Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/04/14 22:33

Esta es la petrolera que haría exploraciones cerca de La Macarena

Hupecol Operating Co., LLC, firma de capital estadounidense, pertenece al empresario Dan A. Hughes. Sus empresas han sido señaladas de prácticas contra el medio ambiente en Estados Unidos y Colombia. Investigación de Semana.com.

La máxima cabeza de Hupecol Operating es el empresario estadounidense Dan A. Hughes Foto: Imágenes tomadas de: dahughes.net / hupecol.com

La polémica no ha hecho más que empezar. La licencia ambiental que la ANLA expidió para actividades de exploración petrolera en el bloque Serranía -llamado así por su cercanía con la serranía de La Macarena- desató una ola de rechazo en la opinión pública, lo que puso en tela de juicio las políticas ambientales del Gobierno.

Según un sondeo que Semana.com hizo este jueves en su portal y en su perfil de Twitter acerca de qué piensa de las decisiones oficiales en cuestiones ambientales y en el que participaron -sumadas las dos plataformas- 2.648 usuarios. Según sus respuestas, al 3,3 % les parecen acertadas, al 3,5 % les son entendibles, un 48,8 % piensa que son incomprensibles y 50,4 % creen que son desacertadas.

Ante la situación, el propio presidente Juan Manuel Santos anunció en la noche de este jueves que se suspende la licencia otorgada por la ANLA a Hupecol hasta que se garantice protección medioambiental del río Caño Cristales.

Entre tanto, varios se preguntan cuál es la empresa que se dispone, en cuestión de meses, a iniciar trabajos de perforación en un área casi colindante con el Parque Nacional Natural (PNN) Tinigua y cercana de los PNN Los Picachos y La Macarena.

La perspectiva de que pueda salir afectada esta área de conservación y también Caño Cristales, que por sus exuberantes colores ha sido llamado el más hermoso del mundo, ha levantado una polvareda entre los defensores del medio ambiente y buena parte de los ciudadanos del común.

Se trata de la empresa Hupecol (Hughes Petroleum Colombia) Operating Co., LLC, de capital estadounidense y con sede en Dallas (Texas, EE. UU.), cuya cabeza visible es el empresario Dan A. Hughes, a través de la firma Dan A. Hughes Company, L.P., con sede en Beeville (Texas, EE. UU.).

Según Bloomberg, la Dan A. Hughes Company L. P. se dedica a la importación y exportación de petróleo y productos derivados. La compañía posee y opera buques petroleros, y se dedica a la distribución de crudo y actividades de refinación. Sus clientes, principalmente, están en Estados Unidos. 

“Históricamente, Hughes ha sido activo internacionalmente, con operaciones en Australia y Canadá. En 1997 Hughes se convirtió en un jugador global significativo con la creación de Hupecol Operating, LLC, con oficinas en Bogata (sic), Colombia. (…) Otras operaciones internacionales son ejecutadas en Belice e Italia.”, según se lee en el sitio web de la empresa.

Hughes, titulado en 1951 como Geólogo del Agricultural & Mechanical College of Texas (hoy Texas A&M University), es un veterano de la guerra de Corea, donde ganó una Estrella de bronce. Inició su trabajo en 1953 para Union Producing Co. de Nueva Orleans (Luisiana, EE. UU.) donde aprendió de exploración y explotación petrolera, pero llevaba el crudo en sus venas puesto que su padre, Dan G. Hughes, en la década de 1920 ya estaba en el negocio. En 1963, Dan A., junto con su gemelo, Dudley, conformó la firma Hughes & Hughes Oil and Gas.

La empresa duró hasta 1982, cuando los hermanos decidieron disolver la compañía. Dan A. creó entonces la Dan A. Hughes Company, con oficinas en Beeville (donde reside), San Antonio y Houston, aunque estaría constituída en Delaware (casi un paraíso fiscal), y su socio es su hijo Dan Allen Hughes Jr. Desde entonces, el experimentado empresario ha sido objeto de innumerables homenajes y distinciones por su trabajo, sus donaciones y su labor comunitaria.

Los líos

Sin embargo, las cosas no han sido siempre color de rosa para Hughes, en Estados Unidos, ni para Hupecol Operating, en Colombia. Por ejemplo, a finales de agosto del 2013, en el estado de Florida, los residentes de Naples protestaron por la noticia de que un pozo petrolero sería perforado cerca de las casas de unos 50 vecinos. Voceros de la petrolera no hicieron entonces declaraciones a la prensa.

Los alarmados habitantes se manifestaron en su momento porque la petrolera pretendía emplear fracking en la explotación del crudo, una técnica que ha venido popularizándose, pero que se le ha señalado de contaminante puesto que rompe rocas del subsuelo que contienen el crudo con fuertes químicos, que tendrían el potencial de contaminar las fuentes subterráneas de agua.

Sin embargo, esa tecnología ha logrado amplios réditos en un país como Estados Unidos, cuya autosuficiencia energética es un asunto de seguridad nacional, y podría atribuírsele el ser uno de los factores de la reducción del precio internacional del crudo, al lograr -de una u otra forma- poner cada vez más barriles en el mercado.

