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| 7/16/1984 12:00:00 AM

LA CUMBRE DE CARTAGENA

Colombia hace de anfitriona de la reunión de cancilleres y ministros de Hacienda de Argentina, Mexico y Brasil

LA CUMBRE DE CARTAGENA LA CUMBRE DE CARTAGENA
La reunión de ministros latinoamericanos en Cartagena, que se efectuará del 20 al 22 de junio próximo, suscita entre los observadores económicos del país una pregunta central: ¿por qué Colombia, pais con una deuda externa considerablemente menos gravosa que la de Argentina, Brasil y México, se convierte en anfitrión de una conferencia internacional de cancilleres y ministros de Hacienda latinoamericanos de la que podrían salir, en el menor de los casos, decisiones que sólo interesarían a los mayores paises deudores del subcontinente? La pregunta es ciertamente válida si, además, se toma en cuenta que al asumir tal papel Colombia se ve obligada a hacer todo cuanto esté a su alcance para que dicha cumbre ministerial, de alto riesgo en el logro de sus objetivos, no fracase.
Estos interrogantes no encontraron solución el jueves pasado cuando el Presidente Belisario Betancur, hablando en la Escuela Militar de Cadetes sugería que la deuda externa colombiana de 10 mil millónes y medio de dólares no constituía especial dolor de cabeza para la economía nacional en tanto que tal deuda está contratada con plazos y tasas de interés "relativamente razonables", a diferencia de la situación que atraviesa en estos momentos Argentina, México,Brasil, en lo principal, sin contar con los problemas de deuda de Bolivia, Perú, Chile y Venezuela.
Sin embargo, la solución al aparente enigma de por qué Colombia --uno de los paises aparentemente "consentidos" del Banco Mundial- se alía a los "chicos malos" emproblemados con su deuda externa y sus amortizaciones a la misma, no se encuentra si se lo mira exclusivamente desde el ángulo económico y si se mide el problema dé la deuda únicamente con el sólo rasero de la cantidad de millones de dólares debidos sin tener en cuenta los perfiles mismos de ella.
Para algunos analistas, la actitud asumida por Colombia frente a la cumbre de cancilleres latinoamericanos en Cartagena puede explicarse a la luz de los nuevos hechos. Con una deuda externa superior a los 330 mil millónes de dólares, de los cuales más de 39 mil millónes corresponden a intereses, la región se enfrenta al desafío de conciliar el pago de sus compromisos con la impostergable reactivación económica. Por otra parte, los países deudores latinoamericanos están hoy por hoy encarando una de las mayores dificultades ante la banca privada norteamericana en toda su historia, y enfrentando presiones de tales sectores prestamistas que han comenzado a comprometer no sólo el crecimiento económico de los países sino la misma estabilidad democrática de los mismos, como han sido los casos de República Dominicana, Perú, Brasil y Bolivia, países que han conocido serios desórdenes callejeros en protesta por los planes económicos adoptados allí para poder responder a los acreedores extranjeros.
Estas realidades han sugerido a los gobiernos latinoamericanos que el asunto de la deuda ya no es un asunto meramente técnico-económico sino que comienza a ser un problema político en toda la subregión. Este reconocimiento, que apenas hace un año estaba lejos de hacer carrera en las reuniones financieras latinoamericanas, hoy se ha arraigado firmemente en la región, haciendo obvio el criterio de que una actitud de responsabilidad compartida entre los protagonistas de la crisis: los gobiernos de los países deudores y acreedores, la banca privada internacional y los organismos financieros multilaterales, es imprescindible. Esta comprensión ha activado la serie de gestiones, declaraciones y consultas políticas entre los gobiernos de paises más afectados de los últimos meses.
La idea de pasar de declaraciones a reunir en Cartagena a los ministros de los paises deudores, decisión precipitada por el reciente aumento de 1.5% en las tasas de interés de la banca privada norteamericana--lo que significó un incremento de 2.500 millones de dólares en el servicio de la deuda externa latinoamericana--, solo sería un paso más en esa intensa movilización sin precedentes de los paises deudores.
