Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1990/01/15 00:00

LA LEY DE LA BOLSA

El Congreso le da su bendición a un proyecto de ley que le cambiará la cara al mercado de valores en Colombia.

LA LEY DE LA BOLSA

Como todo proyecto de ley que se respete, este también paso a pupitrazo limpio. La semana pasada, al cabo de 14 meses de espera, la plenaria del Senado le dio la bendición a una iniciativa que le va a cambiar la cara al mercado de valores en Colombia. Tal es la conclusión que se desprende al mirar los 47 artículos que de ahora en adelante servirán de marco legal, tanto para la actividad bursátil como para una serie de disposiciones nuevas.
Como se recordara, la presentación del proyecto había sido el resultado de los escandalos ocurridos en la Bolsa de Bogotá a lo largo del año pasado. Cuando se quiso corregir ciertas anomalias, resultado de una legislación en desuso, se aprovecho la ocasión para introducir otro tipo de modificaciones. Curiosamente, fueron estas últimas las que acabaron su trámite prácticamente intactas. Ideas como la creación de un depósito central de valores o la emisión de acciones sin derecho a voto, fueron acogidas sin problema por los congresistas.
En cambio, no sucedio lo mismo con otros puntos considerados claves por el gobierno. Eso quedo en claro el miercoles pasado cuando en la Comisión Tercera del Senado se votó el articulado del proyecto. Sorpresivamente, la mayoría de los legisladores se declaro en contra de varios ordinales del artículo primero que establece las condiciones para la admisión de nuevas sociedades comisionistas de bolsa. Desde un comienzó, el gobierno había querido quitarle a las bolsas la característica de club privado que hoy tienen. Una persona que desee que su compañía sea admitida en la bolsa, puede ser rechazada actualmente sin recibir explicaciones al respecto. En consecuencia, el gobierno deseaba que al aspirante le quedara cierto derecho de "pataleo" y pudiera quejarse ante la Comisión de Valores, el órgano estatal encargado de vigilar el mercado.
No obstante, ciertos senadores consideraron que esa injerencia del Estado no era adecuada. A pesar de las peticiones de los miembros del gobierno y de la oposición del ponente del proyecto, el senador Rodrigo Marin Bernal, el texto fue eliminado. En consecuencia, la admisión a las bolsas de valores seguirá siendo en la práctica decidida tan sólo por sus socios.
Sin embargo, a pesar de esa derrota, el ministro de Hacienda se apresuró a decir que consideraba que no se afectaba el alma del proyecto. Y así fue. Entre otras cosas, este le permite a las sociedades comisionistas de bolsa la negociación--a nombre de un tercero--de valores no inscritos en bolsa, lo cual está prohibido actualmente. Así mismo, reglamenta la actividad de los comisionistas independientes de valores; un área que había florecido sin control en los últimos años.
No obstante la importancia de lo anterior, lo más novedoso del proyecto comienza con la creación de los depositos centralizados de valores. Estos tratan de solucionar un problema práctico que existe en la actualidad, consistente en que prácticamente todas las transacciones que se hacen en el mercado se efectuan contra la entrega de los títulos físicos. Debido a ello, el riesgo de seguridad es alto y el manejo administrativo complicado. En consecuencia, nada parece más lógico que la creación de una entidad encargada de administrar los títulos, la cual expedirá certificados que sirvan como base de la negociación. La idea se ha implementado en los grandes mercados de valores del mundo y en varios sitios de Latinoamérica con éxito considerable. Tal como dijo el senador Marin Bernal, se trata de "un novedoso mecanismo cuya instrumentación sin duda contribuirá a promover el desarrollo del mercado nacional de valores".
Tan revolucionario como el anterior, es el capítulo que crea las acciones con dividendo preferencial y sin derecho a voto. Desde hace más de diez años el mercado accionario en Colombia ha estado de capa caída, debido a que se produjeron pugnas por el control del poder de las empresas cuyas acciones están inscritas en la bolsa. Eso produjo el retiro de muchos inversionistas y hoy en día menos de un 5% de las transacciones en el mercado bursátil nacional corresponden a compra y venta de acciones.
En consecuencia, el proyecto de ley contempla la emisión de otro tipo de acciones que no dan el control de una sociedad, pero que a cambio deben dar un rendimiento más alto. Este mecanismo también ha sido usado con éxito en otras partes del mundo y en países como Brasil fue clave para revivir el mercado accionario y atraer al pequeño inversionista.
Por tanto, se espera que la emisión de acciones vuelva a ser una alternativa de financiamiento para las empresas inscritas en la bolsa. Los especialistas aseguran que la alternativa es viable, no sólo desde el punto de vista financiero, sino desde el de fortalecimiento patrimonial. Todo eso sin hablar de la posibilidad de que el mercado de acciones en Colombia resucite. Si a las anteriores disposiciones se le añade la autorización que otro proyecto de ley le dio a la creación del Fondo Colombia (un fondo de inversion de capital extranjero cuyos recursos se destinarán a la compra de acciones de compañías colombianas), queda claro que ahora si el mercado dispone de los elementos para recuperarse. Los cambios que se han introducido son realmente amplios y lo más seguro es que si comienzan a aplicarse con prontitud será otro gallo el que cante en el mercado de valores en Colombia a lo largo de la próxima década.

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