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| 2/15/2014 1:00:00 AM

Isagén ¿al fin qué?

Con el retiro de Argos y las dudas sobre la participación de la EEB en la compra de Isagén, quedarían solo inversionistas extranjeros para la subasta. El gobierno está decidido a culminar el proceso porque ya comprometió los recursos. ¿Qué va a pasar?

En los próximos días el gobierno dará a conocer el cronograma para la etapa final de la venta de su participación en Isagén, la tercera generadora de energía del país. Aunque el proceso ha enfrentado varios tropiezos, no tendrá marcha atrás porque esta es la ‘cuota inicial’ para financiar la cuarta generación de concesiones, el proyecto de infraestructura vial más importante del país.

“El proceso sigue adelante hasta el final. No hay ninguna razón para interrumpirlo”, asegura el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, quien está confiando en que siga vivo el interés de los inversionistas nacionales y extranjeros en esta operación.

Una vez terminada la primera etapa para el sector solidario, que no despertó mucho interés porque los fondos de pensiones apenas se quedaron con el 0,04 por ciento de las acciones, ahora viene lo grande. El gobierno ofrecerá el control de la compañía con la venta del 57,6 por ciento de las acciones, que le asegurará ingresos por 4,9 billones de pesos.

Estos recursos son vitales para nutrir la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), encargada de apoyar las finanzas de los proyectos de la cuarta generación de concesiones. Para el paquete de las primeras nueve obras viales alista 1,6 billones de pesos.

Pero el camino para la venta de Isagén no está del todo despejado. Además de las acciones judiciales, los cuestionamientos por el precio de venta y el retiro de Argos, se cruzó la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) que condicionó la participación de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) al señalar que si quiere entrar en el negocio, tendrá que salir de algunos de sus activos energéticos y de los derechos políticos, es decir del poder de voto, que tiene en Engesa y Codensa.

El anuncio fue recibido con sorpresa por la EEB, que en un comunicado dijo que “de mantenerse este condicionamiento de la SIC se perdería la oportunidad de que un inversionista como la EEB participe, limitando el proceso solo a inversionistas privados extranjeros”.

La presidenta de la compañía, Sandra Fonseca, anunció que presentará los recursos legales que considere convenientes para que se respeten las reglas de inversión en el sector energético nacional. La EEB tiene una participación del 82,3 por ciento en la Empresa de Energía de Cundinamarca, del 68 por ciento en la Transportadora de Gas Internacional (TGI) y del 51 por ciento en Engesa y Codensa, entre otras compañías.

A las dudas sobre la EEB ya se había sumado  que el Grupo Argos decidió marginarse del negocio. Aunque su participación también había sido condicionada por la SIC, el grupo anunció que los niveles de rentabilidad no cumplían con las expectativas esperadas y que no era oportuno participar en momentos de alta volatilidad en el mercado de capitales. 

Este anuncio provocó un revuelo en el sector energético porque se ponía en tela de juicio si era el mejor momento para salir a vender a Isagén y si el precio fijado por el gobierno era el adecuado. Hay que recordar que inicialmente el Ministerio de Hacienda fijó en 2.850 pesos por acción el precio base para participar en la subasta. Pero semanas después lo subió a 3.178 pesos.

Analistas del mercado estiman que el precio de venta no es una limitante, ya que todo depende de las condiciones financieras de las compañías que van a participar en la subasta, de la liquidez que tengan y, por supuesto, de qué tan atractivo es para su operación quedarse con Isagén. Por eso, si para unas empresas el precio puede ser alto, para otras no.

Por lo visto, los potenciales compradores de Isagén están en el extranjero. Extraoficialmente se sabe que estarían interesadas las estadounidenses Duke Energy y AES (que opera la hidroeléctrica de Chivor), la francesa GDF Suez y la brasileña Cemig.

La verdad es que el sector energético colombiano tiene fama de ser uno de los más organizados de América Latina, e Isagén es vista como una joya. Por eso los analistas no dudan de que, al momento de la apertura del proceso de venta, aparezca más de un pretendiente. 
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