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| 1/21/2012 12:00:00 AM

Kodak apaga su cámara

El ícono más importante de la industria fotográfica, profesional y aficionada, tiró la toalla. Se declaró en bancarrota y lo más probable es que desaparezca.

Luego de 130 años de historia, el jueves de la semana pasada la emblemática compañía neoyorquina Kodak se declaró en bancarrota y se acogió al famoso capítulo 11, con la esperanza de someterse a una reestructuración que le permita sobrevivir en la era digital.

Kodak hizo historia en la cultura tecnológica con productos como las primeras cámaras fotográficas portátiles, las tecnologías de revelado más eficientes y económicas, y aun las propias cámaras digitales, y en una inexplicable paradoja sucumbió derrotada por su propio invento. Su fundador, el inventor George Eastman, fue ejemplo de empeño y visión empresarial. De origen humilde, debió abandonar la escuela a la edad de catorce años para emplearse como mensajero. Desde muy joven se aficionó a la fotografía, que a finales del siglo XIX era un arte rudimentario y aparatoso que utilizaba placas húmedas y requería procesos de impresión complicados, lentos y costosos. Eastman trabajaba durante el día en un banco, en labores contables, y utilizaba las noches para experimentar con posibles soluciones a los problemas fotográficos. Cuentan sus biógrafos que solía pasar hasta el amanecer haciendo pruebas y leyendo cuanto podía sobre asuntos químicos, obsesionado por inventar algo que lo sacara a él y a su familia de la pobreza. El esfuerzo titánico fue recompensado con la creación en 1881 de la empresa que lideraría la industria fotográfica durante el siglo XX. Tras la muerte del fundador, en 1932, Kodak continuó su marcha triunfal por el mundo de las tecnologías de la imagen. Cámaras, papel, lentes y accesorios le dieron fama y mercado, pero su producto más emblemático fue, sin duda, la película Kodachrome, reina indiscutible durante décadas y el rollo fotográfico más utilizado en el mundo. Prácticamente todo aquel que disparó alguna vez una cámara análoga utilizó una de estas populares películas de 35 milímetros, y cuando se anunció oficialmente que Kodak descontinuaba la producción del legendario rollo, en octubre de 2009, la nostalgia se apoderó de los aficionados a la fotografía en todo el planeta.

Sus directivos fueron capaces, incluso, de ver el futuro digital que se aproximaba a finales de los setenta y Kodak es propietaria de algunas de las primeras patentes de cámaras digitales. Es decir, la era digital no le tomó por sorpresa.

Entonces, ¿por qué se fue a la bancarrota? La causa parece estar relacionada con el estancamiento en su capacidad innovadora. Kodak afrontó un problema común: su modelo principal de negocio se basaba en una tecnología llamada a desaparecer, y transformarse súbitamente al mundo digital suponía renunciar a la principal fuente de ingresos. Durante los años ochenta la empresa aplicó el evangelio que dictaban los gurúes del management de entonces: aprovechar las ventajas comparativas, por lo que se enfocó en explotar a fondo sus fortalezas -la química, la óptica y las tecnologías de cine-. Entretanto, puso tímidamente un pie en la nueva era con la producción de cámaras digitales. Pero no logró hacerse competitiva en este nuevo mundo.

Para obtener algo de liquidez, la compañía puso en venta en agosto pasado un portafolio de 1.100 patentes de tecnologías digitales, pero sus competidores se abstuvieron de comprarlas en espera de un mayor debilitamiento financiero de Kodak, que ya se veía venir.

No significa, por supuesto, la desaparición de la empresa ni de la emblemática marca. Se trata, como advirtieron sus directivos, de una reestructuración del negocio, algo que ya venía en marcha desde hace varios años. La noticia de la reestructuración se dio justo el mismo día en que otro gigante norteamericano, General Motors, que se declaró en bancarrota en 2009 debido a sus debilidades tecnológicas, anunciaba el retorno al liderazgo mundial en la venta de automóviles, lo que hace pensar que esta quiebra de Kodak podría ser tan solo un hito más en su asombrosa historia de innovación.
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