Obviamente el sobresalto de los acreedores ante tales movimientos politicos de los gobiernos latinoamericanos pronto se hizo evidente. La afirmación --para muchos temeraria--de que de esas gestiones saldría tarde o temprano una tendencia hacia la formación de un "club o cártel de deudores", e incluso una orientación hacia la declaración de una "moratoria conjunta", surgió entre ellos, suscitando pánico en la misma Bolsa de Nueva York. Tales rumores se aumentaron cuando los presidentes Joao Figueiredo del Brasil, Raúl Alfonsin de Argentina, Belisario Betancur de Colombia y Miguel De la Madrid de México, anunciaron--tras haber suscrito un documento el 19 de mayo en el que declaran no estar dispuestos a aceptar ser llevados a una situación de "insolvencia forzada y de paralización económica prolongada"-que sus ministros de Finanzas y cancilieres se reunirán en conferencia para estudiar conjuntamente el problema de la deuda de sus paises.
"Si los países arman un cártel será un desastre", respondió de hecho un alto ejecutivD de un poderoso banco de Nueva York, a la propuesta. "Politizar un asunto delicado como éste nunca es beneficioso, como tampoco lo es intentar encajar a todos los países en una misma fórmula", dijo Martín Feldstein, asesor económico del Presidente Ronald Reagan.
Poco después, casi en visperas de la cumbre de Cartagena, las presiones contra tal intento latinoamericano de promover cambios en el comercio internacional y de impulsar un nuevo esquema de pagos para la deuda externa--que es lo que realmente puede salir de una reunión como la de Cartagena--se intensificaron. Con el evidente propósito de "castigar" a Colombia por suministrar la sede de tal cumbre, un articulo, por ejemplo, apareció en el Wall Street Journal en el que se asegura que Colombia a finales de este año se verá en problemas para atender sus pagos de deuda externa. Por otra parte, la conferencia monetaria internacional que se reuniera en estos días en Filadelfia Estados Unidos, decidió negociar en septiembre con Brasil "fórmulas blandas" para sacarlo de sus deudas (100 mil millónes de dólares), y prometió que México también recibiria tratamiento "especial" por parte de sus acreedores. Este tratamiento diferenciado --amenazante para unos, fraternal para otros--tiene por objetivo, según los observadores, desarticular cualquier movimiento unitario por parte de las naciones endeudadas de Latinoamérica.
Sin embargo, el hecho de que pese a lo anterior, el carácter político del encuentro de Cartagena continuaria, quedó reflejado ante la decisión de que a tal evento asitirán no sólo los ministros de Hacienda o Finanzas sino, y muy en primer plano, los cancilleres de los paises endeudados. El fenómeno de que los gobiernos latinoamericanos no sólo estén tratando de defenderse en el terreno económico sino que le estén dando--por primera vez quizás--un tratamiento político al problema de sus deudas externas, fue saludado por algunos expertos latinoamericanos. Celso Furtado, por ejemplo, caracterizó ese nuevo desarrollo como el "paso más importante dado por los deudores en su confrontación con los acreedores.
La crisis surgió en la economía internacional y se propagó a las economias nacionales", explicó y como problema internacional "sólo existen dos salidas: la cooperación o el enfrentamiento", concluyó.
Furtado es de los que plantea que el endeudamiento de los paises subdesarrollados obedeció más a una política del sistema financiero internacional que a las demandas autónomas de los paises necesitados. Según ese enfoque, la banca internacional a comienzos de los años 70 presentó una situación de sobreoferta de dólares gracias al boom petrolero y se vio en la necesidad de colocar tales divisas en diversas áreas, entre ellas el Tercer Mundo y Europa Oriental para reciclar los enormes depósitos de petrodólares. Esto, como resultado, llevó a que entidades crediticias norteamericanas, por ejemplo, recibieran del extranjero, durante el período de 1979 a 1983 una renta neta de 230 mil 700 millónes de dólares, según cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI). Además, en el sólo trienio de 1981 a 1983, los paises latinoamericanos pagaron a las mismas entidades norteamericanas, por concepto de intereses y beneficios, la suma de 97 mil 500 millónes de dólares.
