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| 9/9/1991 12:00:00 AM

La Iniciativa Andina es la mayor prioridad

CARLA ANDERSON HILLS, REPRESENTANte comercial de los Estados Unidos de América, es la principal asesora del presidente George Bush en política de comercio internacional y la principal negociadora comercial de la nación del norte. La semana pasada estuvo en Colombia y SEMANA habló con ella sobre el estado de las conversaciones con el Gobierno nacional. Estas son sus respuestas.
SEMANA: Cuál fue el objetivo de su visita y cuáles fueron los resultados?
CARLA HILLS: Yo creo que la visita fue muy exitosa. En los Estados Unidos estamos interesados en forjar unos lazos más estrechos con nuestros vecinos comerciales. Una sociedad que se base en la apertura de los mercados, de tal manera que podamos incrementar el volumen del comercio, dado que estimamos que el comercio será la base para aumentar la prosperidad de la región. Por lo tanto, en estas reuniones hemos venido hablando sobre cómo colaborar en esta apertura de los mercados con base en la Empresa para las Américas, del presidente Bush. A un nivel más puntual, nuestra presencia en Bogotá se debió a la celebración de la segunda reunión de la comisión binacional creada bajo el acuerdo marco para el comercio y la inversión. Tuve además la oportunidad de reunirme con el señor Presidente y tengo que decir que en los Estados Unidos sentimos una gran admiración por la forma en que él ha venido manejando el problema del narcotráfico. Y por la forma tan constructiva en que ha venido desarrollando la estrategia de apertura de su economía.
SEMANA: Tenemos entendido que en las conversaciones hubo algunos puntos de acercamiento y otros en los cuales persisten algunas diferencias.
C.H.: Yo no lo describiría en esos términos. Y quizás podría darle una ilustración. Nosotros creemos firmemente que la administración debe tener una buena protección de patentes, una fuerte protección a los derechos de autor y una buena protección a las marcas registradas. Hubo una buena discusión sobre cómo estos elementos atraen la tecnología. Pero no es que hubiera habido algún desacuerdo sobre estos temas. Lo que se hizo fue explorar un poco sobre cuáles serían las estrategias para alcanzar esos objetivos.
SEMANA: En este caso en particular hay en Colombia algunas limitaciones impuestas por acuerdos subregionales, como el Pacto Andino. En particular la Decisión 85.
C.H.: En nuestra opinión la Decisión 85 no da una protección adecuada a la propiedad intelectual. La Decisión está siendo analizada a nivel de los países del Pacto Andino, y el Gobierno colombiano y los de los otros países tendrán que resolver si deben enmendar o no esa Decisión. Pero no podemos decir que ese sea un punto de desacuerdo. Es una realidad que existe la Decisión 85 y sobre eso estamos conversando.
SEMANA: En relación con el comercio de tecnología, el Gobierno colombiano ha sido renuente a la firma de contratos con cláusulas restrictivas, que le den una posición monopólica a los dueños de esa tecnología.
C.H.: Supongamos que yo soy una compañía extranjera que invierto 100 millones de dólares para desarrollar un producto y, con éxito, estoy creando fábricas que utilizan esa invención en Estados Unidos y Europa. Pero decido que quiero venir a América Latina y me prgunto en dónde me puedo establecer sin que me roben mis ideas, porque todavía no he recuperado mi inversión. Entonces podría ir México, en donde existe la mejor protección del mundo para este tipo de invenciones. Pero quizás conozca a un encantador ministro de Colombia que me pide que venga a este país porque mi fábrica va a generar dos mil empleos nuevos. Mi primera pregunta va a ser ¿ y Colombia da protección a las patentes ?. El gobierno puede insistir en licencias obligatorias, pero las reglas no son muy claras y el riesgo es demasiado. Entonces yo prefiero ir a Mexico y comerciar con Colombia, porque corro el riesgo de estar en un país en donde no me va a dar protección para mi propiedad intelectual. En mi balance yo tengo una serie de activos: algunos de ellos son equipos, otros son materias primas y otros son patentes. Si me roban mis muebles, mis enseres, yo puedo llevar a la cárcel al ladrón. Y nosotros no vemos ninguna diferencia entre la propiedad intelectual y los bienes muebles. Y lo que es aún más importante, los inversionistas del mundo tampoco ven ninguna diferencia.
