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| 11/27/2010 12:00:00 AM

"Hay razones para ser optimistas"

En manos del Banco de la República está, en gran parte, la suerte de la economía del país. ¿Cómo está viendo su gerente, José Darío Uribe, el panorama para el próximo año? Estas son sus impresiones.

SEMANA: Después de la terrible crisis que vivió la economía mundial, a Colombia le fue bien este año. ¿Cómo está viendo usted el año 2011?

JOSÉ DARÍO URIBE:
Será un año muy parecido a 2010 en lo que tiene que ver con el crecimiento económico y la tasa de inflación. Esperamos un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) este año cercano al 4,5 por ciento y para 2011 una tasa muy similar. Al mismo tiempo, esperamos finalizar 2010 con unos niveles de inflación por debajo del 3 por ciento, incluso muy cercanos al 2,5, y los cálculos que realiza el equipo técnico sugieren que el año entrante la inflación podría ser aun inferior a esa cifra.

SEMANA: ¿Crecer a tasas del 4 o 4,5  no es ir muy rezagados frente a vecinas como Perú, Chile y Brasil?

J.D.U.:
Hacer comparaciones de que un país creció más que otro en un trimestre, dos trimestres o incluso un año no necesariamente dice mayor cosa. El hecho es que Colombia fue un país que resistió muy bien los efectos de la crisis internacional, que ha mostrado capacidad de recuperación importante y que tiene unas excelentes perspectivas para los próximos años, tanto para el futuro inmediato como de mediano plazo.

SEMANA: ¿Por qué no podemos crecer al 6?

J.D.U.:
Crecer un año a una tasa alta no es de por sí una gran cosa. Lo que necesitamos es crecer a tasas altas por perIodos prolongados. Los determinantes de ese crecimiento de mediano y largo plazo tienen que ver con aspectos como la calidad de las instituciones, la inversión en capital físico y en capital humano; con aumentar la eficiencia en la asignación de recursos, incluidos los públicos; con mejorar la infraestructura física en carreteras, transporte y puertos y con incorporarnos con mucha más fuerza al mercado asiático. Usted pregunta por qué Colombia no crece tanto como Perú, Chile y Brasil, y parte de la explicación tiene que ver con que Asia tiene un efecto más positivo sobre esos países que sobre Colombia.

SEMANA: ¿Cuáles serán las bases que moverán la economía en 2011?

J.D.U.:
La demanda interna ha tenido un dinamismo muy importante. En el caso del consumo de los hogares -que ha tenido un peso de más del  60 por ciento de PIB- hemos visto una recuperación muy fuerte en la confianza, lo que se ha visto reflejado, a su vez, en el crecimiento del consumo y del crédito. En cuanto a la inversión, vemos dinamismo en obras civiles y recuperación en maquinaria y equipo. Para el año entrante también esperamos un crecimiento importante de la demanda interna y, al mismo tiempo, vamos a recibir los efectos positivos de unos precios altos de nuestros principales productos de exportación.

SEMANA: ¿Debemos esperar algo mejor de Venezuela, ahora que las relaciones entre los dos países han mejorado?

J.D.U.:
En nuestros cálculos no hacemos cuentas alegres del comercio con Venezuela. La economía venezolana tuvo una tasa de crecimiento negativa el año pasado y es posible que sea muy baja o negativa este año. Algunos analistas no son muy positivos frente al crecimiento en 2011. Por factores propios de la economía venezolana más que por factores asociados a la interrupción del comercio y de los pagos en el pasado, nosotros no estamos haciendo supuestos muy alegres con Venezuela.

SEMANA: Algunos analistas dicen que el entorno internacional ya no será tan favorable para América Latina. ¿Qué tanto pudiera afectar esto a Colombia en 2011?

