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| 10/4/1982 12:00:00 AM

GRUPO SANTODOMINGO: FIN DEL DUELO

Con el retiro de Francisco Posada de la Peña se define una pugna por el poder que estaba afectando al Grupo

Era la celebración de los 25 años de Cementos del Caribe y todo Barranquilla estaba presente. Llamó la atención, sin embargo la no asistencia de Francisco Posada de la Peña y su esposa Judy, quienes tradicionalmente son los personajes centrales en todos los eventos grandes del grupo Santodomingo. Esta ausencia, para muchos de los presentes, confirmaba un rumor que desde hace algunos días estaba circulando, pero que en Barranquilla difícilmente se le podía dar credibilidad: Pacho Posada se retiraba del grupo Santodomingo.
No es que el relevo de altos ejecutivos en el grupo Santodomingo fuera un acontecimiento inusual. Es un grupo cerrado de lealtades incondicionales y cualquier infracción a las reglas del juego puede costar el cargo. Si alguien ha practicado consistentemente el principio de que nadie es indispensable, ha sido Julio Mario Santodomingo. En los últimos años habían creado conmociones en su momento, los retiros intempestivos de José Ramón Fernández, Jorge Barco, Ernesto Mendoza, Alfonso Mora y Gustavo Vasco.
Pacho Posada era diferente. Sobrino de Diofante de la Peña, quien fuera confidente y estrecho colaborador del viejo Mario Santodomingo durante cerca de medio siglo, era considerado por razones de tradición, parte integral del grupo. No sólo era el hombre clave de éste en el mundo de los negocios, sino también en el de la política, en calidad de director del diario del Caribe, propiedad de la familia Santodomingo y del Senador de la República y ex-ministro. Además de todo esto, era el íntimo amigo y viejo compañero de juegos de Santodomingo y la única persona que tenía su poder personal durante las prolongadas ausencias de éste fuera del país.
Un miembro del grupo comentó a SEMANA: "aquí se pensaba que todo el mundo podía salir, menos Pacho Posada". A primera vista la salida de Posada fue voluntaria. Ofreció su renuncia, alegando que quería descansar un poco del mundo de los negocios y que le gustaría una embajada, para después dedicarse de tiempo completo a la política. Para los analistas de las intimidades del grupo Santodomingo la razón era otra. Desde hace varios meses se venían filtrando rumores de una creciente rivalidad entre Posada de la Peña y el presidente de Bavaria Carlos Cure, por el predominio dentro del grupo. Sus desacuerdos, inicialmente privados, comenzaron a hacerse públicos y esto se reflejó en la mayoría de las juntas importantes de la empresa, de las cuales ambos eran miembros.
Antes de la llegada de Cure a Bavaria, Posada de la Peña era considerado, indiscutiblemente, el número dos del grupo. Mientras altos funcionarios del grupo tenían limitado su campo de acción a sus respectivas entidades, Posada era el coordinador general de éstas, al tiempo que actuaba como principal consejero de Santodomingo y su representante en las juntas.
Oficialmente su posición era presidente de Colinsa, (Colombiana de Inversiones. S.A.), que era la empresa "Holding" del grupo donde estaba localizado el centro del poder dentro de la organización. Todos esto comienza a cambiar con la llegada de Carlos Cure.
Cure había hecho una meteórica carrera dentro del grupo. Después de varios años en Cementos del Caribe, había pasado a la presidencia de Unial (Unión Industrial de Astilleros del Atlántico) y de allí a la vicepresidencia de Bavaria donde fue rápidamente entrenado para asumir la presidencia de la empresa. Tan pronto llegó a ésta, convirtió a Bavaria en centro de poder independiente, sustrayéndose al centralismo jerárquico que antes se ejercía desde Colinsa. Esto fue posible, no sólo por la inmensa liquidez que acumulaba la empresa, como por sus condiciones personales. Además de ser un gran administrador, dominaba el binomio industria-finanzas en momentos en que los sectores financieros del grupo adquirían tanta importancia como los industriales. Cure había sido el gestor de la dinámica expansión de Bavaria y el estratega de las grandes inversiones que se hicieron en múltiples empresas, durante la ausencia de Santodomingo como embajador en la China, que le dieron una nueva dimensión al grupo. Con estas operaciones fue consolidando un liderazgo que Santodomingo permitía mientras los resultados económicos fueran satisfactorios. Una primera muestra de éste, había sido la salida de uno de los veteranos del grupo, Gustavo Vasco, como consecuencia de un enfrentamiento con Cure alrededor de la política a seguir con motivo de la adquisición del Banco Comercial Antioqueño.
En la medida en que el campo de acción de Cure aumentaba, disminuía proporcionalmente el de Colinsa. Su predominio se concentraba más y más en empresas marginales que no manejaban grandes recursos ni tenían grandes utilidades. Esta evolución, obviamente, generó una fricción entre Cure y Posada, que se tradujo en una fricción regional entre Bogotá y Barranquilla como centros de poder dentro del grupo. La situación se volvió insostenible y no podía ser definida sino por el retiro de uno de los dos. Fue en ese momento cuando llegó la renuncia de Pacho Posada. Algunos que lo conocen afirman que más que una renuncia, se trataba de un tácito ultimátum a Santodomingo, para que definiera la situación. De ser así, Santodomingo lo hizo, aceptándola en medio de las protocolarias lamentaciones y protestas de amistad.
Posada de la Peña, es el nuevo embajador en Washington. Ha sido ferviente partidario y amigo personal de Belisario durante muchos años y, en cierta forma, considera el triunfo electoral como propio. Belisario le ha correspondido, nombrándolo en la primera embajada del país de dedicarse de lleno a la política en el futuro, no podría encontrar circunstancias más propicias.
Por otro lado, en el grupo Santodomingo se ha consolidado en forma clara la preeminencia ahora indiscutible, de Carlos Cure. Este costeño de Sabanalarga, de 38 años, frío, analítico y con un fino sentido del humor, ha quedado, por ahora sin rival en una de las organizaciones económicas más poderosas del país.
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