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| 7/5/2008 12:00:00 AM

La iluminada

Con la última gran compra que hizo en Brasil, ISA ratifica que es la única multinacional de transmisión eléctrica en América Latina. Además de su importancia en términos estratégicos, les lleva luz a más de 80 millones de habitantes.

Cuando nombraron a Luis Fernando Alarcón presidente de Interconexión Eléctrica S. A. (ISA), hubo polémica en Antioquia porque un 'cachaco' se ponía al frente de una tradicional empresa paisa. Sin embargo, como dice Alarcón, todo fue un gran equívoco, pues hace rato ISA dejó de ser antioqueña y se convirtió en una multinacional de la transmisión eléctrica.

Evidentemente, ISA se ha vuelto muy importante en el ámbito internacional, pues maneja el interruptor de la luz a millones de habitantes en varios países de Suramérica y muy pronto en Centroamérica. ISA controla el 80 por ciento del sistema de transmisión colombiano, el 80 por ciento del peruano, el 13 por ciento del brasilero (que equivale a 100 por ciento del Estado de Sao Paulo), el 37 por ciento de la transmisión de Bolivia, y es socio en el 14 por ciento del proyecto de interconexión de Centroamérica, que el próximo año entrará en funcionamiento.

Por eso es una empresa única. Si bien existen empresas de transmisión muy grandes como la Comisión Federal de Electricidad en México, que tiene el monopolio en ese país, o Electrobras, en Brasil, ISA es la única con presencia en varios países. Además, en el sector eléctrico también es única: los contratos son firmados para que duren décadas, así que adonde llegue una compañía, llega para quedarse, y los ingresos de las empresas están regulados y no hay incertidumbres muy grandes; es un negocio de casi cero riesgo.

ISA se ha convertido también en un importante actor en las telecomunicaciones con Internexa, empresa que tiene una de las redes más importantes en Colombia y presencia en Ecuador, Perú y, gracias a un acuerdo con Cantv, en Venezuela.

Además, hace 15 días se ganó una licitación para construir y operar cinco nuevos proyectos de transmisión y varias subestaciones en Sao Paulo, lo que le representará ingresos anuales superiores a 18 millones de dólares. Allí en Brasil ya lleva dos años, desde cuando adquirió el 37 por ciento de la participación accionaria de la compañía de Transmisión Paulista (Cteep); esa ha sido una de las compras más grandes de cualquier firma colombiana en el exterior, pues ha tenido que ponerle al negocio 1.000 millones de dólares en inversión. "ISA es como un Tino Asprilla de 19 años. Juega muy bien y tiene un enorme potencial de crecimiento", dijo a SEMANA el viceministro de Minas, Manuel Fernando Maiguascha.

Todas estas movidas la han convertido en la punta de lanza de Colombia en la región en un sector estratégico: el eléctrico. ¿Cuál ha sido el éxito de esta compañía? ¿Qué viene para su futuro?

Quien le cambió el rumbo a la firma fue el actual presidente de Ecopetrol, Javier Gutiérrez, quien durante su gestión la convirtió en una compañía mixta, gracias a una gigante emisión de acciones que representó la primera democratización real de una empresa estatal; hoy el 30 por ciento de las acciones de la firma está en manos de 63.000 accionistas. El secreto de este proceso no fue sólo la apertura accionaria, sino la transparencia gerencial y administrativa. ISA fue la pionera de todas las compañías estatales en materia de gobierno corporativo.

Los frutos de esta estrategia son muy importantes. En los últimos tres años, la capitalización bursátil (el valor en Bolsa) de la firma creció 25 por ciento hasta 7,6 billones de pesos, es decir, 4.200 millones de dólares. Fuera de eso, el año pasado registró utilidades por 150.000 millones de pesos, el más alto desde la democratización realizada hace ocho años. La acción valía 800 pesos en 2001 y hoy está en 7.650 pesos. Es, evidentemente, una joya de la corona.

Pero no está en venta

Hace un año, un grupo de expertos convocados por el gobierno en la llamada Misión del Gasto aconsejó al presidente Uribe vender la participación de la Nación en ISA, equivalente al 53 por ciento del capital de la empresa, para pagar deuda y conseguir un ahorro.

El ex director de Planeación Armando Montenegro, quien participó de esa misión, explicó que la propuesta de vender ISA se justificaba como una medida para mitigar el déficit del gobierno central.

Pero el presidente Uribe dijo que no. Y las razones son tanto económicas como geoestratégicas. Es claro que si el gobierno vende ISA y hay una reducción de 2.500 millones de dólares en la deuda, habría un ahorro en pago de intereses superior a los 200 millones de dólares al año, suponiendo una tasa de interés cercana al 10 por ciento. Un negocio aceptable.

Pero también es cierto que ISA genera unos dividendos muy importantes. El año pasado fueron 150.000 millones de pesos, de los cuales 79.000 millones se fueron a las arcas de la Nación; pero estos números van a seguir creciendo, cuando empiecen a rentar todas las inversiones en la región. Esto es lo que hace de ISA un excelente negocio para el gobierno; pero hay que sumarle otro tema de fondo: la posición estratégica que ha adquirido la compañía en Latinoamérica.

Si Venezuela tiene su Pdvsa, Rusia su Gazprom, Brasil su Petrobras, Colombia tiene su ISA, que se ha expandido a punta de eficiencia y trabajo: hoy les lleva la luz a más de 80 millones de habitantes de Latinoamérica. Varios datos: Sao Paulo, donde ISA participa del monopolio de la transmisión operando la red, tiene 37 millones de habitantes y es el 35 por ciento del PIB de Brasil. El próximo año entrará a funcionar la línea de interconexión centroamericana, de la que participa ISA con el 12,5 por ciento de las acciones. En 2009, tendrá juego en el negocio de transporte de energía en cinco países más: Panamá, Guatemala, Costa Rica, El Salvador y Honduras.

"La avanzada de ISA hacia el sur ha sido admirable en Perú y ahora en Brasil. En el último Congreso de Servicios Públicos, Luis Fernando Alarcón presentó un mapa muy interesante de las líneas que tiene hoy ISA en la región. Estratégicamente está muy bien", explicó el ex ministro de Minas y de Hacienda Juan Camilo Restrepo.

El futuro es todavía más prometedor. La compañía va a profundizar su presencia en el mercado de las telecomunicaciones gracias a que utilizará su red eléctrica para extender su red de cables de fibra óptica. Además, hará inversiones en infraestructura vial y muy probablemente en transporte de gas.

Pero antes que nada, ISA va ganar aun más protagonismo en el proceso de expansión eléctrica no sólo en Colombia, sino en Latinoamérica, una región que necesita ampliar su cobertura energética; según cuentas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), América Latina y el Caribe necesitan inversiones en energía por más de 720.000 millones de dólares en los próximos años. ISA ya es uno de los alfiles en el ajedrez energético de la región. Se trata de una joya de la corona que le da a Colombia su silla principal en la discusión energética regional. Un puesto que muchos quisieran ocupar.
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