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| 11/26/2011 12:00:00 AM

¡Incertidumbre!

Aunque el mundo tambalea, en Colombia la situación no es dramática. Las proyecciones de crecimiento para el próximo año se mueven entre 4,5 y 5 por ciento. La economía seguirá liderada por la demanda interna.

La economía colombiana está cerrando un año muy bueno. Los analistas creen que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá en 2011 alrededor del 5 por ciento, mientras que el gobierno y el Banco de la República son más optimistas y piensan que podría acercarse al 6 por ciento.

A pesar de que en el remate del año el invierno ha hecho estragos -las vías están colapsando, lo que dificulta la movilización de la carga-, los principales indicadores económicos cerrarán por lo alto. Con los datos hasta ahora disponibles puede decirse que el país está a punto de alcanzar una cifra excepcional en exportaciones, cercana a los 50.000 millones de dólares, y podría batir su propio récord en inversión extranjera directa (IED) y llegar a 13.000 millones de dólares -lo máximo alcanzado se registró en 2008, con 10.596 millones de dólares.

El 2011 también pasará a la historia como el año en el que el país recuperó el grado de inversión, hecho que ayudó a alcanzar una cifra nunca vista de emisiones de acciones en el mercado local: cerca de 13 billones de pesos. La tasa de desempleo ha bajado lentamente hasta situarse en 9,7 por ciento en septiembre pasado. Y la inflación, que ha subido, no se ha salido de madre y al final del año estará dentro del rango meta fijado por el Banco de la República de entre 2 y 4 por ciento. En materia petrolera, el país está cerca de alcanzar el registro histórico de producción de un millón de barriles. Y para completar la foto de 2011, por fin se aprobó el TLC en el Congreso estadounidense, después de casi cinco años de haber estado congelado en la Casa Blanca.

Como se puede ver, 2011 ha sido un año muy positivo. Pero ¿será esto suficiente para que los colombianos se vayan tranquilos a celebrar la Navidad y a esperar con confianza la llegada del año nuevo? La verdad es que sí hay motivos para festejar el cierre de 2011, pero es mejor no exagerar la fiesta porque el entorno internacional está muy complicado y podría cambiar el panorama de un momento a otro.

No hace falta consultar el oráculo para saber que los mayores riesgos para cualquier economía, incluida la colombiana, en 2012, están dados por la creciente incertidumbre internacional proveniente de los graves problemas fiscales de Estados Unidos y fundamentalmente de cómo evolucionará la crisis de la eurozona. Sin que se haya terminado el convulsionado 2011, ya muchos avizoran un nuevo año negro para la economía mundial. Los pronósticos no son nada buenos.

La pregunta que todos se están haciendo por estos días es qué tanto impactará a Colombia la tormenta que se vive afuera. Al respecto, hay un amplio consenso en que el país hoy está mejor preparado para enfrentar un choque externo y no saldría maltrecho, aunque todo dependerá de la fuerza que tome el huracán. Y en este punto, el grado de incertidumbre es muy alto -no se sabe qué tanto se profundice la crisis global- y, por consiguiente, la capacidad predictiva es limitada.

Por ahora, los expertos prevén un impacto moderado y esperan que la economía colombiana crezca en 2012 en un rango entre 4,5 y 5,0 por ciento. En este sentido, se parecerá un poco a 2011, pues la economía seguirá liderada por el consumo interno y la inversión.

Como siempre, hay unos comentaristas optimistas y otros pesimistas. Los primeros están sacando a relucir la forma acertada como reaccionó la economía colombiana en la pasada crisis de 2008, que terminó en una recesión global: el PIB de Estados Unidos y de varios países europeos cayó.

Colombia fue uno de los pocos países que no tuvieron contracción del PIB y donde el sistema financiero siguió funcionando y no se afectó el crédito. El choque se sintió por el lado de los flujos de capital y el comercio internacional, que disminuyeron.

Este argumento le sirve al ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, para explicar por qué el gobierno está relativamente tranquilo frente a 2012. "En el año 2007, el mundo estaba disparado y Venezuela compraba de todo, y crecimos al 7 por ciento. En 2011 y 2012, el vecino no nos compra y el mundo está en incertidumbre, y aun así estamos creciendo al 5,5 por ciento" (ver entrevista en el artículo siguiente).

Roberto Steiner, director de Fedesarrollo, comparte su optimismo y prevé que la situación externa tendrá un impacto moderado. Afirma que la economía colombiana, que seguirá liderada por la demanda interna, tiene grandes fortalezas que le permiten resistir la turbulencia internacional. Entre ellas, la flexibilidad cambiaria, la credibilidad de la meta de inflación y la capacidad de reacción de la política doméstica. "A diferencia de los países más desarrollados, la política monetaria en Colombia tiene espacio de acción en caso de que se materialicen internamente los efectos de la turbulencia internacional".

En todo caso, como dice Alejandro Gaviria, decano de Economía de la Universidad de los Andes, estos pronósticos para Colombia se están haciendo sobre la base de que no ocurra una catástrofe económica en el mundo. En otras palabras, están pensados bajo el supuesto de que algunos países de Europa entren en recesión, pero que Estados Unidos siga en terreno positivo, así sea con un crecimiento bajo.

Los analistas locales no le atribuyen, por ejemplo, una alta probabilidad al hecho de que Italia se pueda hundir y lleve a la debacle a la eurozona, y esto tenga efectos cascada en la economía global. Sin embargo, mientras esa opción exista, siempre será factor de incertidumbre.

