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| 3/16/1987 12:00:00 AM

LA CONEXION ARABE

Zancadillas entre los países miembros de la OPEP, amenazan de nuevo la estabilidad del mercado petrolero


Era lo último que faltaba. Como si Colombia no tuviera suficiente con la caída en los precios internacionales del café, la semana pasada se confirmó el "resbalón" en la cotización del segundo producto de exportación del país: el petróleo. Después de seis meses de tranquilidad en el mercado gracias a los acuerdos alcanzados entre los países miembros de la Organización de países productores y exportadores del crudo, OPEP, la calma parece estar acabando. Esa es, por lo menos, la impresión que dejan los reportes de prensa internacionales, según los cuales el barril de crudo alcanzó a bajar por debajo de los 18 dólares que la OPEP tiene como objetivo.

Al parecer, todo está relacionado con la trampa que están haciendo algunos miembros de la Organización. Como se recordará, 1986 fue un año convulsionado en el mercado petrolero, en el cual los precios llegaron a caer por debajo de los 10 dólares por barril. Fue sólo hasta que los integrantes de la OPEP se sentaron a negociar seriamente, que el precio comenzó a reaccionar. De tal manera, los trece países miembros del cartel acordaron en diciembre un límite global de producción de 15.8 millones de barriles al día, distribuidos según el potencial de producción de cada país miembro. El regreso a las cuotas estuvo directamente relacionado con el fracaso de la estrategia de aumento en las ventas, forzado por Arabia Saudita hace unos 15 meses. Esa iniciativa, que acabó llevando al desplome de los precios el año pasado, fue revisada ante el convencimiento de que sólo las cuotas podían impedir que los precios continuaran por los suelos. Ahora, Arabia Saudita ha vuelto a convertirse en el país abanderado del límite de producción global.

El problema radica una vez más en que hay países miembros de la OPEP que están produciendo por encima de su cuota. Según los expertos, los Emiratos Arabes Unidos, Kuwait, Ecuador, Qatar e Iraq, están bombeando, en conjunto, cerca de un millón de barriles al día más de lo que les corresponde. Si esa situación continúa sin ninguna acción compensatoria por parte de los demás socios del cártel, existe un serio peligro de que el precio vuelva a desplomarse.

Afortunadamente para los productores de crudo, parece que Arabia Saudita está dispuesta a sacrificarse por los demás. El nuevo ministro del Petróleo de los saudís, Hisham Nazer, reconoció que su país está dispuesto a recortar su propia producción con tal de que el mercado se mantenga estable.

En opinión de los expertos, la decisión de los árabes es la que ha explicado que el precio haya bajado relativamente poco. Tal como le dijera un funcionario árabe a The Wall Street Journal, "el rey Fahd --monarca árabe--va a usar el diálogo y el convencimiento para acabar con las trampas". En el intermedio, el gobierno de Riyad puede aguantar la presión. "A Arabia Saudita le toma un largo tiempo decidirse y otro largo tiempo echarse atrás", agregó el funcionario.

No obstante, ese esquema tiene el peligro de que los países que están produciendo por encima de la cuota decidan "recostarse" en los árabes. Si las trampas aumentan y se generalizan, aun los más optimistas reconocen que los árabes solos no serán capaces de aguantar la presión.

Esa incógnita es definitiva para los países productores, asociados y no a la OPEP. En el caso de Colombia, 1987 es el año en el cual el país entra al mercado mundial con unas exportaciones cercanas a los 225 mil barriles diarios. De tal manera, cualquier variación brusca en el precio internacional se verá reflejada inmediatamente sobre el sector externo de la economía. Según las predicciones del gobierno nacional, las exportaciones de crudo deberían ascender a más de 1.200 millones de dólares, si el precio se mantiene en un promedio de 15 dólares por barril. Obviamente, si ese promedio sube hasta los 18 dólares, Colombia recibiría cerca de 1.500 millones de dólares por ese concepto. Teniendo en cuenta que las perspectivas del sector externo del país ya no son color de rosa debido a la terminación de la bonanza cafetera, es evidente que lo que se necesita en el mercado del petróleo es estabilidad y si ésta se consigue al precio más alto posible, mucho mejor.

Todo eso depende de lo que pase con la OPEP. Al parecer, la actitud de los árabes es suficiente para conservar el optimismo e incluso los países que están haciendo trampa reconocen que hay que defender la marca de los 18 dólares por encima de todo. En una entrevista con el Journal, Manei Saeed al-Otaiba, de los Emiratos Arabes Unidos, reconoció que a pesar de que ellos están produciendo más de lo debido, se tiene claridad de que hay que someterse a los acuerdos. Inclusive, al-Otaiba reconoció que hay que sostener el precio actual: "Si encontramos que las medidas actuales no son suficientes para mantener la estabilidad del mercado, tendremos que llamar a otra reunión de emergencia y tomar nuevas medidas, incluyendo otro recorte en producción para los países miembros de la OPEP".--
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