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| 3/28/2009 12:00:00 AM

La hora de las multilaterales

En la actual crisis económica, el BID tiene la tarea de apoyar con financiamiento a los países y ayudarles a soportar la difícil coyuntura. Pero ¿está en capacidad de hacerlo? Un aumento del capital de la entidad se hace necesario.

El  Banco  Interamericano de Desarrollo (BID) está de cumpleaños, pero este no es un buen momento para festejar. La asamblea número 50, que se celebra en Medellín, se cumple en medio de la peor crisis económica internacional en más de siete décadas y cuando los ojos están puestos sobre el papel que jugarán las instituciones financieras multilaterales para apoyar a las naciones en esta difícil coyuntura.

Muchos de los países en desarrollo enfrentan dificultades de acceso al capital privado y el BID, al igual que el resto de los organismos multilaterales, tiene la necesaria misión de apoyarlos para evitar que las cosas empeoren como ya se está observando.

Hasta el momento, muy pocos países emergentes han sido capaces de implementar las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) de poner en marcha estímulos fiscales equivalentes al 2 por ciento del PIB cada año durante 2009 y 2010. La razón principal, según Mauricio Cárdenas Santamaría, director de la Iniciativa para las Américas del Instituto Brookings, es que para algunos países las corrientes de capital privado han llegado a un punto muerto y por esto temen perder los flujos positivos si su déficit fiscal aumenta.

Y lo crítico es que las cosas tienden a empeorar. Como dice el mismo Cárdenas, la cláusula ‘Buy American’ incluida en la ley de estímulo de Estados Unidos, la parálisis de las negociaciones comerciales en ese país, como los acuerdos con Colombia, Panamá y Corea del Sur, y la falta de progresos en la Ronda de Doha sugieren que las políticas comerciales en el mundo desarrollado no van a ayudar al mundo en desarrollo.
Por lo tanto, la respuesta debe llegar de las instituciones financieras multilaterales. Ellas son las que tienen la posibilidad de aumentar los préstamos y compensar cualquier escasez real o potencial de capital privado.

Para Óscar Iván Zuluaga, ministro de Hacienda colombiano y quien recibe la presidencia de la junta de gobernadores del BID, la crisis está mostrando que es necesario ampliar el acceso al crédito, y el camino más directo, para América Latina y el Caribe, es por medio de una entidad como el BID.

¿Pero este organismo está en capacidad de atender las necesidades crecientes de los países miembros? Muchos analistas creen que sólo será posible si aumenta de manera suficiente su capital.

Mauricio Cárdenas cree que, dada la complejidad que hay para movilizar recursos para el FMI y el Banco Mundial (por razones de cupos y sillas), debería hacerse más hincapié en la capitalización de los bancos regionales de desarrollo, a fin de aumentar su capacidad para ayudar a los países emergentes.

El tema ya está en la agenda del BID y se discutirá durante la asamblea en Medellín a donde concurren importantes personalidades, entre ellos el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner. Ya se conformó una comisión de alto nivel para que evalúe las necesidades de capital que tiene la institución y un informe preliminar se presentará durante la asamblea.

El presidente del BID, Luis Alberto Moreno,  anunció que presentará ante los 48 gobernadores del organismo un proyecto de recapitalización. Esta se convertiría en la novena inyección de dinero que recibirá en 50 años la entidad.

Los argumentos a favor de una capitalización son suficientemente claros. ¿Pero qué tan factible es lograrlo cuando su principal miembro, Estados Unidos, no ve una pronta salida para su devastada economía?

Según Cárdenas, la contribución adicional no es grande. Podría ser del orden de los 1.000 millones de dólares en el caso de los Estados Unidos, y los beneficios pueden ser altos en términos de estabilidad en la región. “Sobre la base de lo ocurrido desde la última capitalización, cada dólar de capital desembolsado permite aprovechar 90 dólares en préstamos para el desarrollo. Una discusión en el Congreso de los Estados Unidos sobre la necesidad de aprovechar todos los bancos regionales de desarrollo no debe enfrentar una fuerte oposición”.

Además, en contraste con lo que ocurre con el FMI o el Banco Mundial, en el BID no hay grandes cuestiones que tengan que abordarse en términos de sillas y acciones, que dificultan emprender una capitalización.

El presidente de la asamblea del BID, Óscar Iván Zuluaga, también cree que es posible lograr el apoyo de Estados Unidos. “Si América Latina tiene acceso al financiamiento y la economía de estos países marcha bien, los efectos para Estados Unidos son positivos. A ellos les conviene un BID fortalecido”.

Otros analistas han expresado su preocupación sobre la fortaleza del organismo, entendiendo que su portafolio de inversiones también ha sido afectado por la crisis.

Sin duda, la destrucción de riqueza ha sido inmensa. No se han escapado de las pérdidas los bancos centrales ni las instituciones financieras multilaterales. Sin embargo, Luis Alberto Moreno asegura que los préstamos y operaciones no han sido afectados. “La crisis financiera mundial ha reducido los precios de mercado de varios tipos de valores y el Banco Interamericano de Desarrollo no ha resultado inmune a esto. Nuestra cartera de inversiones líquidas ha sufrido pérdidas el último año, mayormente no realizadas. Sin embargo, el BID mantiene su sólida posición financiera. Por ejemplo, más del 99 por ciento de los activos y valores respaldados por hipotecas que están en nuestra cartera continúan pagando capital e intereses, y más del 80 por ciento conservan su calificación en el más alto grado de inversión”.

El año pasado, el Banco Interamericano de Desarrollo incrementó la aprobación de préstamos y llegó a una cifra récord de 11.200 millones de dólares. Sin embargo, los desafíos futuros son inmensos para esta institución que nació a finales de la década del 50. Hoy todos esperan que con su apoyo los países de la región no pierdan el camino ya andado.
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