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| 7/19/2008 12:00:00 AM

La crisis es planetaria

Hace unos meses sólo se temía por la recesión en Estados Unidos. Hoy varios países del mundo sienten que el fenómeno está tocando sus puertas, y hasta el petróleo tuvo una pausa en su escalada alcista.

Como se dice popularmente, las malas noticias vuelan. La semana pasada, la economía de Estados Unidos recibió los más desalentadores pronósticos, en muchos meses, de parte del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y eso retumbó en todos los rincones del planeta.

Las principales Bolsas del mundo reaccionaron con grandes pérdidas, asustadas por los temores de que la economía global pueda empeorar. Y como para echarle más leña a este fuego, se conocieron los datos de inflación de junio en Estados Unidos (1,1 por ciento), una cifra sorpresivamente alta que terminó por ratificar que la situación, lejos de calmarse, se puede complicar.

Según Bernanke, la frágil economía estadounidense enfrenta "numerosas dificultades", incluidos persistentes bajas en los mercados financieros, aumento del desempleo, contracción del mercado de la vivienda y alza en la inflación por el encarecimiento de la energía y los alimentos. Para los analistas quedó bien claro que la recuperación de la economía de Estados Unidos se podrá demorar mucho más. Las entidades financieras que han logrado capitalizarse todavía muestran condiciones adversas. Se teme que otros grandes bancos tengan dificultades y presenten pérdidas, por lo que el gobierno del presidente George W. Bush debió extender el salvavidas para las instituciones financieras.

"El riesgo es que si persiste esa debilidad en los mercados financieros, los efectos económicos adversos se amplifiquen. Por la vía de la crisis hipotecaria de Estados Unidos comenzó el contagio hacia esa economía en su conjunto y ahora se siente también en Europa ", dice Germán Verdugo, director de investigaciones económicas de la firma Correval. Analistas internacionales ahora creen que no bastará el contrapeso de las economías fuertes de China e India.

A principios de este mes, el presidente del Banco Central de Europa, Jean-Claude Trichet, reconoció que para el segundo trimestre del año, el crecimiento de Europa será decepcionante.

Las dos economías más fuertes de Europa, Alemania y Francia, están alarmadas por el crecimiento en la inflación como consecuencia de los elevados precios de los combustibles y los alimentos. Por primera vez en cuatro años, el producto interior bruto (PIB) alemán se redujo en el segundo trimestre de 2008. En Reino Unido, el gobierno le hace frente a un aumento en la inflación, pero también al deterioro que se ha presentado en el mercado de la vivienda.

En España, el Ministro de Economía no sólo ha usado abiertamente la palabra crisis, sino que ha dicho que es la "más compleja que nunca hemos vivido por la cantidad de factores que están encima de la mesa". La semana pasada, el mercado inmobiliario español se conmocionó por el colapso de una de sus más importantes firmas, dedicada a la construcción de hoteles, centros comerciales y apartamentos. Se considera que esta es la mayor quiebra en la historia corporativa de ese país y la punta del iceberg de una crisis que podría ser mayor.

En medio de todo, el riesgo más alto que ven los analistas está en la inflación. Los precios de los combustibles y los alimentos continúan ejerciendo una fuerte presión en todos los países. Sin embargo, hay que decir que en medio de la tormenta hay algunas nubes más claras en el horizonte. Por efecto de la desaceleración de la economía mundial, por fin, podrían caer los precios de los bienes básicos, entre ellos el petróleo, que ya comenzó una pausa en su escalada alcista. En la última semana ha bajado poco más de 10 dólares el barril, luego de haber llegado a niveles históricos de 147 dólares.

Si esta tendencia siguiera, el mundo podría comenzar a dormir más tranquilo, empezando por los bancos centrales que se enfrentan al dilema de contener la inflación y al mismo tiempo evitar que las economías se sigan deteriorando.

Efectos en Colombia

Si por el mundo llueve, por acá no escampa. El presidente de Bancolombia, Jorge Londoño, cree que nadie estará inmune a los efectos internacionales. "A Colombia la afectará, no estamos en el centro del huracán, pero lo sentiremos". Las acciones colombianas completaron una semana de continuas pérdidas. El Índice General de la Bolsa de Valores (Igbc) acumuló una caída de 18 por ciento en lo que va corrido del año, y de 21 por ciento en los últimos 12 meses. La mayoría de las acciones se han visto afectadas, incluso la de Ecopetrol, que se había escapado del bajón en los mercados. Pero no sólo se han golpeado las acciones. También los títulos de deuda pública (TES) han sufrido grandes desvalorizaciones. El efecto tarde o temprano lo sentirán todos los colombianos. No sólo los que tienen inversiones directas en la Bolsa, sino también por la vía de las fondos obligatorios de pensiones y cesantías.

Los mercados financieros son extremadamente sensibles a las malas noticias internacionales y si a esto se le agrega la situación local, que muestra una inflación en aumento y unas señales cada vez más preocupantes de que la industria se está realmente frenando, la reacción es entendible. Algunos analistas piensan que los resultados del segundo trimestre del año serán decepcionantes. El director de Fedesarrollo, Mauricio Cárdenas, afirma que el debilitamiento de la economía es mucho más fuerte de lo que se pensaba. El nivel de confianza que estaba alto bajó significativamente en junio.

Así las cosas, un gran dilema tendrá que resolver nuevamente este viernes la junta directiva del Banco de la República. ¿Qué pesará más en su decisión, la inflación en crecimiento o la desaceleración que se agudiza? Como siempre, las apuestas están divididas y el Presidente de la República, nuevamente, tomó partido. Le pidió a la junta que no suba por esta vez las tasas de interés.

Todavía no está claro si los precios del petróleo seguirán bajando, ante el temor de una recesión mundial. De ser así, el Emisor en Colombia tendría una presión menor sobre la inflación y podría cambiar su política de aumento en las tasas de interés. A la vez, esto permitiría darle aire a la economía y con ello evitar que termine contagiada del bajonazo de Estados Unidos.
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