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| 7/30/2005 12:00:00 AM

Hay 12 bancos interesados

Hay gran expectativa en el mercado financiero colombiano por saber quién se quedará con Granahorrar, el último gran banco estatal en venta. SEMANA habló con Alberto Montoya Puyana, presidente de la entidad.

Salió en venta Granahorrar, el noveno banco más grande del país y el primero en ser nacionalizado tras la crisis financiera de finales de los años 90. Se trata, además, del último gran banco del Estado que podrán comprar los jugadores del sector privado, lo que aumenta el interés de la banca nacional y la internacional. Quien asuma el control de Granahorrar lograría rápidamente ganar 6 puntos porcentuales de participación en el mercado financiero colombiano. El banco tiene más de 700.000 clientes, cuenta con una red de 132 sucursales y presencia en 52 ciudades del país. ¿Tendrá éxito el gobierno esta vez o pasará lo mismo que con Bancafé? Para saberlo, SEMANA entrevistó al presidente de la entidad, Alberto Montoya Puyana.

SEMANA: ¿Cómo va el proceso de venta?

ALBERTO MONTOYA PUYANA: Muy bien. En este momento estamos ofreciéndolo a los integrantes del sector solidario, que tendrán dos meses para hacer sus ofertas, de acuerdo con lo establecido por la ley. Una vez termine esa etapa, el remanente será ofrecido al público general por medio de un martillo en la bolsa de valores.

SEMANA: ¿Y habrá puja entre quienes participen en la subasta?

A.M.P.: Puja como tal no hay. Los interesados deberán mandar sus propuestas en un sobre cerrado. Quien haga la oferta más alta, por encima del precio mínimo fijado por Fogafín, de 429.762 millones de pesos, será el ganador.

SEMANA: ¿No es ese un valor bajo frente al dinero que invirtió el gobierno en salvar a Granahorrar?.

A.M.P.: La información que salió publicada en la prensa hace unos días según la cual se incurriría en una pérdida de 690.000 millones de pesos es inexacta. Toda la plata que Fogafín le metió a Granahorrar ya la salvó la Nación con las utilidades que ha generado el banco desde el ejercicio del año 2001.

SEMANA: De todas formas, algunos analistas han dicho que se trataría de un precio muy bajo para arrancar la subasta, frente a las valoraciones que está teniendo actualmente el sector financiero...

A.M.P.: A mí no me preocupa que salga con esa cifra, que en realidad es bastante castigada por los banqueros de inversión, que fueron sumamente exigentes al momento de examinar cada una de las áreas del banco. Lo que va a generar el real precio de venta del banco es la subasta. Quien quiera quedarse con Granahorrar, tendrá que hacer la mejor propuesta.

SEMANA: ¿O no será más bien que como la actividad principal del banco sigue siendo el crédito hipotecario, un negocio que está de capa caída, eso le resta valor?

A.M.P.: Es posible que los valoradores hayan castigado ese hecho, pero de todas formas la necesidad de vivienda no se acabará nunca y en una sociedad joven como la nuestra lo primero que la gente busca es techo propio. Después de muchos años de desconfianza, la gente está comenzando a entender que la UVR es un sistema completamente diferente al Upac.

SEMANA: ¿Cómo asegurar que no pase lo mismo que con Bancafé, cuya subasta de venta se declaró desierta?

A.M.P.: Los principales obstáculos para vender Bancafé eran su pasivo pensional y sus altos costos laborales. Granahorrar no tiene ninguno de esos problemas. Son dos entidades completamente diferentes.

SEMANA: ¿Cuál es el gran atractivo de Granahorrar para un inversionista?

A.M.P.: Tiene muchos. Primero, una cartera diversificada compuesta en 55 por ciento por crédito hipotecario, 35 por ciento empresarial y 10 por ciento crédito de consumo. Segundo, una rentabilidad del patrimonio del 22 por ciento y unas utilidades que a diciembre de 2004 fueron de más de 102.000 millones de pesos. Tercero, unos gastos administrativos inferiores a los del sistema. Y, además, un nivel de activos que lo convierten en el noveno banco más grande del país y dueño del 6 por ciento del mercado financiero.

SEMANA: ¿Por qué el Estado lo quiere vender, si era una empresa tan rentable?

A.M.P.: Porque así quedó definido en un documento Conpes.

SEMANA: ¿Y a dónde va a ir a parar la plata de la venta?

A.M.P.: Esa pregunta es para el Ministro de Hacienda o el director de Fagafín.

SEMANA: ¿Quiénes han manifestado interés en participar en la subasta?

A.M.P.: Eso se va a saber con certeza cuando paguen los 30 millones de pesos que cuesta entrar al cuarto de datos para acceder a toda la información del banco.

SEMANA: Pero se rumora que Sarmiento, los Gilinski, Davivienda, Colpatria y los españoles Bbva y Santander...

A.M.P.: No puedo dar nombres. Lo único que puedo decirle es que sabemos que hay 12 bancos interesados.

SEMANA: ¿Cuántos empleados tiene Granahorrar?

A.M.P.: 2.300.

SEMANA: ¿Y qué pasará con ellos una vez se venda el banco?

A.M.P.: Es algo muy difícil de decir. Es una de las incógnitas que nos preocupan a todos, a sabiendas de que puede llegar a salir un número importante de personas en el momento en el que entre un nuevo inversionista y el banco cambie de manos. Esperemos que todo salga bien, especialmente para nuestra gente, que es el recurso más importante con el que cuenta esta entidad.
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