Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1993/06/14 00:00

La Babel industrial

Los empresarios están preocupados por la proliferación de encuestas en el sector manufacturero.

La Babel industrial


EL JUEVES PASADO, LA UNIdad de Monitoría Industrial del Ministerio de Desarrollo -un programa de apoyo a la reconversión del sector realizado con la colaboración financiera del Banco Mundial-, dio a conocer una encuesta según la cual la industria manufacturera del país tuvo un crecimiento del 6.8 por ciento en el primer bimestre del año.
El Ministro de Hacienda, por supuesto, estaba feliz. No hacía una semana que se había producido el debate entre los miembros del equipo económico en torno de un supuesto debilitamiento de la actividad productiva por culpa del manejo de la tasa de cambio. Y él era uno de los que había sostenido que por ninguna parte se veían asomos de recesión.
A los industriales, en cambio, la publicación de la encuesta no les cayó nada en gracia. No tanto por los resultados de la misma que de todas maneras no coinciden con los de sus propios sondeos, sino porque lejos de contribuir a despejar el panorama sobre la verdadera situación de la econmía del país, consideran que es un elemento más de confusión.
"Ya es hora -le dijo a SEMANA Carlos Arturo Angel, presidente de la Andi- de que todos nos sentemos a pensar en la conveniencia de fortalecer los mecanismos de información oficial". Y no solo porque todas las encuestas arrojan resultados diferentes, lo que ha generado una Babel entre los analistas del sector, sino porque los propios empresarios "ya no resisten una encuesta más ".
En este momento los industriales del país están sometidos a un bombardeo de preguntas que para muchos comienza a volverse fastidioso. Aunque no todos responden a todos los sondeos, y no todos ellos tienen la misma frecuencia, lo cierto es que en la actualidad se realizan por lo menos siete encuestas destinadas a medir el comportamiento de la actividad industrial.
La más importante, sin duda, es la del Dane. Pero también la menos oportuna en cuanto a la publicación de sus datos. De allí que hayan surgido las otras seis: la de opinión empresarial de la Andi; la de opinión empresarial de Fedesarrollo; la de opinión económica de El Tiempo; la del Centro Nacional de Consultoría y la Unidad de Monitoría Industrial del Ministerio de Desarrollo; la de grandes industrias del Ministerio de Hacienda, y la de pequeña y mediana industria de Acopi.
Pero más que la proliferación de encuestas, lo que preocupa a los industriales es su interpretación. Según Carlos Arturo Angel, el informe de la Unidad de Monitoría Industrial arroja, por ejemplo, dos conclusiones que discrepan con la opinión manifestada por sus afiliados en su propio sondeo institucional: una relacionada con el crecimiento y la otra con los niveles de inversión.
En cuanto a la primera, la Andi considera exagerado el crecimiento del 6.8 por ciento. Sobre todo teniendo en cuenta que según sus afiliados los meses de enero y febrero fueron bastante flojos. Y en cuanto a la inversión en bienes de capital Angel manifiesta, basado nuevamente en la opinión de sus afiliados, que se están haciendo cuentas alegres y que la realidad es otra.
Para María Luisa Chiappe, la directora de la Unidad de Monitoreo Industrial, las discrepancias se deben, precisamente, a que la encuesta de la Andi consulta únicamente a los afiliados al gremio y tiene un carácter cualitativo, mientras la del Centro Nacional de Consultoría es cuantitativa y representa por lo menos al 85 por ciento de la producción del sector.
Lo cierto del caso es que probablemente ningún analista se atrevería a poner la mano en el fuego por ninguna de las dos. Y que, de alguna manera, la proliferación de las encuestas lo que ha hecho es restarle credibilidad a todas. Por eso lo más sensato parecería ser lo que propone el mismo Angel: hacer un gran esfuerzo por fortalecer institucionalmente las fuentes de información oficial (léase Dane). De lo contrario, el país seguirá sumido en la incertidumbre sobre el real comportamiento de su sector productivo. Y eso puede resultar contraproducente en un proceso de internacionalización como el actual. -

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