Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/03/06 00:00

La hora de las cesantías

El 15 de febrero vence el plazo para que las empresas consignen las cesantías de los trabajadores. ¿Cómo marcha este sector?

La hora de las cesantías

Hasta el doctor Armando, el amor secreto de Betty, habla más de las cesantías que de la marcha de su empresa Ecomoda. Al menos así ocurre en uno de los cientos de comerciales que a diario bombardean a los colombianos sobre los fondos de pensiones y cesantías y del que él es protagonista.

La razón de este boom publicitario obedece a que el martes de la próxima semana vence el plazo para que las empresas consignen los dineros correspondientes a las cesantías y cada fondo sabe que se juega millones de pesos.

Los titulares de las noticias que hasta ahora han aparecido sobre la situación de los fondos pueden causar alarma. Se ha informado, por ejemplo, que la recesión económica y el índice de desempleo, que bordea el 20 por ciento, provocó que los trabajadores retiraran sus dineros casi en su totalidad.

Las cifras de cesantías son astronómicas por una razón. Cada año los fondos de pensiones y cesantías reciben cifras con varios ceros, producto de todos los trabajadores del país. El monto equivale a un sueldo completo por cada año de trabajo del empleado en la empresa. Como actualmente existen 3,5 millones de afiliados a estos fondos al agregar todas las consignaciones se llega a los números mencionados.

En efecto, el año pasado ingresaron a los fondos un billón 62.000 millones de pesos producto de las cesantías de los trabajadores. De esta cifra fueron retirados un billón 40.000 millones de pesos, esto equivale a un 86 por ciento del total del dinero de cesantías anuales. Y aunque es normal retirar las cesantías

—pues, contrario a las pensiones, son recursos muy líquidos que los trabajadores utilizan para consumo durante el año— la cifra de retiros durante 1999 superó cualquier pronóstico.

¿Por qué la gente retiró su dinero? La crisis y el desempleo son algunas de las causas. Los dineros pertenecientes a las cesantías pueden ser retirados para adquisición o mejoramiento de vivienda y para la educación, casos en los que los fondos exigen procedimientos sencillos. “En este último año la gente ha retirado sus cesantías indiscriminadamente”, afirma Gabriel Ariza, representante comercial de Porvenir, quien se encuentra en contacto directo con los clientes.

Por esta vía expedita los colombianos buscaron un camino para solucionar sus problemas domésticos. Las estadísticas muestran que estos dineros no están siendo utilizados para lo que realmente fueron creados. Para muchos, sin embargo, la situación es comprensible. “Las cesantías están creadas para que las personas hagan uso de ellas, lo importante es que el trabajador sea consciente del uso de éstas y del momento en que las retira”, le dijo a SEMANA Ana María Fajardo, vicepresidenta de Inversiones de Colfondos.

Según cifras de la Superintendencia Bancaria, el descenso de afiliados a los fondos de cesantías ha sido de 350.000 personas. El año pasado el número de afiliados era de alrededor de 2.450.000 y a final de año fue cercano a 2.103.000. Del total de afiliados, el 96 por ciento corresponde a personas dependientes, el 3 por ciento a afiliados voluntarios y el 1 por ciento a trabajadores independientes. El panorama se puede ver oscuro si se suman a esto los 1,6 millones de afiliados a los fondos que desde hace más de seis meses no tienen trabajo, razón por la cual no tienen cesantías. Igualmente preocupa que son muy pocas las empresas que han subido los salarios, lo cual ha provocado que éstos no aumenten sus giros hacia los fondos.

Esto, sin embargo, no quiere decir que el negocio de los fondos de cesantías no sea uno de los más apetecidos. Al contrario, muchos inversionistas le siguen apostando con fuerza. Esto ha provocado aumento en los niveles de confianza entre los usuarios. “Los retiros de las cesantías no nos afecta la liquidez ya que con esos dineros realizamos inversiones a corto plazo, de esta forma siempre hay liquidez”, sostiene Luis Fernando Restrepo, presidente del Fondo Colpatria.

Los fondos siguen siendo favoritos porque la rentabilidad que ofrecen es superior a la de cualquier otra inversión. Durante el período de diciembre de 1997 a diciembre de 1999 la rentabilidad promedio fue del 24 por ciento efectivo anual, equivalente a una rentabilidad real de alrededor del 10 por ciento. Además de esto los fondos están respaldados por compañías muy sólidas, pues los actuales propietarios de los fondos son conglomerados colombianos como el Grupo Empresarial Antioqueño y el Grupo Sarmiento Angulo, además de entidades como el Citibank, Banco Bilbao Vizcaya, Grupo Santander y Grupo Skandia.

Esto significa que el efecto que puede tener el retiro masivo de dinero de las cesantías no trae ninguna pérdida a los fondos. No obstante, sí traen algunas complicaciones. “Uno de los efectos de este fenómeno es el aumento de las cargas operativas por el aumento de los retiros, pues se requiere más personal y más sistemas”, afirma Pablo Alvir, presidente de Porvenir, el cual posee el mayor número de afiliados del mercado. Además la consecuencia está en que se disminuye la cantidad de dinero disponible para invertir.

Este 15 de febrero los fondos están preparados para recibir casi 900.000 millones de pesos. Las expectativas que se tienen para este año son positivas. “De acuerdo con el nivel de recaudo de este año se podrá ver claramente la situación económica de miles de trabajadores. Sin embargo tenemos esperanzas de que con la reactivación de la economía los retiros no vayan a ser tan grandes y las perspectivas para este año son buenas” dice Ximena Lozano, miembro de equipo de control financiero de Skandia.

El millonario retiro de cesantías ha servido como una prueba más de que la situación económica de Colombia es crítica. Actualmente millones de personas están recurriendo a sus reservas —en este caso las cesantías— para lograr sobrevivir al desempleo y a las deudas. Pero, independientemente de la crisis, los fondos siempre serán un mecanismo seguro y rentable para ahorrar los pocos excedentes que se pueden generar por esta vía.



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