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| 11/10/2007 12:00:00 AM

Guerra convencional

Las principales ciudades del país están peleando por quedarse con la mayor tajada del turismo de negocios. Hay fiebre de centros de convenciones.

La celebración de la asamblea 60 de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) hace tres años fue la batalla inicial por el negocio del turismo empresarial en Colombia. Por primera vez en la historia, la asamblea anual de sus asociados se dejaba de hacer en Cartagena y se trasladaba a Medellín.

Un golpe que no le ha dejado de doler a la gente de Cartagena, donde han tenido que moverse para mantener el nivel de ocupación de su centro de convenciones.

¿La razón? La capital paisa cuenta desde hace tres años con el Plaza Mayor, que les empezó a hacer competencia a los tradicionales centros del país: Cartagena y Bogotá. Estas dos ciudades fueron las reinas del negocio durante más de 20 años y ahora les toca pelearse un mercado, que si bien está creciendo, también se está poniendo cada vez más movido.

Mientras en el Plaza Mayor de Medellín ya se programan más de 500 eventos al año, la semana pasada fue inaugurado el Centro de Eventos del Valle Pacífico en Cali, el más grande del país. Allí se desarrolló la asamblea anual de Confecámaras, que en 2006 se hizo en la capital de Antioquia. Evidentemente, el negocio del turismo de convenciones está muy movido.

Según el viceministro de Turismo, Óscar Rueda, el asunto no va a parar ahí. En marzo estará listo el Centro Cultural Metropolitano de Armenia; seguirá un edificio de convenciones en Popayán, donde ya empezaron las obras y antes de 2009 estará en funcionamiento, a pesar de que el proyecto se frenó por un hallazgo arqueológico en la zona de excavación. En San Andrés, está listo un lote para la construcción de un edificio similar.

En Bucaramanga está en gestación un proyecto, aunque allí la disyuntiva es si se construye un nuevo edificio o simplemente se amplía el Centro de Ferias y Exposiciones (Cenfer). En Villa de Leyva fue constituida una fundación para la construcción del centro en la zona del Hotel El Duruelo, y en Pereira, donde se construyó una plaza de exposiciones, se hará una adecuación para que sirva a los encuentros empresariales.

Además, los nuevos proyectos hoteleros como el Hilton y el Marriott en Bogotá apuntan a satisfacer las necesidades del turismo de negocios y para ello también van a contar con infraestructura para los encuentros empresariales.

Uno de los proyectos más ambiciosos es el que van a construir el Luis Carlos Sarmiento, en alianza con la cadena de hoteles Estelar en Ciudad Salitre en Bogotá. Se trata de un recinto de exposiciones que incluye un gran centro de convenciones.

Sin duda algo está pasando con este mercado. ¿Cuál es el secreto? Cualquiera podría atribuir las buenas cifras en el turismo a la mejor imagen de Colombia en el exterior entre inversionistas. Sin embargo, mejorar la imagen no es suficiente para atraer grandes convenciones y congresos.

De hecho, hasta hace menos de cinco años, en el país prácticamente sólo había dos escenarios importantes para la realización de este tipo de encuentros: el Centro de Convenciones Getsemaní (hoy Julio César Turbay) en Cartagena y el Gonzalo Jiménez de Quesada en Bogotá. Y esa escasez de infraestructura frenaba completamente el crecimiento del mercado.

El viceministro Rueda asegura que una ciudad se puede volver atractiva para la realización de eventos sólo con la construcción de un centro de convenciones. Y eso es lo que ha pasado en los últimos años.

El negocio tiene un atractivo adicional: es mucho más eficiente en los resultados. En un mercado turístico tradicional como el de sol y playa, la que viaja es una familia de cuatro, cinco o seis personas máximo. En cambio, en el turismo de convenciones, cuando se logra la realización de una convención son por lo menos 200 ó 300 personas las que llegan a la ciudad donde se organiza.

Además, las ciudades se han puesto las pilas para lograr que el mercado se expanda. En Medellín crearon el cluster de turismo de negocio, ferias y convenciones, que viene promoviendo la ciudad como destino ideal.

Adriana González, gerente del Bureau de Convenciones de Medellín, dijo que para lograr éxitos, además de la infraestructura, es necesaria la planeación. "Medellín desde hace 10 años definió su vocación en este tipo de turismo", explicó. Y ahora se están cosechando los resultados.

A esta clase de políticas se sumó el gobierno nacional, que creó la dirección de turismo de corporativo en Proexport, que es dirigida por Ricardo Galindo. Es una especie de 'bloque de búsqueda' de eventos internacionales, para llevarlos a Colombia. Ya se logró traer el Encuentro Internacional de Casas de Museos y el Congreso Mundial de Perinatología. Luego vendrán el Congreso Latinoamericano de Colposcopia y el Congreso Iberoamericano de Sicología, entre otros.

De hecho, a finales de este mes tendrá lugar la gran asamblea de la Organización Mundial de Turismo (OMT) en Cartagena, que fue un logro del gobierno nacional en el exterior.

Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Comercio de Cali y miembro de la junta directiva del Centro de Convenciones del Pacífico, explicó que para la capital del Valle también vienen varios grandes eventos como el Citimarketing, al que asisten unas 600 personas de todo el mundo, y el encuentro Mundial de Saneamiento Básico y Agua Potable, al que asisten unos 1.000 visitantes, entre ellos, el príncipe heredero de Holanda.

Es claro que la definición de una política, la construcción de infraestructura y la mejor imagen internacional han puesto a Colombia en un lugar privilegiado. Muchos ya están mirando el país como un destino ideal para estos eventos. El impacto positivo de la actividad del turismo no es sólo para los centros de convenciones, sino para la economía de las ciudades donde se desarrolla. Y ese efecto multiplicador es el mejor de los resultados.
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