J.D.U.:
Cada vez es más importante para Colombia lo que sucede en otras economías emergentes y, en particular, en las asiáticas emergentes. Me refiero a lo que pasa con el crecimiento de China y la India. Eso es fundamental para nosotros porque ellos determinan en parte el precio de nuestros principales productos de exportación. En este momento, esos precios están en niveles históricamente altos y es posible que tengan fluctuaciones y movimiento a lo largo del año, pero de todas formas mantendrán niveles promedio relativamente altos, lo que favorece el crecimiento colombiano. Eso hace que de esa región del mundo tengamos una influencia que va a seguir siendo positiva. En el caso de los países industrializados, la percepción mayoritaria es que habrá un crecimiento moderado y con algunos riesgos. De ahí vamos a tener nosotros un impacto negativo asociado, por ejemplo, a los efectos de las políticas macroeconómicas monetarias muy expansivas, que están generando presiones hacia el fortalecimiento del peso.

SEMANA: Usted es uno de los economistas más optimistas. ¿En qué se base esa confianza?

J.D.U.:
Yo recordaría varias cosas. Una, tuvimos la crisis internacional más fuerte en muchísimas décadas y nos fue mejor que a la mayoría de países del mundo. Dos, nos hemos recuperado más rápido, incluso más de lo que se esperaba hace ocho meses. Tres, hemos avanzado en factores que antes eran un obstáculo para el crecimiento, como por ejemplo, la seguridad. Cuatro, este es un país que tiene recursos naturales con un potencial importante. Ahí tendremos una posibilidad de crecer, siempre y cuando manejemos bien esa expansión minero-energética. Y podríamos seguir con un listado de factores que llevan a pensar que la economía colombiana  va a tener unos buenos años y probablemente una buena década. Naturalmente eso trae retos y riesgos que hay que saber manejar.

SEMANA: ¿Les ve fuerza a las locomotoras?

J.D.U.:
Creo que se avanzará en todos los sectores llamados locomotoras. Veo muy comprometido al gobierno con ese programa. Hay sectores, como el agrícola, que deben crecer a tasas más altas. Infortunadamente en el pasado ha crecido menos que el promedio de la economía, probablemente por factores de origen estructural y, en algunos casos, por choques climáticos que van en contra de su buen desempeño. En infraestructura se va avanzando. Uno quisiera que fuera más rápido, pero hay un inmenso potencial. En ciencia y tecnología se requiere un buen marco institucional para que los recursos sean bien utilizados. Y en vivienda veo un gran potencial, entre otras razones porque las tasas de interés de largo plazo han caído de manera importante, en parte por la caída en la inflación.

SEMANA: ¿Con qué es mejor no hacernos ilusiones el próximo año: con el TLC con Estados Unidos o con el grado de inversión?

J.D.U.:
Llevamos tanto tiempo hablando del TLC y del grado de inversión que el día que lleguen no va a sorprender a nadie. El país enfrentó muy bien la crisis internacional, su recuperación, y tiene buenas perspectivas de corto y mediano plazo sin el TLC y sin grado de inversión. Eso no significa que no sea bueno que los tengamos. Lo que significa es que si se demoran más de lo que quisiéramos, no necesariamente va  a ser un factor que cambie nuestra visión a corto y mediano plazo del país.

SEMANA: ¿Quién la pasará más mal el próximo año, Estados Unidos o Europa?

J.D.U.:
Creo que Europa va a mantener muchas tensiones. Hemos visto las de  Grecia e Irlanda, y eso, probablemente, va a llevar a que otros de la región también tengan tensiones. Algunos de esos países europeos tienen niveles de déficit y deuda pública muy altos. Muy probablemente habrá más dificultes  en los países europeos, pero no en todos, como Alemania, que está bien porque es una economía muy exportadora. Esa base exportadora la fue construyendo durante las últimas seis o siete décadas.

SEMANA: ¿Usted cree que después de la crisis que acabamos de vivir, los economistas tendrán que replantear muchas cosas?

J.D.U.:
Creo que hay aspectos en el sistema de incentivos que no estaban bien entendidos y que hay que comenzar a construir una nueva visión del funcionamiento de la economía a partir de allí. Lo que ocurrió con la crisis financiera muestra que acciones que se tomaron en algunas partes del sistema económico no estuvieron basadas en los principios de racionalidad, como los entiende una buena parte del pensamiento económico. Creo que habrá transformaciones, pero no necesariamente radicales. Lo que habrá posiblemente es refinamientos en algunos aspectos.
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