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| 12/8/1986 12:00:00 AM

GENTE COMO UNO

Quién es Hernando Pryor, el hombre de negocios de moda

A ustero, discreto, culto y hogareño, Hernando Pryor Varón parecía ser una persona a quien el escándalo jamás golpearía. Sus amigos, muchos y muy influyentes, coinciden en afirmar que "Hernando es un incansable trabajador". Abogado javeriano de 55 años, casado con Fanny Algarra, proviene de una tradicional familia de clase media. Cursó estudios de derecho en los años 50, bajo la estrecha tutela de su decano, el padre Giraldo. Desde entonces, apoyó los proyectos de su maestro y amigo con donaciones frecuentes cuyas sumas se incrementaban a medida que sus negocios mejoraban. Esta virtud filantrópica se extendía también a otras instituciones como las Granjas del Padre Javier de Nicoló y varias comunidades religiosas.
Su carrera de abogado la inició como asesor en el registro de marcas y patentes a través de su empresa Pryor y Compañía. Con el tiempo, esta actividad lo llevó a representar comercialmente las firmas extranjeras que acudían a su oficina en busca de asesoría legal. De allí surgen sus vínculos con algunas multinacionales, particularmente de origen escandinavo.
Se complacía en contar la anécdota de cómo ganó su primer gran caso. Había salido copetón de una fiesta y conduciendo su carro sufrió un grave accidente. Días después vio con asombro cómo su vehículo semidestruido aparecia en un anuncio de una compañía de seguros, exhibiendo claramente el número de la placa y señalando los riesgos de manejar embriagado. Decidió entonces demandar a la compañía por el uso de su auto, y a través de él de su nombre, sin autorización, ganando el caso fácilmente y obteniendo una cuantiosa indemnización.
Como hombre de negocios estuvo vinculado al malogrado proyecto "Hansa" en San Andrés; a la Mercantil Hipotecaria en calidad de accionista con su amigo el ex ministro Jaime García Parra y hasta hace poco al Banco Tequendama. De la Mercantil Hipotecaria vendió su paquete de acciones algún tiempo antes de que quebrara .
Incursionó también en el sector agropecuario desde hace varios años comprando tierras para ganadería en La Dorada.
Posteriormente habría de venderlas en tanto consolidaba sus hatos lecheros en sus fincas de Tabio, Gachancipá y Zipaquirá. Es en la Sabana de Bogotá donde emprende la cría de caballos de paso, que sin ser una actividad de gran envergadura, constituía una afición personal compartida por sus hijos.
Su intensa actividad como hombre de negocios no le impedía ser un incansable lector, orgulloso de una extraordinaria biblioteca llena de joyas bibliográficas y piezas de colección. Su elegante casa en el barrio Santa Bárbara, exhibe una de las más completas pinacotecas privadas del país, con cuadros originales de artistas colombianos y extranjeros que adquiría en sus frecuentes y prolongados viajes al exterior. Siempre en compañía de su familia, acostumbraba salir del país dos veces por año en plan de vacaciones. Iba con frecuencia a Miami donde tiene un apartamento, en el cual se encuentran actualmente su esposa y sus hijos .
Hombre de familia, Pryor recibió un duro golpe cuando murió su madre hace ocho años. Desde esa fecha acostumbra ir todos los 24 de diciembre al cementerio a la medianoche. Gran relacionista y ambicioso, Pryor forjó grandes amistades con personas importantes. Entre ellas, el ex ministro Jaime García Párra, los senadores Miguel Santamaría Dávila y Gabriel Melo, el alcalde de Bogotá Julio César Sánchez, el arquitecto Luis Raúl Rodríguez y su esposa Amparo Canal (hoy de Turbay), y Alvaro Camargo de la Torre, el ex director del Icetex, muerto hace unos años en Nairobi. Según ellos, "Hernando es un gran amigo de sus amigos".
Su habilidad y contactos le permitieron desempeñar el papel de mediador entre inversionistas y entidades del Estado, no sólo en el campo de las comunicaciones sino también en el sector financiero y de la construcción. Fue así como promovió el ingreso a Colombia de un grupo de inversionistas árabes que a través de la capitalización del antiguo Banco Mercantil constituyeron el actual Banco de Crédito y Comercio de Colombia (BCC).
De tiempo atrás ha mantenido con tacto con compañías suecas, que, como la Ericsson, tienen grandes intereses económicos en el país. Primero como asesor legal, luego como accionista y finalmente como miembro de su junta directiva.
Durante el gobierno de Betancur gestionó la firma del contrato de construcción de la Base Naval del Pacífico, en Bahía Málaga, por parte de la empresa constructora sueca AVB, mediante un convenio de gobierno a gobierno con el cual, gracias a haber obtenido financiación del gobierno sueco, fue posible aprobar un contrato de 170 millones de dólares sin necesidad de licitación internacional. Ultimamente ha venido representando a un consorcio suecó interesado en el rescate del galeón San José, hundido frente a Cartagena con un cuantioso tesoro en oro y plata.
La facilidad con la que Pryor se desenvolvía en las altas esferas del gobierno, y su prestigio internacional, le permitió actuar con eficacia en grandes transacciones, garantizando la firma de contratos cuyas cifras despiertan la ambición de todos los involucrados. Según sus enemigos, las prácticas del abogado iban desde el envio de "regalitos" hasta el ofrecimienlo de dinero, pasando por amenazas de destitución a los funcionarios que se interponían en su camino. Por esta razón para algunos la apresurada salida de Hernando Pryor del país, era un desenlace esperado tarde o temprano.
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