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| 1/17/2015 10:00:00 PM

La apuesta por la infraestructura energética

Con inversiones por 9.000 millones de dólares despega Hidrosogamoso y se alista Reficar, dos de los más grandes proyectos en los sectores eléctrico y petrolero del país en los últimos 40 años.

La entrada en operación de Hidrosogamoso no podía ser más oportuna, ahora que se habla de la proximidad del fenómeno de El Niño. Esta central aleja los temores de un racionamiento, pues responderá por la generación del 8,3 por ciento de la energía que demanda el país en un año. También, igualmente oportuno es el despegue de Reficar pues prenderá sus máquinas justamente en el año en que se necesita un nuevo impulso para el crecimiento económico. En su operación esta refinería aporta el 11 por ciento en el PIB industrial y el 0,6 por ciento en el PIB nacional.

Se trata de dos megaproyectos que el país venía esperando y en los que se invirtieron 9.000 millones de dólares. Estas son sus características.

La energía de Hidrosogamoso

Seis años duró su construcción. Es una de las mayores centrales hidroeléctricas del país y fue inaugurada la semana pasada. En Hidrosogamoso, de propiedad de Isagén, se invirtieron 4,3 billones de pesos (alrededor de 2.000 millones de dólares).

Hidrosogamoso será la cuarta central hidroeléctrica más grande de Colombia, después de San Carlos, Guavio y Chivor, con una capacidad instalada de 820 megavatios. El embalse de la hidroeléctrica se construyó en un terreno de 7.000 hectáreas, que alberga 4.800 millones de metros cúbicos de agua. Su área de influencia comprende los municipios de Girón, Betulia, Zapatoca, Los Santos y San Vicente de Chucurí (Santander).

Desde el punto de vista de la ingeniería es una obra monumental. Además del gigantesco embalse que recoge las aguas del río Sogamoso, se construyó una presa de 190 metros de altura (equivalente a la altura de la torre Colpatria), con tres unidades de generación de energía, las más grandes que se han instalado hasta el momento en el país. La primera unidad comenzó a operar el primero de diciembre del año pasado. El megaproyecto demandó obras complementarias como 50 kilómetros de vías y 16 puentes, uno de los cuales tiene una altura de 120 metros.

El gerente de Isagén, Luis Fernando Rico, aseguró que el proyecto es un hito para el sector eléctrico, para Santander y para la propia Isagén, ya que aumentará su capacidad instalada en cerca de 50 por ciento. Pero, adicionalmente, valoriza más a la compañía en la que el gobierno tiene puestas sus esperanzas para financiar la cuarta generación de concesiones viales. Con esta central, Isagén se posiciona como la segunda generadora del país, después de Empresas Públicas de Medellín (EPM), con una capacidad instalada de 3.032 megavatios.

Este año, el Ministerio de Hacienda definirá la nueva fecha de privatización de la compañía, en la que la nación tiene el 57 por ciento de las acciones.

El proyecto, como la mayoría de obras de esta magnitud, no ha estado exento de las protestas de las comunidades de la zona de influencia, que advirtieron sobre contaminación de las aguas del río Sogamoso, mortandad de peces y problemas ambientales.

Sin embargo, Rico asegura que la obra cumplió todos los requisitos técnicos, que se mitigaron los posibles impactos en el medioambiente y se reubicaron 183 familias que recibieron cinco hectáreas cada una para mejorarles las condiciones de vida. Varios municipios esperan sacarle provecho con proyectos turísticos relacionados con el desarrollo de deportes náuticos y pesca artesanal.

El ‘efecto’ Reficar


Si hay un proyecto en el que los sectores energético y petroquímico y la industria nacional tienen sembradas sus esperanzas ese es la Refinería de Cartagena (Reficar).

La ampliación y modernización de la refinería tendrá un impacto del 11 por ciento en el PIB industrial y del 0,6 por ciento en el PIB del país.

Reficar, de propiedad de Ecopetrol, es uno de los más modernos complejos industriales de América Latina, que se levanta en el sector de Mamonal, a unos minutos de Cartagena, en un terreno de 140 hectáreas. La vista se pierde al observar el tamaño de este proyecto que comprende 31 plantas que permitirán duplicar la capacidad de refinación del país de 80.000 a 165.000 galones diarios de hidrocarburos.

Además, se procesarán muchos de los cerca de 1.000 derivados del petróleo y garantizará el abastecimiento de combustibles nacionales hasta 2020. De esta manera se dejará de importar 70.000 barriles de diésel al día, más del 50 por ciento de lo que se consume en el país. También se disminuirán las compras externas de gasolina para aviación.

Otra ventaja es que se producirán combustibles más limpios, con bajo contenido de azufre, un tema clave para ciudades tan contaminadas como Bogotá.

Reficar presenta actualmente un avance del 98,2 por ciento en sus obras. De las 31 plantas o unidades de producción están terminadas 29. Las dos restantes entrarán en operación mecánica en los próximos días. A mediados del año estará en pleno funcionamiento.

Para dimensionar el tamaño de esta refinería, la segunda después de la de Barrancabermeja que refina 250.000 barriles diarios, basta decir que durante todas las etapas del proyecto se generaron 30.500 empleos.

Con la puesta en marcha de Reficar se pone fin no solo a una de las obras más esperadas del país sino también a una de las más arduas polémicas por la demora en la entrada en operación, el cambio de dueños y los costos que se elevaron sustancialmente.

En el proyecto inicial, diferente al actual, se tenía previsto invertir 3.700 millones de dólares, y luego se amplió a 7.000 millones. Ecopetrol debió asumir por sí sola la puesta en marcha del proyecto, luego del retiro de la multinacional Glencore, que en 2009 le vendió a la estatal petrolera el 51 por ciento de las acciones que había adquirido en 2006.

Para Ecopetrol el arranque del proyecto le permitirá comenzar a recuperar las millonarias inversiones en momentos críticos para la compañía, tras el descenso de la acción como consecuencia del desplome de las cotizaciones internacionales del petróleo.

La compañía y el país esperan recoger los frutos de esta megaobra, que le da un vuelco al sector energético nacional.
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