Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1982/06/14 00:00

JOYERIAS: S.O.S.

El método es simple, y muy ingenioso; se anuncia la llegada de un buen comprador, y después, las joyas desaparecen.

JOYERIAS: S.O.S.

La cifra es impresionante: 217 millones de pesos cambiaron de manos en once días, pero no en grandes operaciones financieras, sino en seis asaltos sucesivos.
¿Quién seguirá? Este interrogante flota sobre los dueños de las 214 joyerías bogotanas, cinco de las cuales perdieron 89 millones entre el dos y el once de mayo.
A este capital, respetable de por sí, se suman los 128 millones robados del Sanandresito de Medellín el 8 de mayo.
Esta escalada de una modalidad criminal que parecía ya cosa del pasado, empezó el 4 de mayo; con una precisión cronométrica, los ladrones se tomaron dos calles en la concurrida carrera 15, y en un cuarto de hora escogieron cuidadosamente lo mejor de las existencias de dos joyerías contiguas: "First" y "Manosalva". ¿Cómo lo hicieron? A través de una llamada avisaron a las joyerías que un grupo de turistas extranjeros quería comprar las joyas más caras. Una hora más tarde, la banda situó hombres armados en las esquinas de las calles 88 y 89, cerró a punta de ametralladora los demás locales de la cuadra, y vació los azafates entre las 6:15 y las 6:30 de la tarde. La gente de los negocios contiguos marcó el número 12, correspondiente a la policía, pero nadie contestó.
Dos días después, el jueves 6, la joyería "Itoco", que ya había sido saqueada en 1979 luego de la explosión de un cilindro de gas en la calle 19, fue atracada después de la hora de cierre. Los ladrones siguieron a los empleados, los capturaron en la carrera séptima, los montaron en un automóvil y los obligaron a abrir de nuevo la joyería. Pérdidas: diez millones de pesos.
El sábado siguiente, a las once de la mañana, los asaltantes regresaron a menos de tres calles de las joyerías "Manosalva" y "First". Permanecieron diez minutos en el interior de la joyería "Durán". Pérdidas: diez millones de pesos.
Se tomaron un respiro de cuatro días, lapso en el cual desaparecieron del Sanandresito de Medellín, centro del comercio de contrabando, mercancías por valor de 128 millones de pesos, en un asalto rápido y tumultoso, a plena luz del día el sábado 8.
A las once y media de la mañana del martes 11 de mayo, un hombre golpeó a la puerta marcada con el 8-27 de la calle 13. Se presentó a la recepcionista de la compañía "Gemas de Colombia", como un comerciante que deseaba comprar cinco millones de pesos en esmeraldas: el mismo mecanismo del primer asalto. Obviamente, fue recibido. Minutos después, un segundo individuo golpeó a la puerta preguntando por el "comerciante". Estaba armado y les franqueó la puerta a punta de pistola, a cinco personas más, que se llevaron 35 millones de pesos en piedras y efectivo. En el botín se contaba una vieja arma nazi, especie de espadín corto con una cruz gamada de diamantes en la empuñadura, que el dueño de la compañía estimaba como invaluable.

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