SEMANA: Pero algunos productos escenciales para un país, como los productos farmacéuticos, y no es bueno que sean manejados de manera monopólica.
C.H.: ¿A ustedes les interesa la inversión en productos farmacéuticos?
Quieren desarrollar la creatividad de los colombianos para que luchen, ahorren, trabajen, tengan la oportunidad de generar nuevas ideas y crear nuevos empleos? La protección de patentes es una idea que data de mucho tiempo. Fue la primera ley que se promulgó cuando constituimos nuestro gobierno en los Estados Unidos. Y lo que permite esa ley es que uno pueda tener el uso exclusivo de su idea durante un determinado período de tiempo. La mayoría de los países creen que ese período debe ser de 20 años, al cabo de los cuales los diseños y las ideas son puestos a disposición de la humanidad. Se ha encontrado, además, que la mayoría de las ideas se desarrollan en países que tienen una buena legislación en materia de patentes. Y no creemos que sea por pura casualidad.
SEMANA: Pasando a otro campo, Colombia ha hecho un gran esfuerzo en los últimos años por liberalizar su comercio. Pero parece que los Estados Unidos aún no están insatisfechos con tal esfuerzo.
C.H.: De ninguna manera. Yo admiro mucho lo que están haciendo, y creo que el esfuerzo desplegado por el Presidente para reducir los aranceles del 31 al 17 por ciento en un período muy corto de tiempo es algo admirable. Su Presidente es un excelente economista. Y es indudable que la reducción arancelaria va por buen camino. Así que nosotros no vinimos con ninguna crítica. Y si usted me pregunta si hubo desacuerdos al respccto tengo que decirle que no hubo desacuerdo alguno. Sencillamente instamos a que se haga más.
SEMANA: ¿Más y más rápido? ¿No creen que está bien con el cronograma que se ha fijado el Gobierno?
C.H.: Era bueno para el pasado. Pero tenemos inmensas oportunidades para el futuro.
SEMANA: ¿Cómo se relacionan estas conversaciones con el marco más amplio del Acuerdo General de Aranceles y Comercio, GATT?
C.H.: La política comercial de los Estados Unidos es sencilla y directa. Durante 50 años hemos estado a favor de la apertura de los mercados y de promover el comercio en todo el mundo. En cada ronda del GATT hemos sido líderes en torno de la liberalización. Instamos a que se reduzcan las restricciones al comercio y a la agricultura. Y sobre ese tema estamos solidarios al lado de Colombia, así como de los otros países miembros del Grupo Cains. Pero también estamos a favor de la liberalización de los productos manufacturados. Si logramos que los 108 países que están participando en las conversaciones del GATT y que representan más del 90 por ciento del comercio mundial actúen en esta dirección, se puede generar una ola de prosperidad. De acuerdo con nuestros estimativos, si los socios comerciales reducen las barreras arancelarias y no arancelarias en solamente una tercera parte, la economía mundial aumentaría en tres millones de millones de dólares en la próxima década.
SEMANA: En el caso de la agricultura, Colombia y otros países han pedido que se desligue el tema de los productos tropicales del problema de los productos agrícolas en general.
C.H.: Nosotros queremos una liberalización de todos los productos agrícolas. En Montreal, fuimos los primeros en dar un paquete de liberalización en relación con los productos agrícolas tropicales. Pero no se apoyará a Colombia y sus vecinos si se busca únicamente la liberalización de esos productos. Lo que se quiere es una liberalización de todos los productos agrícolas. Nuestra propuesta es reducir las restricciones en un 75 por ciento en la próxima década, y sabemos que esto tendría un importante impacto en América Latina.
SEMANA: Pasando al tema de la Iniciativa Andina, ¿por qué se excluyeron algunos productos y qué posibilidad hay de que se liberen también en el corto plazo?
C.H.: Analicemos un poco la Ley de Preferencias Andinas. Reduce a cero los derechos sobre todos los bienes durante un período de 10 años, más o menos con cuatro excepciones. Cuando me reuní con algunos empresarios muy importantes de este país, yo explicaba que se omitieron esos cuatro ítem para efectos de que se aprobara la legislación rápidamente. No cabe duda de que la administración quería tener la mayor cobertura posible. Pero cuando analizamos los votos que podíamos perder, pensamos que era más importante hacer esto para lograr que se promulgara la ley, en lugar de cubrir también esos cuatro ítem. Ahora, cuando se analiza el comercio entre nuestros dos países y se excluye el petróleo, alrededor del 80 por ciento del comercio colombiano entra en los Estados Unidos libre de derechos. Y eso subirá al 85, cerca del 90 por ciento, cuando sea promulgada la ley de preferencia andina.
