una cantidad de deuda pública y las soluciones a ambos problemas han sido incompletas.

En síntesis, aunque el viernes hubo un respiro en Europa, todavía persisten numerosas incertidumbres. Algunos analistas afirman que no hay ninguna precisión sobre el rol exacto del Banco Central Europeo (BCE) y tampoco sobre la hoja de ruta hacia una unión fiscal.

Como dijo la agencia Reuters, aún no está claro si los inversionistas considerarán suficiente el acuerdo alcanzado en la cumbre número 20 desde que estalló la crisis a principios de 2010. Repuntes anteriores de alivio se han desvanecido en cuestión de días u horas al surgir nuevas dudas.
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