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que el 75% de la deuda externa de estos paises fue contratado con bancos privados norteamericanos a tasas de interés variables, lo que ha hecho que a estas alturas las tasas de interés reales se hayan triplicado en relación con las contratadas inicialmente. Este cuadro de por si alarmante se empeoró para los paises deudores por la acentuación de las políticas proteccionistas de los paises ricos, lo que afecta a su vez los términos de intercambio de los países subdesarrollados. Concretamente, el descenso en estos términos, para los regimenes latinoamericanos no exportadores de petróleo fue de 100 en 1970, 81 en 1975 y 63 en 1983.
El primer país que hizo crisis ante el peso de esas realidades fue Méxica en 1982, pero no fue el único: tras él fueron avanzando en procesos semejantes otros 14 paises, todos los cuales se hallan encarando hoy procesos de renegociación con la banca extranjera en base a fórmulas ortodoxas del FMI, las cuales por su elevado costo social y económico tampoco vienen demostrando eficacia. Como recordara Sebastián Alegrett, secreta rio permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), "la aplicación de esasfórmulas desató recientemente graves conflictos en "República Dominicana con un saldo de muertos y heridos. Un mes después Bolivia anunció que suspendía temporalmente los pagos de la deuda externa a la banca privada internacional. Estamos ante un momento clave de América Latina donde comienzan a imponerse las realidades", comentó.
Claro es que hasta la fecha, la crisis brasileña, argentina, mexicanano ha llegado a los niveles de Bolivia donde al gobierno le resulta imposible por ahora cubrir los mil millónes de dólares de sólo intereses con sus exportaciones, las cuales llegan únicamente a los 850 millónes de dólares para este año. (La deuda boliviana, que no es de las más abultadas, es de unos 5.000 millónes de dólares). Los demás gobiernos, por el contrario, han insistido en que estan dispuestos a pagar, advirtiendo, eso sí, que para ello es indispensable mejorar las condiciones de la renegociación, garantizar el desarrollo económico y asegurar la estabilidad democrática. Este último elemento quedó explicitado bastante bien el 13 de junio pasado durante la visita de Raúl Alfonsin a España, en donde el gobierno de De la Madrid "en tendiendo que es necesario contribuirsir dilación al afianzamiento de la democracia en la Argentina mediante la ejecución inmediata de medidas concretas" decidió reabrir créditos a medio y largo plazo para dicho país.
Como lo explicara Sebastián Alegrett "hasta el presente la tésis del llamado "Club de Deudores" no he tenido aceptación en la región. En su lugar se ha desarrollado la conciencia de la concertación y de la adopción de bases comunes que fortalezcan la capacidad de negociación individual de los gobiernos. Es ésta la filosofía de, frente común establecida en la declaración y en el plan de acción de Quito, el cual comienza a da frutos".
Es justamente ese tipo de enfoque el que, en lugar de propuestas amenazantes para los banqueros norteamericanos, saldría de la reunión de Cartagena. Una declaratoria de moratoria general--la que de ponerse en práctica podría desbaratar totalmente el sistema financiero de Occidente- no haría, por otra parte, sino agravar el problema. Las consecuencias serian destructivas: los créditos serían definitiva y totalmente congelados para la región y la guerra comercial (embargos de propiedades de los paise deudores) se desataría irremisiblemente. Existe incluso un curioso antecedente en la historia de Latinoamérica de moratoria declarada que llevó sucesos espectaculares y desafortuna dos para sus protagonistas: en 1861 Juárez, en México, anunció que durante dos años dejaría de pagar el servicio de la deuda externa de 80 millónes de dólares. Al año siguiente Inglaterra, España y Francia, enviaron contra México una expedición punitiva. El emperador francés Napoleón III hasta logró imponer a archiduque Maximiliano de Austria como emperador de los mexicanos. Sólo cinco años más tarde, tras una guerra civil que culminó con la ejecución del flamante emperador americano, pudo Juárez recuperar la presidencia.
Para Colombia la conferencia latinoamericana de cancilleres es pues de interés, en tanto que se ubica en los lineamientos de su politica exterior independiente y dinámica, como lo prueba en general el número de iniciativas que ha emprendido junto con otros paises del área y Contadora en particular. Pero lo que explica la presencia de Colombia en esa movilización de deudores latinoamericanos no es sólo su coherencia diplomática.
