Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2009/01/11 00:00

¿La caja menor?

La decisión de no bajar el precio de la gasolina y llevar los excedentes a un fondo genera interrogantes. Nadie sabe si la plata será ahorrada o si terminará por financiar los gastos del gobierno

¿La caja menor?

El anuncio navideño que hizo el gobierno de no bajar el precio de los combustibles, como ha venido ocurriendo en otras partes del mundo, causó un gran malestar entre los colombianos. A los consumidores no les quedó otra que aceptar a regañadientes la medida, aunque sienten que el gobierno les hizo 'conejo'. A los expertos les parece que el asunto va mucho más allá, pues el gobierno lo que hizo fue imponer un ahorro forzoso a los consumidores sin pasar por el legislativo. Y muchos otros analistas temen que estos recursos se usen para financiar su gasto. Esta es quizás la mayor preocupación frente a este tema, pues si bien la mayoría ve con buenos ojos la generación de este ahorro, la verdad es que en un país con tantas necesidades, estos recursos siempre serán una tentación para el gobierno.

El ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, dijo que la decisión tiene sustento jurídico en el Plan de Desarrollo que autorizó la creación de un fondo de estabilidad de los precios de los combustibles, y asegura que este dinero es un ahorro de los consumidores y de nadie más.

¿Quién tiene la razón? Está por verse. Es cierto que el Plan de Desarrollo aprobado por el Congreso en el 2007 autorizó crear un fondo de estabilización de precios de los combustibles, Fepc, con el objeto de hacer un ahorro y atenuarles a los consumidores las fuertes alzas en el precio de la gasolina, por efecto de los incrementos en los precios internacionales del petróleo. Sin embargo, esta misma ley en su artículo 69 dijo que "los recursos para la constitución de este fondo provendrán de la transferencia de parte de los recursos ahorrados por Ecopetrol". No precisó ninguna otra fuente para alimentar el fondo.

Por eso el ex ministro de Hacienda y también de Minas, Juan Camilo Restrepo, afirma que la ley del Plan no autorizaba nada más. "Y mucho menos preveía la imposición de un ahorro forzoso gigantesco a cargo de los consumidores de gasolina". Para el ex ministro si el gobierno quería imponer un ahorro forzoso debió utilizar el camino correcto que es el de una ley expedida por el Congreso. "Y no el de los decretos adoptados furtivamente por el gobierno en medio de los villancicos navideños".

Y no menos preocupante es el destino que se le dará a estos recursos. Se estima que con los actuales precios internacionales del crudo podría generarse un saldo a favor del fondo de 2,5 billones de pesos al año. Eso es, ni más ni menos, una reforma tributaria, algo que el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, refuta de inmediato. "El fondo de estabilización de los precios de los combustibles es un ahorro que no es del gobierno central, es un ahorro que les pertenece a todos los colombianos".

El decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria, dijo en su columna de El Espectador que la medida se puede interpretar como una forma subrepticia de aumentar los ingresos corrientes de la Nación sin afrontar la necesaria controversia legislativa. Según Gaviria se podría argumentar que el fondo de estabilización es simplemente una manera indirecta de resolver los problemas de financiación del presupuesto de 2009. "El fondo seguramente invertirá sus recursos en títulos de deuda pública, constituyéndose, por lo tanto, en una fuente expedita de recursos de financiamiento. Paradójicamente, el ahorro forzado del público terminaría simplemente financiando al gobierno". Hasta el momento no se ven claros los mecanismos que se utilizarán para asegurar que estos dineros no se tocarán.

El presidente Uribe, con ocasión de los 50 años de Planeación Nacional, señaló que este ahorro le quitará presión al presupuesto nacional para que se puedan financiar otras cosas. Concretamente, dijo que esto se puede traducir en más de tres millones de Familias en Acción, y en el avance de obras públicas que son de gran trascendencia. La verdad es que el propósito puede ser muy loable, pero muchos piensan que sigue siendo una arbitrariedad del gobierno.
 

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