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| 1/8/2011 12:00:00 AM

Gasolina extra

Se acabó la plata que había para estabilizar el precio de la gasolina. El Gobierno busca fórmulas para evitar pegarle al bolsillo de los colombianos. Un desafío difícil de lograr.

Los colombianos recibieron el nuevo año con un aumento en el precio de la gasolina. El galón arrancó 100 pesos más caro que en diciembre y hoy se cotiza en el país entre 7.843 y 8.161 pesos. El alza sonó moderada teniendo en cuenta la espiral de precios que se da en todos los eneros, pero no hay que cantar victoria. Lo que viene en materia de combustibles es cuesta arriba.

Los factores que determinan el precio interno de la gasolina están al alza: el petróleo en el mercado internacional ya superó los 90 dólares el barril, la cotización más alta de los últimos dos años, y el dólar a finales del año pasado se recuperó y llegó a superar los 2.000 pesos, aunque comenzó a caer en los primeros días de 2011. Estos dos factores agotaron completamente el fondo creado para estabilizar los precios de los combustibles en Colombia y que viene funcionando desde 2009. La idea del gobierno con este fondo ha sido evitar alzas drásticas en la cotización; así, cuando los precios del petróleo están bajos, se mantiene el precio al consumidor y con el excedente el Estado ahorra plata, y cuando suben los precios, se activa el fondo para impedir alzas muy duras para los consumidores.

Gracias a esta política, los precios de la gasolina se mantuvieron congelados siete meses en 2009 y seis meses en 2010. El año pasado, en Bogotá, el combustible solo subió 11,5 por ciento.

Pero como se ve el panorama, las alzas no se van a detener en los próximos meses, porque el Fondo de Estabilización empezó 2011 con un déficit de 76.000 millones de pesos. Es decir, no hay plata para equilibrar el mercado. La tarea de mantener estable el precio de la gasolina y el diésel vale mucho, pues como lo dijo el ministro de Minas, Carlos Rodado, a finales del año pasado, los precios actuales están casi 100 pesos más baratos de lo que debieran estar en el caso de la gasolina y casi 700 pesos en el caso del diésel. Eso le vale al Estado más de 50.000 millones de pesos al mes.

Por eso el gobierno ya está pensando en una capitalización del fondo, primero, para cubrir el déficit originado y, segundo, para que pueda seguir operando en el futuro. Sin embargo, esto no es suficiente. Cualquier dinero que se le ponga al fondo (100.000 millones o 200.000 millones de pesos) es insuficiente en un escenario de precios altos. Justo en medio de una crisis invernal que demandará más de 10 billones de pesos, no tiene presentación volver a subsidiar la gasolina, una política que ya es historia en Colombia. Cabe recordar que, en 2008, los subsidios a los combustibles costaron al fisco nacional más de cinco billones de pesos.

El panorama no es muy halagüeño. La Administración de Información Energética de los Estados Unidos prevé para este año un crudo con precio promedio de 86 dólares. Sin embargo, 2011 empezó con precios por encima de 91 dólares y con tendencia al alza. De otra parte, la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) advirtió ya sobre el impacto en las economías de un elevado precio del crudo y se mostró preocupada por que la situación sea permanente.

El ministro de Minas señaló que para enfrentar esa circunstancia el gobierno se dio a la tarea de revisar la fórmula de cálculo del precio de los combustibles, para impedir que factores coyunturales incidan demasiado en los precios colombianos. Pero la reformulación no va a ayudar mucho si las fuerzas del mercado siguen con la tendencia actual.

Tal vez sea hora de que el país sincere su mercado de combustibles, que tiene elevadísimos impuestos como la sobretasa, el IVA y el impuesto global, que representan 31 por ciento del precio: al final, parte de ese recaudo se va a capitalizar el fondo. Sin impuestos, el galón de gasolina podría costar hoy menos de 6.000 pesos. Ahí se puede plantear un balance de las cuentas, que de hecho el anterior ministro, Hernán Martínez, ya había sugerido.

La otra opción es que se dejen los impuestos tal cual y no se apliquen subsidios, pero eso implicaría un alza en los precios de la gasolina al consumidor final que podría no ser sostenible políticamente para el gobierno. Por lo cual, prácticamente está descartada.

La revisión de la fórmula puede ser una solución pasajera. Si el crudo va más allá de los 100 dólares, alguien va a tener que pagar por esos aumentos, y el gobierno Santos debe decidir quién: el usuario o las finanzas públicas.
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