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| 5/5/2012 12:00:00 AM

La locomotora de la infraestructura cambió de maquinista

A Germán Cardona le han dado palo durante más de un año, pero deja con sólidos cimientos el sector de la infraestructura. La pregunta es si por fin vamos a ver las obras.

El ministro de Transporte, Germán Cardona, le había dicho al presidente Juan Manuel Santos que se quería ir a mediados de este año. Estaba cansado de lidiar con algunos políticos en el Congreso que lo presionaban por puestos en el Ministerio y que criticaban su intención de hacer estudios rigurosos para evitar desastres como consecuencia de la debilidad en las fases de estructuración de proyectos. Para muchos parlamentarios era inoperancia del ministro.

Aunque la idea de Cardona era permanecer unos meses más en el cargo, un episodio anticipó sus planes. El representante del Partido de la U Wilson Gómez promovió una moción de censura en su contra aduciendo faltas reiteradas, sin excusa, a esa corporación. Ante la posibilidad de que prosperara la moción -pocas veces se había visto una proposición de esta naturaleza con tantas firmas, hubo 86- el presidente de la república le pidió a su ministro anticipar los planes que le había comentado meses atrás.

Santos no estaba dispuesto a permitir que su fiel ministro, a quien le había tocado recibir un sector en estado calamitoso y que debía ponerlo a marchar bajo la premisa de no repetir lo malo del pasado, se viera expuesto a una moción, considerada como el peor castigo político para un funcionario y para el propio gobierno.

Cardona puso a disposición del primer mandatario su renuncia, que se hará efectiva una vez lleguen del viaje a China, a donde el presidente Santos le pidió expresamente que lo acompañara.

Pues bien, ahora que se va el maquinista, ¿cómo queda la locomotora de la infraestructura, considerada una de las más importantes para el desarrollo del país? Cardona aceitó la máquina y le hizo reparaciones, pero ahora hay que ver si quedó rodando bien.

Según el ministro, los cimientos del sector quedan sólidos y en adelante se pasará de las palabras a los hechos, pues comenzó la verdadera ejecución.

Para llegar a este punto, el ministro de Transporte se tomó su tiempo. El primer año se la pasó arreglando todo lo que encontró en mal estado, corrigiendo muchas de las cosas que no funcionaban bien y dándole un giro al sistema de concesiones que en muchos casos había fallado. Luego armó un paquete de obras con las que supuestamente el país dará un salto hacia la modernidad en infraestructura. Pero como el invierno se vino encima, también tocó apagar incendios, pues las lluvias acabaron con lo poco que había.

Cardona dice que ya tiene cosas para mostrar, que es lo que los colombianos quieren ver. Ya se adjudicaron 16 licitaciones para igual número de vías de los Corredores de la Prosperidad que tendrán un alto impacto para comunicar a las regiones apartadas y permitirles sacar los productos agrícolas a los grandes centros de producción.

En estas obras, adjudicadas por el Instituto Nacional de Vías (Invías) participaron 190 firmas provenientes, entre otros países, de Brasil, Argentina, Chile, México y España, agrupadas en 75 consorcios. Entre estas vías, que tienen un costo de 3,6 billones de pesos, una de las más importantes es la carretera Medellín - Quibdó, una vía que han esperado los chocoanos durante años. También quedan listos los contratos de mantenimiento de las principales troncales del país.

Otra tarea concreta que logró Cardona fue el fortalecimiento institucional. Se creó la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), una entidad de carácter técnico que reemplazó al Instituto Nacional de Concesiones (Inco), que se había convertido en apéndice de grupos políticos. Al frente de la agencia está Luis Fernando Andrade, un ingeniero industrial con una amplia trayectoria en el sector privado, que venía de dirigir la firma McKinsey & Company Colombia. Andrade está terminando de estructurar los proyectos de la cuarta generación de concesiones con inversiones por 40 billones de pesos para construir 5.000 kilómetros de carreteras, 1.000 kilómetros de ferrocarriles y aumentar la capacidad de los puertos. La adjudicación se realizará a mediados del año entrante. En este programa se encuentran Autopistas de la Prosperidad (antes de la Montaña), la vía Girardot - Puerto Salgar y la doble calzada entre Cartagena y Barranquilla, entre otros. La Ley de Asociaciones Público Privadas (APP), aprobada recientemente, incentivará la participación del sector privado en estas obras.

En puertos se abrirá una nueva licitación para el dragado del canal de acceso al puerto de Barranquilla y se destinarán recursos para el dragado del nuevo canal de Varadero, en Cartagena, para permitir el ingreso de barcos Post Panamax, los gigantes cargueros de contenedores, con el fin de que la bahía de Cartagena compita con Panamá. En el puerto de Buenaventura se adjudicó la licitación para el dragado del canal en 13,5 metros en la bahía externa y en los próximos meses comenzarán las obras para recuperar la navegabilidad del río Magdalena.

Aunque Cardona asegura que en adelante no se harán más obras sin estudios y diseños y se corregirá el error del pasado de arreglar las cosas en la marcha, la verdad es que en algunas de las obras actualmente en ejecución persisten los problemas.

La compra de predios y el tema de las licencias ambientales están demorando la ejecución de varias de las grandes obras. Es el caso de la doble calzada Bogotá - Girardot, un proyecto de 130 kilómetros que debió entregarse en 2010 y que solo estaría terminado a mediados de 2013.

Por su parte, la Ruta del Sol, el proyecto de infraestructura más ambicioso del país, también comenzó a sufrir tropiezos. Esta vía de 1.000 kilómetros que comunicará en doble calzada a Bogotá con la Costa Atlán-

tica, acortando en más de diez horas el tiempo recorrido, podría afrontar un retraso de más de un año debido a que el Tramo 1 está paralizado en el sector Villeta - San Miguel. La Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) le negó la licencia por el impacto que la obra tendría en la reserva forestal del río San Francisco.

Sin embargo, el ministro Cardona afirma que "no obstante la advertencia sobre el tema ambiental hecho por la Anla, la responsabilidad de encontrar una solución es enteramente del contratista, dado que en el contrato quedó establecido que ellos asumen los riesgos geológicos y ambientales del trazado".

Lo grave es que se estima que el 79 por ciento de la Ruta del Sol está en trámite de conseguir las licencias ambientales. Es decir que este proyecto, que estaba previsto para 2016, podría tardarse mucho más si no se da pronta solución a estos temas.

En cuanto a Autopistas de la Prosperidad, queda pendiente la posición del Consejo de Estado que debe definir si Interconexión Eléctrica S.A. (ISA) puede ser la ejecutora del proyecto. La vía Bogotá- Tunja también presenta retrasos a la altura de Briceño por problemas ambientales. Y también está por definirse la construcción del segundo túnel de La Línea debido a complicaciones geológicas.

Los colombianos solo esperan que los cimientos dejados por el ministro Cardona se vean en las grandes obras que le han sido esquivas al país por décadas. Su sucesor necesitará mucho más que los rezos que Cardona le pueda enviar desde la Santa Sede, a donde va como embajador.
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