Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2005/03/13 00:00

Ganó el año

La economía colombiana pasó 2004 con buenas notas en la industria y el comercio, pero regulares en la creación de nuevos empleos.

Ganó el año

Esta semana o a mas tardar la próxima, el Dane publicará una cifra que tiene expectantes a los mercados locales y extranjeros: cuánto creció la economía colombiana en 2004. Hasta mediados del año pasado la actividad económica avanzaba a buen ritmo. Creció cerca de 4 por ciento en los dos primeros trimestres, pero en el tercero aflojó el paso. El incremento del PIB en ese período, de 2,46 por ciento, dejó preocupados a los empresarios y al gobierno e hizo que muchos analistas moderaran sus pronósticos de crecimiento. Por eso, como les suele ocurrir a los malos estudiantes, la nota definitiva depende del examen final.

La espera se ha hecho más larga por la decisión del Dane de aplazar hasta mediados de marzo la publicación del dato de crecimiento del PIB en el cuarto trimestre del año, un resultado que usualmente se conoce a finales de febrero. Sin embargo, los indicadores que hasta ahora han salido permiten anticipar que el balance de la economía colombiana en 2004 será positivo. La industria y el comercio se mantuvieron firmes, en medio de un ambiente externo excepcionalmente bueno. De ahí que se espere que el crecimiento final sea un poco superior al consenso de los analistas -de 3,5 por ciento- e, incluso, algunos confían en que se acerque a 4 por ciento.

El año pasado la industria aceleró la marcha que traía desde 2003. Según el Dane, la producción manufacturera creció 4,87 por ciento, un desempeño que tiene nombre propio: Venezuela. La mitad del aumento en las exportaciones no tradicionales -es decir, distintas a petróleo, carbón y café- se explica por las mayores ventas al vecino país. La industria automotriz, por ejemplo, pasó de exportar 14 millones de dólares en 2003 a 231 millones el año pasado. Sectores como la agroindustria o el de plásticos y químicos también se beneficiaron con el repunte venezolano.

Otro factor que ayudó tanto a los industriales como a los comerciantes fue el mejor ánimo de los colombianos para gastar su dinero en automóviles, muebles electrodomésticos y, en general, bienes durables. Las ventas de vehículos en el mercado interno llegaron a 115.000 unidades, 23 por ciento más que en 2003, y se acercaron así a los niveles que presentaban en las épocas de vacas gordas de mediados de los 90. Mientras el consumo de este tipo de productos se disparó, el de alimentos y bebidas apenas creció al mismo ritmo de la población. Los grandes supermercados, por ejemplo, registraron un aumento en este segmento de 1,5 por ciento, según estadísticas de Fenalco.

Por el lado de la minería y la explotación de hidrocarburos, los resultados dejan un sabor agridulce. Mientras que los precios internacionales del petróleo y el carbón aumentaron hasta romper todos los pronósticos, la producción colombiana disminuyó. Ecopetrol, por ejemplo, presupuestó exportar crudo a 21 dólares por barril y terminó vendiéndolo a 41 dólares, pero al mismo tiempo, el volumen exportado se redujo en alrededor del 2 por ciento. Igual suerte corrieron las exportaciones de carbón y ferroníquel. Por eso, si bien es cierto que 2004 fue "el mejor año en ventas externas en la historia del comercio exterior del país", según Proexport, también lo es que el auge exportador obedeció en buena medida al aumento en la cotización de los commodities en el mundo.

Quienes, en cambio, sufrieron por los bajos precios de sus productos fueron los agricultores. El Ministerio del ramo calcula que la producción agrícola creció 6 por ciento en 2004, debido particularmente a cultivos como el algodón, el trigo y el maíz. Pero vender las cosechas no fue fácil, pues además de la baja en los precios, los agricultores debieron enfrentar la competencia de importaciones más baratas por cuenta de la caída en la tasa de cambio.

El comportamiento de la construcción, de otra parte, es quizás el principal interrogante en el corte de cuentas al cierre de 2004. Hasta el tercer trimestre del año pasado la edificación de viviendas seguía jalonando la economía. No obstante, las licencias de construcción para arrancar nuevas obras han venido cayendo mes tras mes, lo cual, para algunos analistas, es un síntoma de que esta actividad en algún momento va a perder ritmo. Para otros, en cambio, a la construcción aún le queda espacio para seguir creciendo, especialmente en el segmento de viviendas de interés social.

También hay dudas sobre cómo terminaron el año las obras civiles -como grandes ductos, carreteras o puentes-, luego de haber caído 25 por ciento en el tercer trimestre. Este mal desempeño hizo que el gobierno central presionara a las alcaldías, responsables de cerca del 60 por ciento de este tipo de obras para ejecutar más rápidamente sus presupuestos de inversión. Con todo, los gobiernos regionales finalizaron 2004 con "un crecimiento en el gasto atípicamente bajo", según el Ministerio de Hacienda, lo que hace pensar que los proyectos se postergaron para 2005.

Aunque los números resultaron a la postre positivos, no es tiempo todavía de festejar. En primer lugar, como dice Mauricio Cárdenas, de Fedesarrollo, "las condiciones externas eran propicias para haber crecido más". La economía mundial tuvo en 2004 el mejor crecimiento de las últimas tres décadas. Las tasas de interés en el planeta se mantuvieron bajas y los mercados emergentes como Colombia no tuvieron problemas para atraer capitales del exterior. No es previsible que este buen ambiente cambie de forma abrupta en 2005, pero difícilmente se repetirá un año como el pasado.

Y en segundo lugar, el crecimiento económico no se ha traducido en una mayor generación de puestos de trabajo. Mientras la producción industrial, por ejemplo, aumentó casi 5 por ciento el año pasado, el empleo en el sector apenas lo hizo en 0,5 por ciento. Las cifras de empleo son contradictorias, pues aunque en enero de este año había en el país casi 840.000 desocupados menos que en el mismo mes de 2004, según el Dane, la mitad de ellos corresponde a colombianos que dejaron de buscar trabajo.

Para el gobierno, que los empresarios contraten más gente es cuestión de tiempo. La inquietud de los economistas más escépticos es que en 2005 el ambiente no sea tan favorable para la expansión económica como lo fue el año pasado. Internamente, la normal incertidumbre política que se produce en los períodos previos a las elecciones puede ser mayor ahora porque está en juego la reelección de un Presidente que ha dado confianza a los actores económicos. Internacionalmente se prevé un menor crecimiento global y una subida paulatina en las tasas de interés. Por eso, el panorama no pinta fácil.

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