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| 4/27/1998 12:00:00 AM

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Warren Buffett ha acumulado la segunda fortuna privada más grande del mundo invirtiendo en bolsa.

Poca gente en Colombia sabe quien es Warren Buffett. Sin embargo los millones de colombianos que toman Coca-Cola, se afeitan con cuchillas de Gillette o llevan a sus hijos a ver la última película de Disney contribuyen diariamente a engrosar la colosal fortuna de este inversionista norteamericano. A primera vista Buffettparece un ciudadano más del país del norte. Vive en la provinciana población de Omaha, en el corazón agrícola de Estados Unidos, se moviliza en un Lincoln Town Car gris ratón y su definición de manjar es una buena hamburguesa. No obstante tiene una cualidad singular: un olfato excepcional para las inversiones. Desde que en 1941, con escasos 11 años, compró sus primeras acciones y anunció que si no se hacía millonario se tiraría del edificio más alto de Omaha, se ha dedicado a invertir en la bolsa. Hoy, después de haber acumulado una fortuna personal de más de 32.000 millones de dólares, la segunda mayor del mundo después de la de su amigo Bill Gates, nadie le niega el título del inversionista más exitoso de todos los tiempos.
Para quienes han tenido la suerte de comprar acciones de Berkshire Hathaway, la empresa aseguradora que utiliza como vehículo de inversión, Buffett es prácticamente un dios. El año pasado más de 7.500 accionistas de la compañía provenientes de 50 estados de la Unión y de otros 14 países profesaron su adoración por el 'oráculo de Omaha', trasladándose a esta ciudad para asistir a la asamblea general de Berkshire. Este fanatismo no es sorprendente, pues quien hubiera invertido 10.000 dólares con Buffett en 1956 hoy tendría aproximadamente 260 millones de dólares. En la actualidad Berkshire Hathaway es la acción más costosa entre todas las que cotizan en la bolsa de Nueva York, con un precio por título de 67.600 dólares. Y el valor de la empresa en bolsa, que se calcula multiplicando el precio de sus títulos por el número de acciones en circulación, es superior a los 90.000 millones de dólares. La participación del 35 por ciento que tiene Buffett en Berkshire lo convierte en el mayor accionista individual de varias de las empresas más valiosas del mundo. Entre las joyas de la corona de Berkshire se encuentran una participación del 8,1 por ciento de Coca-Cola, valorada en más de 15.000 millones de dólares, el 8,6 por ciento de Gillette, el 10,7 por ciento de American Express y el 3,2 por ciento de Disney (ver cuadro).
La clave del exito
La filosofía de inversión de Buffett es sencilla: comprar acciones de empresas cuyos títulos considera están fundamentalmente subvalorados y retenerlas. Sin embargo a este precepto básico hay que añadirle varios matices. El primero es que Buffett sólo invierte en empresas de sectores tradicionales. No tiene ninguna inversión en sectores 'de punta' como la tecnología y el software. Para Buffett, "uno debe invertir en negocios que hasta un idiota pueda administrar, porque algún día un idiota lo hara". En palabras de su gran amigo y colega billonario Bill Gates, "a Warren Buffett le gusta escoger sectores donde puede seleccionar a los ganadores con 10 años de anticipación y en el sector de tecnología esto es virtualmente imposible". El segundo es que ignora las tendencias macroeconómicas. Según dice, "nosotros no tenemos, nunca hemos tenido y nunca tendremos una opinión sobre dónde estarán en un año la bolsa, las tasas de interés o la actividad empresarial". Tercero, cuando evalúa una inversión se concentra en las perspectivas de la empresa a futuro, prácticamente ignorando su desempeño histórico. Como lo expresa en una de sus famosas cartas anuales a los accionistas de Berkshire Hathaway, "si los libros de historia fueran la clave de la riqueza, la lista de los 400 (personas más ricas de Estados Unidos) de Forbes estaría repleta de bibliotecarios". Finalmente, al evaluar una oportunidad de inversión, le da una importancia enorme a factores cualitativos como la calidad de los productos, el reconocimiento de marca y el equipo gerencial.
En opinión de Buffett, si una persona en los años que vienen va a ser un comprador neto de acciones y no un vendedor neto entonces le conviene que la bolsa caiga y no que suba. Por eso prefiere los mercados con tendencia a la baja y donde abunda el pesimismo. Esto explica el que en el boom actual de Wall Street haya destinado una parte considerable de los recursos de Berkshire a inversiones en bonos del tesoro americano y futuros de plata, que no se ajustan a su perfil de inversionista de largo plazo en acciones.
¿Y qué hará Buffett en el futuro con su enorme fortuna? Al igual que Bill Gates, piensa dejar a sus hijos un capital relativamente reducido. Según dice "le voy a dejar suficiente dinero a mis hijos para que puedan hacer cualquier cosa pero no suficiente para que no tengan que hacer nada". Cuando muera la mayor parte de su herencia se destinará a fundaciones dedicadas a resolver los grandes problemas de la humanidad. Sin embargo esta perspectiva es aún lejana, pues hoy a los 67 años a la pregunta de cuándo se va a retirar responde, "cinco a 10 años después de mi muerte".
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