SEMANA: Usted ha sido una gran impulsadora de la Iniciativa.
¿Qué posibilidad existe de que la propuesta tenga algún tropiezo en las cámaras de su país ?
C.H.: La Iniciativa es la primera prioridad comercial dentro de la Administración Bush. Pocas cosas en la vida son totalmente seguras, pero vamos a trabajar muy arduamente con el esfuerzo de todo el gabinete para tratar de garantizar que se promulgue esta legislación.
SEMANA: La Iniciafiva tiene, de alguna manera, relación con el problema del narcotráfico. ¿ Cómo ven ustedes los cambios de política que se han dado en los últimos meses, no sólo en Colombia sino en otros países del área ?
C.H.: Tengo mucha admiración por lo que el Presidente ha logrado hacer acá con un problema tan difícil. Pero no creo que sea útil que un visitante entre a dar opiniones sobre la estrategia empleada. De todas maneras me parece que se ha avanzado por el buen camino.
Qué posibilidad hay de que los Estados Unidos utilicen recursos decomisados a los narcotraficantes para mejorar y agilizar en las principales ciudades los sistemas de inspección de las mercancías que llegan a ese país, como se ha logrado hacer en en Miami ?
C.H.: Sobre esto se habló. Y ese es el objetivo de los grupos de trabajo. Yo trataré este punto con la entidad de aduanas, que es del Departamento del Tesoro. Por el momento no puedo decir cuáles serán los resultados de esas conversaciones. Pero lo importante de esto es que nuestras conversaciones permiten consultar no solamente sobre problemas, sino sobre ideas que puedan ser buenas para mejorar las relaciones comerciales entre los dos países.
SEMANA: A propósito, las conversaciones incluyeron en esta ocasión algunos temas muy puntuales, como la ampliación de algunas rutas aéreas o las dificultades para importar vino de los Estados Unidos, ¿Qué hay sobre eso?
C.H.: Hablamos sobre una muy amplia gama de temas. Usted mencionó a: algunos. Y la razón por la cual se trataron es porque esos temas afectan nuestra relación comercial. Y el objetivo de nuestras consultas es que cuando haya un problema, como en el caso de tener un solicitud pendiente durante mucho tiempo sin que se dé ninguna explicación, en lugar de generar una confrontación se incluya en una agenda y se trate sin animosidad. Eso hace que nuestra relación comercial sea más constructiva.
SEMANA: Uno de esos temas es la posibilidad de declarar algunas zonas de Colombia libres de enfermedades, para facilitar el comercio. ¿Cuál es la posición de ustedes al respecto?
C.H.: Creo que esta es un área en la cual podemos trabajar conjuntamente buscando que nuestro Departamento de Agricultura dé asistencia técnica. En el momento se está trabajando con miras a que haya una mayor colaboración en este campo.
SEMANA: Finalmente, existe la impresión de que la Empresa para las Américas va muy lenta y que Colombia disfrutará muy tarde de sus beneficios.
C.H.: No debe verse la Empresa únicamente como un acuerdo de libre comercio. Piense en la Empresa como una autopista larga, en la cual el acuerdo marco sería como un retén. Quizás a lo largo del camino se den negociaciones para celebrar un acuerdo de inversión bilateral. Y de ese acuerdo van a derivarse beneficios adicionales. Lo importante es que en ambos países se realicen consultas a nivel político y técnico, que vayan construyendo los cimientos de un acuerdo de libre comercio. Piense que al final del camino se está construyendo la casa y que lo que se quiere es tener cimientos sólidos. El progreso, además, no dependerá de lo que los Estados Unidos puedan hacer por uno de los países latinoamericanos. Dependerá muchísimo más de lo que tales países puedan hacer conjuntamente con los Estados Unidos. Eso implica una actuación conjunta en la Ronda Uruguay, un esfuerzo conjunto por sacar adelante los conceptos de liberalización en el marco de la Empresa para las Américas y una decidida colaboración bilateral. Y en esos tres frentes estamos trabajando.
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