Para el analista Alberto Bernal, si se logra detener la crisis en Europa y bajar la tensión fiscal en Estados Unidos, las posibilidades de que Colombia crezca cerca del 5 por ciento el año entrante son muy altas. Pero si las autoridades europeas no se logran poner de acuerdo para apoyar a Italia, "el mundo caerá y todos la pasarán negra, incluida Colombia".

El presidente de Anif, Sergio Clavijo, cree que lo peor es que de darse la contracción del PIB en la eurozona, no hay margen de maniobra en esos países. "El asunto es que si fuera el primer día de la crisis, la cartuchera estaría llena para actuar, pero ya se gastaron la munición en la crisis de 2008". En otras palabras, dice Clavijo, nadie en su sano juicio está hablando de políticas keynesianas (gasto público) porque los gobiernos ya no tienen de dónde echar mano. Europa está en el peor de los mundos: desempleo, crisis fiscal y debilidad del sistema financiero.

El exministro de Hacienda Guillermo Perry dice que la mayor incertidumbre externa está en el riesgo de una crisis financiera como la que ocurrió a finales de 2008. "Los europeos todavía están a tiempo de evitarla, pero si hay crisis, nos pegaría duro. Hasta ahora no va a haber una recesión, pero el crecimiento económico caerá: no creceríamos por encima del 2 por ciento. No soy tan optimista como el ministro".

Canales de contagio

Aunque las aguas están más calmadas en Colombia, hay que estar preparados.

La crisis externa podría contagiar al país por tres canales. Primero, por la reducción del comercio exterior, tanto en precio como en volumen. Un segundo canal tiene que ver con la financiación del crédito externo. La crisis de la banca europea ya ha provocado una restricción a la liquidez, y esto se podría transmitir a América Latina. Ya lo están sintiendo México y Chile, que tienen un sector financiero básicamente extranjero.

Y un tercer foco de contagio es el elemento confianza, que se debilita siempre en tiempos de crisis y es difícil de recuperar, pues genera un desánimo general en los negocios y hace que toda las decisiones se frenen y nadie invierta.

En general, los mercados locales están confiados sobre la forma como reaccionará Colombia frente a una crisis internacional. Daniel Velandia, de Correval, descarta que se dé una salida de capitales del país. "La inversión extranjera no está saliendo, por el contrario, son compradores permanentes". Además recuerda que ni siquiera en la crisis de 2008 se vio salida de inversionistas de la bolsa.

Claro que no hay que descartar que el nerviosismo internacional siga afectando la bolsa colombiana, como ha venido ocurriendo este año, a pesar de que el país sigue teniendo las mejores perspectivas y las empresas están mostrando excelentes resultados. Las compañías colombianas en bolsa son las que mayor crecimiento de sus utilidades registran en comparación con las de otros países de la región, y son las que más sorpresas positivas han generado frente a las expectativas de los analistas. Pero aun así, la bolsa ha retrocedido durante el año en cerca de un 20 por ciento.

Fuera del efecto en la bolsa, Daniel Niño, director de Investigaciones Económicas y Estrategias de Bancolombia, afirma que hasta la fecha, la transmisión de la crisis externa en Colombia ha sido baja.

La razón, dice, es que la economía ha presenciado diez años de importante desempeño económico y muchos de aquellos factores que lo explican se han visto hasta ahora poco afectados. Por ejemplo, los ingresos del gobierno han aumentado sensiblemente por cuenta de los altos precios de materias primas, especialmente del petróleo. En este sentido, destaca Niño, los ingresos petroleros del gobierno por Ecopetrol, regalías e impuesto de renta en 2004 llegaban a 3,9 billones de pesos y en 2010 sumaban 11,5 billones. Para 2011, las perspectivas de 16,4 billones de pesos serán superadas ampliamente.

Hay expectativa positiva sobre los precios del petróleo, que siguen altos, y ello ayudará a que las finanzas públicas sean favorecidas y a elevar la confianza de los inversionistas en el país. "No es extraño, por tanto, que mientras España e Italia se financian casi al 7 por ciento, la deuda externa colombiana a 2019 pague menos de la mitad: 3,2 por ciento".

Ahora bien, en caso de que la crisis internacional se agrave, todos se estarán aferrando nuevamente a China, pues los altos precios de las materias primas se explican por la alta demanda mundial del país asiático.

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos sabe que tiene en sus manos una de las herramientas más poderosas para mover la economía: la inversión pública. La ventaja es que tiene caja para hacerlo y el gran pretexto es la infraestructura.

Habrá que cruzar los dedos para que no se deteriore la confianza por los factores internacionales. Como dice Juan Nicolás Pardo, de Valores Bancolombia, hasta ahora el mayor contagio es el miedo. Y la eurozona es una buena muestra.

Lo importante es que, en medio de la incertidumbre con que arranca 2012 en el mundo, para Colombia se vislumbra un año sin dramatismos: entre bueno y regular. Las apuestas sobre un caos en la economía mundial, algo parecido a las predicciones mayas apocalípticas que algunos han interpretado como el fin del mundo, no llegan al 15 por ciento. Así las cosas, es bueno ponerle ánimo a 2012, pero andar con cautela. Con la tormenta que se está formando afuera, nunca se sabe en qué dirección soplarán los vientos.
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