Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1996/02/12 00:00

FONDO SIN FONDOS

EL AÑO COMENZO MAL PARA LOS CAFETEROS Y LA DIFICIL SITUACION FINANCIERA DEL FONDO NACIONAL DEL CAFE SUGIERE QUE LO QUE VIENEVA A SER PEOR

FONDO SIN FONDOS

LA NOTICIA NO FUE UNA sorpresa. La reunión del Comité Nacional de Cafeteros el pasado martes 9, en la cual fue adoptada la medida, estaba prevista desde tiempo atrás. Además la justificación era innegable: la cotización del grano colombiano en el mercado internacional llegó en diciembre a su nivel más bajo en Ios últimos dos años. Por eso, aparte de las quejas de rigor, hubo más resignación que rabia cuando se anunció que el precio de la carga de café quedaba en 190.000 pesos por arroba.

El nuevo precio es inferior en 11.000 pesos al que regía desde julio, cuando la Federación congeló el precio del grano para evitar que siguiera la misma descolgada de la cotización internacional. Con el correr de Ios meses las cosas cambiaron. El precio del grano se desplomó y las finanzas del Fondo Nacional del Café, que pone el dinero para la compra de la cosecha, comenzaron a debilitarse. La razón es muy sencilla: al Fondo le cuesta más comprar y exportar una libra de café que lo que percibe por ella en el exterior. Para mantener el equilibrio, con un precio interno antiguo de 201.000 pesos, era necesario que el internacional fuera de 1,45 dólares. Es decir que desde el pasado mes de agosto, cuando las cotizaciones externas cayeron por debajo de esa cifra, el Fondo ha venido operando a pérdida. Incluso, con el precio decretado el martes anterior, éste pierde 35 millones de pesos diarios.

Pero las cosas no sólo están mal para el Fondo porque esté perdiendo plata, sino porque está ilíquido. A pesar de que sus activos suman casi dos billones de pesos no cuenta con los recursos suficientes para comprar el café a los cultivadores. En septiembre, antes de iniciarse la cosecha, el dinero en efectivo y las cuentas por cobrar representaban el 27 por ciento de sus activos, mientras que al finalizar el año s61o re- presentaban el 12 por ciento. Entre tanto Ios inventarios de café han crecido en forma acelerada, y hoy son más del 40 por ciento de los activos cuando hace poco más de tres meses únicamente eran del 10,7 por ciento.

Ante esta situaci6n, y para responder por la compra del total de la co- secha, el Fondo ha tenido que echar mano del endeudamiento. También ha aplicado alrunas fórmulas para mejorar su disponibilidad de efectivo. Por ejemplo, el año pasado liquidó depósitos en el exterior por valor de 256 millones de dólares. Por otra parte, cambi6 su estrategia de financiación: suspendió el pago a los caficultores eon Títulos de Ahorro Cafetero y decidió capitalizarse únicamente con recursos del exterior. Pero aún así las cosas siguen siendo difíciles.

Muchos están esperanzados en que las finanzas mejoren cuando el Fondo venda algunos de sus activos, especialmente Concasa, cuya negociación debería ocurrir este año. Pero para el gerente encargado de la Federa- ción, Hernán Uribe Arango, esos recursos serán insuficientes. "En los pri meros días d e 1996 nuestras compras de café ascendieron a 60.000 millones de pesos, y si tenemos en cuenta que nuestra participación en Concasa representa unos 30.000 millones de pesos, su venta no representaría una gran liquidez".

Con la Flota Mercante Grancolombiana la situación no es mucho mejor. El Fondo expresó su deseo de vender parte de su participación, pero du- rante año y medio no hubo un comprador. Para Uribe, esta situación obedece a que el marítimo es un negocio difícil que está reportando pérdidas en muchas compañías del mundo, no sólol en la Flota.

En este orden de cosas, para que el Fondo vuelva a ver sus balances en letras negras sólo necesita una cosa:
que el precio internacional del grano repunte. La Federaci6n de Cafeteros considera que a más tardar a mediados de este año, cuando los inventarios de los países consumidores hayan caído a mínimos insostenibles, el café deberá reaccionar de forma importante. El problema es que hasta entonces el Fondo tendrá que pasar las duras y las maduras, lo que se traduce en más endeudamiento y, muy probablemente, en nuevas reducciones del precio interno. Por esa razón, si los caficultores creen en las cabañuelas, es mejor que se preparen Porque a un comienzo de año difícil le puede seguir un resto de año peor.

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