En el caso colombiano, Hupecol Operating también ha sido blanco de acusaciones. Según el diario Extra Llano, en junio del 2013 los habitantes de la Vereda La Serranía, en Puerto López (Meta), denunciaron que la petrolera estaba contaminando el río Melúa y la quebrada que nace en esa zona, en desarrollo de la explotación petrolera que adelantaba con el pozo Llanos 58, desde noviembre del 2012.

“Jaime Enrique Rodríguez, vicepresidente de la junta de acción comunal de la vereda La Serranía, asegura que debido a la actividad petrolera, las aguas del río Melúa ahora son turbias. Y el problema es que una finca sin agua, o con agua contaminada, no vale nada”, informó el rotativo.

"Rodríguez calcula que la contaminación de las aguas afecta a unas 40 fincas y critica que cuando Hupecol ha hecho socialización del proyecto, ha sido para informar lo que ya está hecho", añade el artículo. La entonces directora de la ANLA, Luz Helena Sarmiento, aseguró a Extra que no se evidenció dicha la contaminación en abril del 2013. La empresa anunció que propiciaría el diálogo para tranquilidad de la comunidad.

Lo cierto es que cuatro meses después, en octubre, varios pobladores de Puerto Gaitán estaban marchando porque, según manifestaron, "Hupecol está incumpliendo acuerdos en materias ambiental, laboral y el pago de regalías".

“El presidente de la junta de acción comunal de la vereda, Alonso Saíz, sostuvo que “en mesas de negociación hemos exigido la presencia de la ANLA, para que nos aclare los incumplimientos de Hupecol, pero sus representantes nunca aparecieron”, informaron Colprensa y El Colombiano. Hupecol, de momento, no respondió las solicitudes de comentarios de Semana.com

La Serranía

El bloque Serranía, el que quiere explorar y después explotar Hupecol, tiene una extensión de 30.800 hectáreas, pero la licencia ambiental expedida por la ANLA autorizó solamente la intervención de 47 % de esta área, es decir 16.300 hectáreas, según explicó en un comunicado la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP).

Serranía, dice la Asociación, no coincide con la cuenca hidrográfica de Caño Cristales y está a 68 kilómetros de ese afluente. “Además está a 23 kilómetros de distancia del río Guayabero y a 48 kilómetros del río Duda”, señala.

Mapa: ANLA

El gremio argumentó, además, que el proyecto está ubicado en el Distrito de Manejo Integrado Macarena Sur en una zona que permite la actividad productiva y que ya se encuentra intervenido por actividades como la agricultura, la ganadería, la explotación maderera, frigoríficos y asentamientos humanos, así como está afectada “por cultivos ilícitos, que han causado una deforestación intensiva”.

Fuentes cercanas a la petrolera indicaron que la licencia ambiental fue autorizada con base en los conceptos de Corpomacarena, Corpoamazonía y Parques Nacionales Naturales, pese a que la directora de esta última entidad, Julia Miranda, manifestó que no participó en el proceso de licenciamiento.

Así mismo, expresaron que si bien se les autorizó la perforación de 150 pozos exploratorios, lo más posible es que sean apenas un par (dependiendo de la presencia de crudo) y que el paso a seguir después es el de hacer un plan de manejo ambiental.

Entre los entendidos del sector, consultados por este portal, Hupecol Operating se dedica a “embellecer campos y bloques y vender”, es decir, sacar las licencias correspondientes e iniciar la producción, para luego comercializarlo y sacarle ganancia, algo común en el sector petrolero y minero.

“Por ejemplo en Cara-cara, pusieron a producir el área, sacaron los permisos y lo vendieron por el triple. También hicieron eso con La Cueva”, dijo la fuente, que no quiso ser identificada, a Semana.com. “El desarrollo más importante lo están haciendo en Llanos 58”, según expresó, es decir, en Puerto Gaitán.

Fue en marzo del 2012, que que la prensa económica recogió la venta de Hupecol Cueva LLC a la firma argentina GeoPark un mes atrás, Esta firma una de las tantas ‘hermanas‘ que tiene Hupecol Operating, incluía los bloques La Cueva (en producción de 12.300 barriles diarios) y Llanos 62 (en exploración). La transacción se hizo por 75 millones de dólares.

Lo cierto es que las preocupaciones ambientales en torno del bloque Serranía no amainan. En ‘Semana en vivo‘, la gobernadora del Meta, Marcela Amaya, resaltó que la zona donde se realizaría la exploración es en medio del Distrito de Manejo Integrado de Recursos Naturales Ariari- Guayabero. “Por la diversidad de microclimas y ecosistemas, esta reserva del país alberga 12.000 especies vegetales, más de 420 especies de aves, 63 de reptiles, 213 de peces y 42 mamíferos. Así mismo, habitan 23 especies en peligro de extinción”, expresó.

Y aunque la ANLA ha respondido que el área otorgada a Hupecol no afectará el ecosistema de la zona, varios expertos señalaron en el programa que los pozos tendrían impacto en los nacimientos de los ríos Guayabero, Duda, Losada y en el emblemático Caño Cristales. Solo el tiempo dirá si la operación que pretende Hupecol saldrá avante o esta mano la ganarán los defensores del medio ambiente.

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