Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1990/08/20 00:00

La cama vacía

Más de 600 mil turistas perdió Colombia en los últimos diez años.

La cama vacía

El turismo se ha convertido en una de las industrias más prometedoras del mundo. Países como España y México derivan de él una parte muy importante de sus ingresos externos. Y, según los especialistas, la década del 90 marcará su despegue definitivo.
En Colombia, paradójicamente, el turismo se encuentra a punto de desaparecer. En 1980 llegaron al país cerca de un millón 200 mil visitantes extranjeros. Ocho años después esa cifra se redujo a la mitad. Al comenzar la década pasada, Colombia recibía cerca del 10% de los turistas que llegaban a la zona del Caribe y cerca del 20% de los que visitaban los países de América del Sur. En 1988, dicha participación se había reducido al 3.3% y al 7.15%, respectivamente.
En tal situación ha tenido mucho que ver la inestabilidad inducida por el narcotráfico y los vetos que se le han hecho a Colombia en el exterior. Pero no es sólo eso. Según un estudio realizado por Fedesarrollo, cuyas conclusiones se darán a conocer esta semana en un simposio convocado por Cotelco, "las estadísticas sobre turismo internacional en la década de los ochenta hacen pensar que Colombia ha tenido una estrategia equivocada en materia de políticas de turismo".
De acuerdo con el estudio, existe una pésima promoción y comercialización del producto turístico nacional. Y lo poco que se hace, se hace mal. De allí que en simposio se propondrá la adopción de una agresiva política de estímulo al sector. El plan consta de cinco puntos: la promoción de Colombia en el exterior, la modificación de las políticas en materia de transporte aéreo, la utilización de créditos externos de largo plazo para el fomento de la actividad, la creación de centros especializados para el turismo internacional y la adopción de incentivos tributarios y de protección.
En materia de promoción, la propuesta principal será la de centralizar las funciones de la Corporación Nacional de Turismo en la labor de promoción, incrementando su presencia en el exterior, y la creación de una comercializadora mixta (pública y privada) que lleve a cabo programas específicos de promoción.
En relación con el transporte aéreo se propondrá una apertura gradual hacia una política de cielos abiertos que comience con la autorización de vuelos charters a todas las ciudades del país con una mayor competencia en las tarifas de promoción en tiquetes comprados en el exterior y con una multiplicación de los vuelos procedentes de algunas zonas del mundo como Europa. La última etapa para llegar a la cual se debería dar un plazo de tres años sería la desregulación total. Como esto podría perjudicar a las aerolíneas nacionales "el desmonte de la protección a través de las tarifas... podría ser compensado con ciertos subsidios del presupuesto".
La tercera propuesta es la de que el gobierno gestione un crédito de por lo menos 150 millones de dólares con el Banco Interamericano para el desarrollo del sector. Una parte de ese crédito se destinaría a financiar proyectos hoteleros tramitados a través de corporaciones financieras y bancos. La otra se podría dedicar a inversiones en infraestructura turística.
Como complemento de lo anterior se propone la creación de centros turísticos internacionales con toda la infraestructura necesaria para su funcionamiento. Se sugiere en particular "que la Corporación Nacional de Turismo venda o arriende a 99 años los terrenos que tiene en Pozos Colorados, cerca del aeropuerto de Santa Marta, y los terrenos de que es propietaria en Barú". Dichos sitios son especialmente apropiados para la creación de los centros mencionados.
Por último se pedirá la creación de incentivos fiscales para los industriales del sector incluyendo la utilización de un sistema similar al Plan Vallejo que permita la importación sin impuestos de bienes de capital y bienes durables para los hoteles destinados a la clientela internacional.
El turismo representa en la actualidad para Colombia 120 mil empleos directos y el año pasado contribuyó con cerca de 500 millones de dólares al fortalecimiento de las reservas internacionales del país. Dicha cifra no es nada despreciable. Pero es ínfima con respecto a lo que podría generar una industria bien manejada en un país de las potencialidades de Colombia según los hoteleros. Ahora la palabra la tiene el nuevo gobierno.

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