¿Cuándo habla el vicepresidente de la República Angelino Garzón lo hace a título personal o nombre del Gobierno Nacional? ¿Sus opiniones son compartidas por el presidente Juan Manuel Santos? ¿Corresponden a un frío análisis de estadista o tienen un tufillo de populismo en busca de cultivar su propio
capital político?
Las preguntas flotan en el ambiente tras una de sus sorprendentes declaraciones. Y la más reciente viene cargada de polémica: "En mi opinión, la oferta de 3.5% para el aumento del salario mínimo es una oferta realmente miserable".
Calificar de "miserable" a uno de los actores protagónicos de la mesa en la que se discute el salario mínimo es un hecho que seguro tendrá grandes consecuencias enormes. No fue una opinión espontanea sino reflexiva y con la que inauguraba la 'Conferencia nacional de política pública de derechos humanos y derecho internacional humanitario' que se realiza en Bogotá. "Con una propuesta tan desfavorable no se desarrolla la economía de Colombia ni la de ningún país del mundo", afirmó el Vicepresidente.
Y para no dejar dudas del efecto de su declaración, Garzón también hizo que ésta tuviera un eco que alcanzara La Habana, en donde el Gobierno conversa con las FARC. Esa propuesta miserable, argumentó, "no ayuda ni a la política de Derechos Humanos, ni a la búsqueda de la paz".
Y, por si fuera poco, incentivó a los trabajadores para que rechazaran la propuesta del Gobierno. Hizo cuentas y dijo que si se le echa números a la oferta de los empresarios "son solo 600 pesos diarios, y no creo que ningún trabajador en Colombia este dispuesto a aceptarlo".
Finalmente y como si no fuera con él, en la mañana de este miércoles habló con
Blu Radio y explicó que él no podía hablar más del tema porque “no lo habían invitado”. Su aclaración era tardía pues ya la polémica estaba abierta.