También habria, según algunos expertos profundas motivaciones económicas. Si bien el monto de la deuda externa colombiana no es comparable a la de Argentina, México y Brasil, también es cierto que el país podría lener a mediano plazo dificultades respecto de su deuda privada y su deuda a corto plazo. Durante los últimos años la deuda externa privada colombiana ha adquirido rasgos particularmente alarmantes. La proporción de deuda de corto plazo a deuda total es en Colombia mayor que en Brasil, México o Venezuela, y gran parte de ésta ha sido contraída por el sector privado a altas y variables tasas de interés. Hasta el año pasado, y desde 1978, el ritmo de crecimiento de la deuda privada era del 26% anual.
Hoy el monto total asciende a más de US$4000 millónes, lo cual representa más del 38% de la deuda externa total.
Desde luego que el problema de endeudamiento externo de Colombia a diferencia de Argentina, México, etc., no es estructural. Tiene un problema de iliquidez temporal en tanto que con las calculadas exportaciones de carbón en 1985-86 y la continuidad del proceso de sustitución de importación de hidrocarburos, el país podrá superar la iliquidez. Empero, en un contexto como el actual de proteccionismo de los paises ricos y de eventual cierre del mercado financiero internacional para los países latinoamericanos, Colombia podria encarar situaciones de peligro económico no despreciables. De ahi que la sola alza de las tasas de interés en 1.5% en el indice Libor--que implicó para Colombia un aumento en 90 millónes de dólares al año en su deuda--, tampoco explicaria por si sólo la postura de Colombia frente a las gestiones actuales de los deudores más grandes en el continente.
La esperanza de aquéllos que han impulsado y organizado la cumbre reside en que se logre redactar un documento final con propuestas concretas que los paises deudores puedan presentar a los acreedores con el fin de establecer nuevas reglas de juego, aceptables para ambos bandos, y que a partir de éste se emprendan negociaciones definitivas que conduzcan finalmente a una solución.
Al finalizar la semana se rumoraba que, con el propósito de orientar las deliberaciones y garantizar unos resultados minimos, el gobierno colombiano estaria pensando la posibilidad de elaborar un documento, el cual presentaría en la cumbre como punto de partida de las discusiones. Este, teniendo en cuenta el mensaje que los lideres de los paises industrializados le habian dirigido a los lideres latinoamericanos, sentaría las bases para una declaración conjunta al finalizar la cumbre. Colombia, al anticiparse a las inminentes dificultades con que tropezarán los paises deudores, podria tener doble intención. Si la cumbre produce los resultados anhelados, el prestigio de Colombia, por haber sido sede, y por haber encaminado las discusiones, se veria incrementado. Pero presumiblemente el país se habría preparado para lo peor, y el documento tendria que facilitar la retirada de una posición de unión a una de negociación individual. Las declaraciones que el Presidente Betancur dio al respecto el jueves 14 parecian confirmar esta interpretación. -
CUADRO COMPARATIVO DE LA DEUDA EXTERNA
Argentina (Millones de dólares)
Deuda total 40.718
Deuda (largo plazo) 30943
Deuda (corto plazo) 9775
Servicio de la deuda 12618
ServExp. 149.4% IntExp. 56.9%
Venezuela
Deuda total 32804
Deuda (largo plazo) 25810
Deuda (corto plazo) 6994
Servicio de la deuda 4155
ServExp. 26.6% IntExp. 25.0%
Colombia
Deuda total 10.500
Deuda (largo plazo) 7.523
Deuda (corto plazo) 2978
Servicio de la deuda 1788
ServExp. 42.9% IntExp. 24.3%
Brasil
Deuda total 91.613
Deuda (largo plazo) 79.012
Deuda (corto plazo) 12602
Servicio de la deuda 19647
ServExp.82.4% IntExp. 40.7%
Mexico
Deuda total 86516
Deuda (largo plazo) 76521
Deuda (corto plazo) 9994
Servicio de la deuda 16051
ServExp. 59.3% IntExp. 42.4%
Perú
Deuda total 11592
Deuda (largo plazo) 10417
Deuda (corto plazo) 1174
Servicio de la deuda 2470
ServExp. 66.2% IntExp. 31.8%
(Fuente BID. Cifras de 1933). -

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