Sábado, 20 de diciembre de 2014

| 2013/02/02 09:00

La apuesta decisiva de BlackBerry

La renovación de los BlackBerry, anunciada la semana pasada, no logró convencer al mercado bursátil, que castigó su tardanza. Sólo los usuarios salvarían a la empresa.

El presidente de BlackBerry, Thorsten Heins, presentó la semana pasada los nuevos modelos del teléfono inteligente. Foto: AP

No le fue nada bien a BlackBerry en su intento por resucitar en el negocio de los terminales móviles. Tan solo minutos después de que el presidente de la compañía, Thorsten Heins, presentó el pasado miércoles los dos nuevos teléfonos con el sistema operativo 10, las acciones de la empresa empezaron a derrumbarse, registrando una caída en el mercado bursátil de Nueva York del 12 por ciento.

En el acumulado, BlackBerry ha perdido el 17 por ciento de su valor en el último año, aunque su momento más crítico ocurrió a mediados del año pasado, cuando el precio de la acción cayó a 6,3 dólares. Se habló bastante de que las esperanzas estaban puestas en este lanzamiento, considerado por muchos analistas como la última oportunidad de BlackBerry para recuperar algo de su glorioso pasado. 

Heins mostró dos terminales completamente renovados, el Z10 y el Q10, muy en línea con las tendencias actuales, con pantallas táctiles de 4,5 pulgadas y repletos de aplicaciones y facilidades de uso, listos para competir de tú a tú con el Galaxy SIII de Samsung y el iPhone de Apple, los reyes actuales del mercado. Pero ni estos aparatos ni el cambio de nombre de la empresa –que abandonó RIM y adoptó BlackBerry, ni el nombramiento de la cantante Alicia Keys como directora creativa– fueron suficientes para animar a los inversionistas.

La industria de terminales móviles es, sin duda, la más asombrosa montaña rusa de los negocios actuales. Hace menos de cuatro años los teléfonos BlackBerry eran las piezas de electrónica de consumo más apetecidas del mundo. Su legendario sistema de chat los catapultó al primer lugar en ventas en el entonces todavía pequeño segmento de los smartphones y de los teléfonos para el trabajo y la productividad. 

RIM lucía imparable y los operadores móviles no dudaban en pagar las sumas astronómicas que implicaba instalar servidores exclusivos para transmitir datos del complejo sistema BlackBerry. Cada día más usuarios solicitaban el servicio. Pero de repente se atravesó un señor de nombre Steve Jobs, quien sedujo al mundo con su propuesta de un teléfono que servía también para entretenerse, y el popular iPhone destronó sin piedad a BlackBerry. 

Había llegado la era de los sistemas operativos livianos, de estándar abierto y cargados de miles de aplicaciones para disfrutarlos como nunca antes la gente había imaginado que se podía disfrutar un teléfono. RIM no fue el único damnificado en esta loca historia de negocios. La finlandesa Nokia, que dominaba el mercado masivo, vio caer su sistema operativo Symbian, al tiempo que desaparecía la norteamericana Palm, entre otras leyendas. 

Las razones para la negativa reacción del mercado bursátil ante la nueva plataforma BlackBerry 10 tienen que ver con el extremo retraso con que llegaron los cambios y la renovación a la empresa canadiense. Nokia dio el salto a un sistema operativo moderno y competitivo hace ya más de un año, en tanto que BlackBerry llega apenas en 2013 a las tendencias de moda, cuando ya incluso Apple misma ha sido relegada al segundo lugar por el nuevo monarca de la telefonía móvil, Samsung. Al parecer, el punto más decepcionante para los inversionistas fue el anuncio de que los nuevos teléfonos estarán disponibles para los operadores norteamericanos solo a mediados de marzo. Demasiado tiempo para una empresa que podría tener sus días contados. De hecho, se ha especulado con la posibilidad de que sea adquirida por la china Lenovo, aunque el propio Heins ha negado el rumor.

Aunque la plataforma BlackBerry 10 contiene notables innovaciones, como la integración con redes sociales y la unificación de las comunicaciones en un solo punto, popularizar un teléfono con sistema operativo diferente al iOS que tiene el iPhone, o al sistema Android de los teléfonos Samsung y otras marcas, podría ser una tarea titánica, puesto que entre los dos acaparan el 92 por ciento del mercado móvil mundial. Windows Phone, de Microsoft, lleva ya algún tiempo haciéndose con paciencia un lugar en ese mercado tan difícil y ha conquistado la mayor parte del espacio restante; y parece que no hay sillas para nadie más. Sin embargo, no son los inversionistas, sino los usuarios quienes dirán la última palabra. Hay todavía muchos y tienen en sus manos el futuro de esta emblemática empresa.

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