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| 12/6/2008 12:00:00 AM

Hasta el último centavo?

Un estudio de McCann Erickson revela que para capotear la crisis económica, los colombianos piensan salir menos de casa, no renovar vestuario y meter en el congelador viajes y compras de carros.

Hace un año los colom-

bianos andaban gastando a manos llenas y felices disfrutando de las mieles del auge económico. Hoy, eso hace parte del pasado. Los colombianos están seriamente preocupados por los efectos de la crisis económica mundial y saben que les llegó la hora de apretarse el cinturón.

Ya nadie está mirando la crisis desde la barrera. Muchos han comenzado a padecer sus consecuencias y otros piensan que lo duro está por llegar. Un estudio que acaba de realizar la firma McCann Erickson entre consumidores de Bogotá, Medellín y Cali, revela que la gente ya es consciente de que la recesión de la economía mundial definitivamente los tocará y que hay que tomar medidas para aguantar.

Los resultados de la investigación mostraron que el nivel de preocupación entre los colombianos ha venido aumentado. Las noticias que transmiten los medios de comunicación sobre la crisis en Estados Unidos y Europa han logrado asustarlos. Siete de cada 10 consumidores consultados confiesan que tienen temor por los efectos que puedan sentir directamente en el bolsillo. Saben que la crisis no será por corto tiempo, incluso muchos piensan que podrá durar dos años y les preocupa especialmente el empleo.

Ante una realidad tan cruda, ¿habrá cambios en los hábitos de consumo en los próximos meses? Sí. Los colombianos seguirán lo que dicta la sabiduría popular: en tiempos difíciles hay que economizar. Piensan comprar en lugares más económicos, reducir sus gastos, sobre todo en lo que no es básico. En otras palabras, medirán hasta el último centavo a la hora de gastar.

Los consultados en esta investigación ordenaron sus prioridades de gasto para los próximos meses. Así: la plata tendrá que alcanzar primero para pagar la vivienda, la educación de los hijos, comer, movilizarse en la ciudad y honrar las deudas. El resto, que espere mejores tiempos. Definitivamente, el presupuesto familiar tendrá que sufrir ajustes.

La gente va a salir menos para evitar consumos innecesarios. Es posible que la idea de economizar los lleve a una especie de resguardo, que la gente se quede más en casa de lo habitual. Así las cosas, el gran damnificado será la entretención. El 70 por ciento de los consumidores consultados comenzará por recortar en esta área. Esto significa que irán menos a cine, a teatro, a los parques de diversión y a los restaurantes. Es en los estratos 4, 5 y 6, donde más se acentúa la decisión de suprimir este tipo de gasto. El siguiente rubro al que echarán tijera es al vestuario. El 52 por ciento de los consultados piensa que este es un gasto en el que pueden hacer ahorros.

Lo que se temía y que está confirmando esta encuesta es que muchas inversiones se irán al congelador. Más de la mitad de los consultados reconoce abiertamente que postergará adquisiciones e inversiones, principalmente en finca raíz, vehículos y electrodomésticos. Si los años anteriores todos querían comprar carro, ahora lo pensarán más de dos veces antes de hacerlo. Según la encuesta, los caleños muestran la mayor claridad para aplazar este tipo de inversión.

Pero si la cosa se pone más fea, los colombianos han pensado en aplazar remodelaciones, viajes, compras de computador y préstamos.

No hay nada que hacer, el próximo año las tarjetas de crédito se quedarán en las billeteras, por lo menos no se usarán tan alegremente como en los los años anteriores.

Capotear esta crisis demandará mucha imaginación. No sólo recortes. Los consumidores tienen bastante claro cuáles serán las estrategias que seguirán mientras pasa el mal tiempo: comprarán en lugares más económicos, buscarán marcas más favorables al bolsillo, las vacaciones serán en casa y nadie desaprovechará las ofertas, promociones y rebajas. Este comportamiento, que es general para el país, es definitivamente más acentuado entre los paisas, quienes afirman, en mayor proporción, que comprarán en lugares más baratos. Como quien dice, el famoso 'hueco' se seguirá llevando la clientela.

Según este comportamiento de los consumidores, ¿todo está perdido para los fabricantes y los comerciantes? No necesariamente, dice Álvaro Carvajal, vicepresidente ejecutivo de McCann Erickson. Habrá oportunidades. "Es posible que muchos consumidores empiecen a desplazarse a otros lugares de compra que les ofrezcan algún ahorro… las marcas también deberían concentrar más esfuerzos allí".

Esta misma preocupación de los colombianos se percibe en otros países de América Latina. La misma encuesta que se hizo en Colombia se realizó en otros países. Tan nerviosos están los colombianos como los mexicanos, los brasileños y los chilenos. Definitivamente, la región, que pensaba observar desde lejos la crisis mundial, la sentirá más cerca de lo que quisiera. n
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