Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/1/1995 12:00:00 AM

LA COSA ES REZANDO

La asamblea del BID esta semana en Jerusalén es la primera reunión de alto nivel desde la crisis de Mexico. En ella se va a demostrar que nuevos vientos corren para Amèrica Latina.

LOS QUE SABEN COMO SE programan los eventos internacionales aseguran que es una simple coincidencia. Sin embargo, no existe un lugar más indicado que Jerusalén para hablar de la situación económica de América Latina. Y es que por cuenta de la crisis de México y sus repercusiones, la suerte de la región parece depender de la intervención divina. Cuando esta semana se reúnan cerca de 2.500 participantes en Tierra Santa, con ocasión de la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo -BID-, más de uno se sentará a esperar su milagrito.
La reunión cuenta con todos los elementos de un encuentro entre los banqueros y los ministros del área económica de 26 naciones de Latinoamérica. Pero en esta ocasión la expectativa es alta, por las nubes de tormenta que se ciernen sobre economías como las de Argentina o Brasil. Todo ocurre por cuenta de la devaluación que debió hacer México a finales del año pasado, causada por su desequilibrio en el sector externo. No tardaron en caer las bolsas de Sao Paulo, Buenos Aires, Santiago y Lima. En general, las acciones han perdido cerca de la mitad de su valor.
Los pesimistas creen que América Latina se encuentra a las puertas de una época similar a la década perdida que comenzó en 1982 con la crisis de la deuda, puso en peligro el sistema financiero internacional y generó una recesión en el continente. Semejante análisis sostiene que México es sólo la primera ficha de un dominó que tarde o temprano se va a derrumbar.
Aunque hay dificultades, la situación no debería ser tan apocalíptica. A pesar de los problemas de Argentina, Venezuela o Brasil, la cosa no se ha generalizado. Chile y Colombia aún son vistas como economías sólidas, con perspectivas de crecimiento y un manejo adecuado. "Los bancos les tienen mucho apetito", dijo la semana pasada Stephen Holcomb, de J.P. Morgan, al Wall Street Journal. Lo anterior no quiere decir que todo siga como antes. "Hay una nueva realidad", le dijo a SEMANA en Jerusalén Richard Hausman, el economista jefe del Banco de Desarrollo Interamericano. Y esa es la entrada de dinero a la región, que llegó a casi 70.000 millones de dólares en 1993 (más que el Producto Interno colombiano). Según Hausman, lo de México y el nuevo escenario de tasas de interés en el mercado, que las ha presionado al alza, van a implicar que la plata no sobre como antes. "Hace unos meses el debate era cómo quitarse los capitales de encima. Eso se acabó", agrega.
La noticia puede ser desastrosa para ciertas economías, pero para Chile y Colombia disminuirá ciertas presiones. Ambos países tuvieron problemas con la entrada de divisas, que presionó la revaluación. En las dos puntas de América del Sur los exportadores se estaban sintiendo cada vez menos competitivos.
Las nuevas condiciones requieren un nuevo manejo económico. En la época de abundancia de recursos, cualquier país con un manejo relativamente decente podía tener un sector externo en franco desequilibrio a sabiendas de que el dinero se podía conseguir con facilidad en el mercado financiero. Ahora, las cuentas tienen que ser más cuidadosas. "Los que tengan déficit en cuenta corriente tienen que acoplarse a los nuevos vientos", dice Hausman.
Tales realidades son un campanazo de alerta para economías como la colombiana. A pesar de ser una de las más saludables de la región, ha registrado un déficit creciente en sus operaciones con el exterior. Una parte importante se ha financiado con inversión extranjera, luego de proyectos como Cusiana. Otro monto, sin embargo, ha salido de un aumento de la deuda, particularmente privada, que tendrá que ser pagado más temprano que tarde.
Si se saben manejar las cosas, el aterrizaje colombiano podría ser suave: mayor devaluación, corrección gradual del déficit comercial y continuación de los índices de crecimiento altos. Pero si se quiere manejar todo de la misma manera que antes, las sorpresas podrían estar a la vuelta de la esquina.
Esas y otras perspectivas van a ser miradas en Jerusalén. Queda esperar que por cuenta del magnetismo de esta ciudad de 3.000 años, la astucia del rey David y la sabiduría de Salomón le sirvan de ejemplo al sector económico y financiero de América Latina para encontrar la salida a una encrucijada que le ha colocado de nuevo un signo de interrogación a esta región de 450 millones de habitantes.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.